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La poesía de Quevedo

Publicado por Aroa Plaza


En el artículo de hoy vamos a ocuparnos del estudio de la obra poética de Francisco de Quevedo y Villegas. Clasificar su poesía por temática siempre ha resultado un trabajo arduo debido a la gran cantidad de temas que aparecen en sus versos. Sin tener en cuenta aquellas poesías de circunstancias y las traducciones de poetas clásico, la obra poética de Quevedo suele organizarse de la siguiente manera:

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1. Poesía amorosa.

A pesar de que muchos de los poemas de Quevedo muestran un carácter misógino, el poeta es también capaz de trasmitir en algunos de sus poemas amorosos, sobre todo en los sonetos, un sentimiento abrumador. José Manuel Blecua habla de la existencia de 220 poemas de tema amoroso en la obra de Quevedo, en los que los tópicos amatorios del momento, como la oposición de contrarios, por ejemplo hielo/fuego; el canto a un río o una fuente a causa de un amor desdichado, etc., aparecen con frecuencia. Se puede observar la influencia de Petrarca en una serie de poemas dedicados a Lisi, pero Quevedo va más allá de la tradición petrarquista como podemos observar en el soneto que dirige a Floralba, donde amenaza con romper los eufemismos que aparecían en la poesía petrarquista. Además, según Blecua, Quevedo se muestra original y moderno al escribir una poesía que no necesita de aclaraciones, como ocurría con la sobrecargada poesía que se escribía en el siglo XVII. También en el tratamiento de los temas, Quevedo se muestra novedoso, y es que en su poesía la muerte se ve superada por el amor, como muy bien podemos ver en el poema “Amor constante más allá de la muerte”.

2. Poesía religioso-metafísica.

Podemos decir que todos los poemas escritos por Quevedo ofrecen una postura ética, existe una serie de poemas que se centran en las reflexiones del autor, teñidas de una cierta angustia existencial, en torno a temas como la vida, la muerte o el tiempo. Este último siempre es tratado por Quevedo desde la desesperación que provoca inexorable paso del tiempo. Es cierto que frecuentemente se habla del carácter pagano de este escritor, pero Quevedo también fue creador de poemas en los que está presente el cristianismo, como por ejemplo sucede en el Heráclito cristiano.

3. Poesía satírico-burlesca.

Se atribuyen a la pluma de Quevedo 336 poemas de esta clase. En ellos, Quevedo, normalmente, se muestra cruel y ataca a todos los integrantes de la sociedad: escritores, mendigos, médicos, mujeres, pícaros y un largo etcétera. Nadie está a salvo de ser mordido por el ingenio del escritor. También los tópicos literarios y los mitos literarios fueron objeto de su ironía.
Dámaso Alonso, sobre este tipo de poesía, dice que es difícil separar lo burlesco de lo moral, pero que, sin duda alguna, Quevedo la empleó como válvula de escape, además de servirle para ensayar un gran número de figuras retóricas. Y es que en estos poemas, Quevedo emplea sin miramientos esos recursos de la poesía gongorina que tantas veces censuró.

También, Quevedo dedicó algún tiempo a la escritura de jácaras, poemas de carácter obsceno en los que las prostitutas y los rufianes eran los protagonistas de esos esperpénticos y macabros versos.

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