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Francisco de Quevedo

Publicado por Pablo

Francisco de QuevedoFrancisco de Quevedo nació en Madrid en 1580, y ya desde muy joven empezó a despuntar como excelente poeta, adquiriendo gran prestigio con el paso de los años. Cuando sólo contaba 23, aparecieron algunos poemas suyos en una antología que recogía algunos de los mejores poetas españoles. Algunos de esos poemas fueron revisados más adelante por Quevedo, lo cual no viene sino a demostrar uno de sus rasgos más acusados: su remarcado perfeccionismo.

La primera década del siglo XVII fue la etapa más creativa de Quevedo. Compuso durante esos años cientos de poemas, así como su única novela, la magnífica La vida del Buscón, de género picaresco.

En 1613 sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a demostrar un profundo arrepentimiento, reflejado en unos poemas que reunió bajo el nombre de Heráclito cristiano. Años después, Quevedo quiso dedicarse a la política y a la diplomacia, lo que permitió viajar por toda España e Italia hasta que fue finalmente encarcelado, durante un suceso que no es del todo bien conocido. En cualquier caso, en 1644 fue liberado, y sólo un año después, falleció.

A pesar de ser un hombre sumamente polémico, de contar con numerosos enemigos, y de usar sus poemas en muchos casos para burlarse de ellos, Quevedo alcanzó un grandísimo prestigio en vida. Se atrevió incluso a criticar al poderoso Conde Duque de Olivares, el hombre de confianza del rey, y el verdadero gobernante del reino en la práctica. Contaba en su haber con una gran cultura, era un experto conocedor de lenguas, de filosofía y de teología. Sus poemas lo demuestran, pues en ellos son frecuentes las referencias a autores clásicos, como Séneca o Juvenal, y a autores contemporáneos como Montaigne.

Era hombre de carácter contradictorio y cambiante, que también se refleja en su poesía: va desde un cierto petrarquismo hasta la sátira y la burla más cruel, pasado por temas metafísicos abordados con conocimiento y profundidad.

De entre sus sátiras destaca la célebre A un hombre de gran nariz, dedicado a su archi-enemigo Luis de Góngora, en la que el juego poético y de ideas resulta brillante.

Esa misma variedad se encuentra también en su obra en prosa, que incluye tanto obras de tipo ascético, como otras de tipo político y picaresco. Los sueños constituyen su obra en prosa más notable. El buscón relata la vida de don Pablos de Segovia desde su infancia hasta que huye a las Indias, y a lo largo del relato este pícaro ha de hacer frente a múltiples peripecias que siempre acaban en rotundos fracasos.