Lengua

El aparato fonador II

Publicado por Aroa Plaza


Continuando el artículo anterior sobre el aparato fonador, ahora vamos a revisar los distintos movimientos y las disposiciones que pueden adoptar las cuerdas vocales y que son los responsables de diferentes efectos auditivos. Veamos cuáles son:

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– Sonoridad: En el momento en que las cuerdas vocales se hallan juntas, el aire que proviene de los pulmones las hace vibrar; sin embargo, si estas se encuentran separadas esa vibración no se producirá.

– Tonos: Aunque de manera limitada, es posible modificar la frecuencia con que las cuerdas vocales vibran, y con esta variación se consiguen distintos tonos (graves/agudos) y diferentes intensidades. Un ejemplo claro de esto podemos verlo en el tono y la intensidad con el que se pronuncia un “no” que responde a una pregunta como “¿Has matado a alguien?”, donde las cuerdas vocales vibran rápidamente al principio y más lentamente después, o un “no” que expresa sorpresa ante una afirmación, por ejemplo: – No me gustan los pasteles – ¿No?, en el que las cuerdas vocales primero vibran de modo lento para ir incrementando la rapidez de vibración.

– Oclusión glotal: Si las cuerdas vocales se encuentran juntas y de forma brusca se separan se produce una liberación brusca del aire. Es lo que ocurre por ejemplo cuando tosemos.

– Fricción glotal: Si las cuerdas vocales no se hallan cerradas ni abiertas, sino que se encuentran a medio camino entre ambas posiciones, la salida del aire produce una pequeña fricción. Es lo que ocurre en la pronunciación del sonido [h].

– Timbres de voz:Dependiendo de la cantidad de sire que liberemos al hablar obtendremos distintos timbres. Por ejemplo, si susurramos la cantidad de aire será menor a la habitual, mientras que si hablamos realizando un esfuerzo la cantidad de aire será mayor al expulsado normalmente.

Una vez superado el paso anterior, esto es, una vez que el aire pasa por la laringe, este llega a la cavidad oral que puede ser modificada por la acción de diferentes órganos que intervienen en el proceso articulatorio de los sonidos. Podemos clasificar este aspecto del siguiente modo:

a) Órganos articuladores pasivos:

– Dientes superiores.
– Paladar duro.
– Alveolos.

b) Órganos articuladores activos:

– Faringe: tubo muscular que se encuentra situado entre la laringe y la cavidad oral y que posee la propiedad de poder variar su ancho, estrechándose o ensanchándose según convenga.

– Paladar blando: tejido muscular que halla en la zona posterior de la cavidad bucal donde se encuentra la úvula. Cuando respiramos de modo normal este permanecerá bajo para posibilitar el paso del aire por la nariz hacia los pulmones, pero cuando hablamos pueden producirse tres posiciones:

1. El paladar blando se coloca hacia arriba rozando la rinofaringe y el aire sale exclusivamente por la boca. Es lo que sucede con los sonidos orales.
2. El paladar blando está bajo y la boca cerrada, por lo que el aire sale por la nariz. Estos son los sonidos nasales.
3. El paladar blando está bajo y la boca abierta, de modo que el aire sale al mismo tiempo por la nariz y la boca. Esto se da en las vocales nasalizadas.

– Labios: Estos pueden abrirse o cerrarse en diferentes grados y producir, además, distintas clases de redondeamientos.

– Mandíbula: Que puede ejerces movimientos hacia arriba o hacia abajo.

– Lengua: Músculo que permite múltiples posiciones y que suele dividirse en: ápice, corona, predorso, medio-dorso y post-dorso.

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