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La tragedia griega. Esquilo.

Publicado por Pablo

EsquiloLa tragedia era el género dramático por excelencia de los griegos. Se representaba en honor a Dionisos, dios del vino, y presentaba historias de personajes enfrentados a conflictos diversos, pero marcados desde el principio por un destino fatal. De hecho las tragedias, como su propio nombre indica, siempre acababan en muerte y sufrimiento.

Las primeras tragedias se representaban en teatros de madera, que generalmente se asentaban en la ladera de una colina. Hubieron de pasar más de cien años para que este teatro tan precario se sustituyera por otro de piedra, cuyos testimonios no dejan de sorprendernos, pues hoy día, después de milenios, quedan muchos en pie y en estupendo estado de conservación. El único actor que originariamente tomaba parte en la representación llevaba unos zancos, para parecer más alto, pues estos actores siempre representaban a héroes mitológicos. Además, este actor nunca enseñaba su rostro, sino que lo ocultaba tras una máscara que lo distanciaba del coro, y lo distinguía.

El coro lo formaban varias personas y era de suma importancia. Su función era expresar los sentimientos de los espectadores y enfrentarlos a los de los héroes.

Una de las características fundamentales de la tragedia es la actuación del héroe. Este personaje deja de ser un modelo, una especie de ser perfecto, y pasaba a actuar de una forma que podía –y de hecho, lo era- ser cuestionada. Los héroes de las tragedias se encuentran en una encrucijada tal que no pueden salir porque, como se sabe al final, los dioses ya han decidido su destino. Alea iacta est, como decían los romanos. La suerte está echada, y todo lo que hagan será en vano. Debemos tenerlo muy en cuenta para tender las acciones de muchos héroes. Como Edipo, por ejemplo, que cumpliendo una predicción y sin saber en verdad lo que hacía, mató a su padre y se casó con su madre. Cuando pudo conocer la verdad, se arrancó los ojos para no ver lo que había hecho, y se condenó a sí mismo al destierro.

Uno de los mayores maestros de la tragedia fue Esquilo, cuya obra trata, como tema central, la justicia. Este poeta trágico contribuyó a darle a la tragedia su forma definitiva, incorporando un segundo actor. Predominaba en sus obras el sentimiento religioso y la sencillez en la acción, de forma que el clima y el ambiente prevalecen sobre los actos. Destaca por su vigor y variedad expresiva, y por lograr dar una gran profundidad a cada una de sus palabras sin recurrir, para ello, a un abuso de la retórica. Más de ochenta obras se le atribuyen, aunque destacan Prometeo encadenado, Los siete contra Tebas, Los suplicantes y Los Persas y la trilogía de la Orestíada.