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Teatro de la segunda mitad del XIX

Publicado por Aroa Plaza


En el teatro de la segunda mitad del siglo XIX existe una gran variedad de subgéneros en los que se seguirá observando, en cierta medida, el tono melodramático del Romanticismo. El drama histórico fue el subgénero empleado con mayor frecuencia por los dramaturgos del momento, pero además de este se cultivaron otros subgéneros que veremos a continuación:

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1. La alta comedia.

En este subgénero son pocos los personajes que aparecen y representan a la clase de la burguesía. Así, en estas obras se realiza una defensa de una serie de valores que poseían los hombres y mujeres burgueses: la religiosidad, el matrimonio, lo didáctico y moralizador, el sentimentalismo, etc. Los espacios en los que se desarrolla la acción son los lugares interiores donde esta clase desarrollaba su vida y el tiempo corresponde al contemporáneo.
Los principales representantes de este tipo de teatro son:

a) Ventura de la Vega.

Puede considerársele un precursor de este tipo de comedia. Escribió Un hombre de mundo, obra en la que consigue un tono y una intriga puramente teatral.

b) Adelardo López de Ayala y José Tamayo y Baus.

Estos son dos escritores que escriben un teatro que defiende los intereses burgueses y que en su afán moralizador lo escrito pierde cierta verosimilitud. Del primero podemos destacara las obras tituladas El tejado de vidrio y Consuelo. Del segundo, son merecedoras de mención las obras Los hombres de bien y La bola de nieve, en esta última obra, que abandona en cierta medida ese tono moralizador para adoptar uno más pasional, se vislumbra ya lo que será el teatro del siglo siguiente.

2. El neorromanticismo.

Este tipo de comedia está liderado por el escritor José de Echegaray, quien en su época alcanzó un notable éxito entre el público burgués. En sus obras los aspavientos, gritos, excesivas gesticulaciones, etc. ocupan el lugar que debería tener la profundización en la psicología de los personajes. Por esto, el teatro de Echegaray, hoy en día, resulta vacío para el lector o el espectador; aunque, a pesar de ello, consiguiera alzarse con el Premio Nobel de Literatura en el año 1904. Algunos títulos de este autor son: El Gran Galeoto, El loco Dios y O locura o santidad.

3. El drama social.

Frente a la alta comedia, el drama social presenta un lenguaje mucho más natural y un diálogo culto pero no retórico, lo que nos acerca más al teatro del siglo XX. Además, hay que sumar la preocupación social que muestra este tipo de teatro. Las principales figuras de este teatro son Enrique Gaspar y la obra en la que satiriza a la clase burguesa titulada Las personas decentes y Joaquín Dicenta con Juan José, obra con la que consigue el mayor triunfo en el teatro de la época.

4. El género chico.

La tradición literaria del sainete y el gusto por la zarzuela dan lugar al subgénero dramático conocido como género chico. Normalmente, los protagonistas de estas obras son los típicos chulapos y chulapas del Madrid castizo, que en la literatura hacían uso de una lengua desgarrada que dejaría su rastro en el modo real de hablar de los madrileños. De estas obras vivas y cargadas de humos destacaremos las conocidas La Gran vía y La verbena de la Paloma.

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