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Gramática universal

Publicado por Pablo

gramatica-universal.jpgLa gramática universal es una teoría, surgida dentro del campo de la lingüística, que sugiere la posibilidad de que haya ciertas propiedades presentes en la totalidad de las lenguas humanas; presentes, se entiende, de forma natural. Propuesta originalmente por el lingüista americano Noam Chomsky, la teoría de la gramática universal propone que ciertas reglas gramaticales no son propias de la cultura que genera determinado lenguaje, sino que forman parte del cerebro humano y deben considerarse, de esta manera, naturales.

El argumento, dicho sintéticamente, es el siguiente: si seres humanos que crecen y se desarrollan en condiciones normales (es decir, no en condiciones extremas de ningún tipo), desarrollan siempre un lenguaje con una propiedad X (que podría ser, por ejemplo, distinguir entre sustantivos y verbos, o distinguir palabras funcionales y palabras léxicas), entonces se puede inducir que la propiedad X no es parte de una gramática particular, sino que forma parte de la, así llamada, gramática universal.

La gramática universal, de esta forma, es un concepto potente que está lleno de repercusiones, y no exento de ciertas dificultades de definición. En general, podría decirse que la gramática universal sería el conjunto de propiedades gramaticales que un cerebro humano desarrollado en condiciones de normalidad; o, dicho de otra manera, una propiedad del cerebro humano que le capacita para desarrollar un cierto de reglas y contenidos gramaticales, siempre que su desarrollo ocurra en condiciones no extremas.

El propio Noam Chomsky argumentó que el cerebro humano contiene un limitado conjunto de reglas para organizar su conocimiento del lenguaje. Por lo tanto, es posible pensar que todas las lenguas tienen una básica estructura común, y a dicha estructura le aplicó Chomsky la etiqueta de «gramática universal».

Así, los hablantes que dominan una determina lengua saben perfectamente qué expresiones son aceptables en esa lengua y qué expresiones no lo son. La clave del estudio chomskiano es, por lo tanto, la siguiente: ¿cómo es posible que estos hablantes puedan llegar a saber las restricciones de su lenguaje, si nunca han aprendido las expresiones que violan esas restricciones? En efecto, esta ausencia de evidencias negativas para ciertas estructuras gramaticales no impide que los hablantes las asuman como tales, como elementos a-gramaticales, de forma natural. Este hecho irrebatible permitió a Chomsky establecer que, más allá de las diferencias superficiales en cuanto a la organización de las palabras que existen entre lenguas distintas, todas las lenguas comparte una estructura profunda que resulta natural, es decir, que forma parte del mismo cerebro humano.