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Practicando la “x” y la “s”

Publicado por Aroa Plaza


Hoy añadiremos un artículo más a la sección de ortografía de La Guía 2000. En esta ocasión, vamos a practicar la escritura correcta de la “s” y la “X”. A continuación, te mostraremos un texto que contiene errores ortográficos en la escritura de estas dos letras, tú tendrás que corregir esos errores y después comprobar si has cometido algún fallo. Como siempre, te recomendamos escribir una frase con cada error que no hayas encontrados y fijes así en tu memoria la escritura de esa palabra. Además, si encuentras alguna palabra de la no conozcas su significado, puedes buscarla en el diccionario y escribirla junto con el significado y ampliar, de este modo, tu vocabulario. Comencemos:

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Texto:

“El amanecer en aquella ciudad era expléndido. Despertarme en la cama de un expectacular hotel en un país estraño para mí era algo que nunca había imaginado. Había conocido a Pierre en el aeropuerto, yo estaba experando a una amiga que regresaba de una especie de esilio autoimpuesto en México, el vuelo se retrasaba y el aburrimiento me llevó a escuchar las conversaciones ajenas. De pronto, un acento extranjero me llamó la atención y me giré. La voz provenía de un hombre que físicamente poseía todo lo que yo esijo en alguien que quiera captar mi atención y pensé en acercarme para entablar una conversación, pero el miedo a que la falta de práctica hubiera osidado mi encanto y no salir con éxito de aquella conversación me paralizó. Me pareció esagerado el temor al fracaso que sentí y empecé a darle vueltas al asunto olvidándome por completo de aquel hombre con planta de boseador. Cuando quise darme cuenta vi que mi amiga ya había llegado y abrazaba al hombre que yo había deseado por unos instantes. En ese momento, mi amiga me divisó entre la gente y aunque estaba eshausta corrió hacia a mí, me abrazo y me dijo que quería presentarme a alguien. Ese alguien resultó ser Pierre, el nuevo novio de mi amiga, se habían conocido en un bar de Ciudad de Mésico y él había tenido que regresar a Europa unos días antes debido a unos asuntos de negocios. Durante unos segundos me sonrojé al pensar lo que minutos antes había pasado por mi cabeza, pero saludé a Pierre y los tres nos fuimos en un tasi. Hoy, ya han pasado dos años desde aquel día, me levanto esultante en París y voy a ir a la boda de mi mejor amiga, Pierre y Cristina se casan. Al recordar como conocí al que será el marido de mi mejor amiga se dibuja una sonrisa en mi cara y pienso en como esa voz y ese físico que tanto me llamaron la atención no hubieran encajado conmigo, pues entre él y yo, a parte de mi amiga, no había ninguna especie de conesión”.

Corrección:

“El amanecer en aquella ciudad era espléndido. Despertarme en la cama de un espectacular hotel en un país extraño para mí era algo que nunca había imaginado. Había conocido a Pierre en el aeropuerto, yo estaba esperando a una amiga que regresaba de una especie de exilio autoimpuesto en México, el vuelo se retrasaba y el aburrimiento me llevó a escuchar las conversaciones ajenas. De pronto, un acento extranjero me llamó la atención y me giré. La voz provenía de un hombre que físicamente poseía todo lo que yo exijo en alguien que quiera captar mi atención y pensé en acercarme para entablar una conversación, pero el miedo a que la falta de práctica hubiera oxidado mi encanto y no salir con éxito de aquella conversación me paralizó. Me pareció exagerado el temor al fracaso que sentí y empecé a darle vueltas al asunto olvidándome por completo de aquel hombre con planta de boxeador. Cuando quise darme cuenta vi que mi amiga ya había llegado y abrazaba al hombre que yo había deseado por unos instantes. En ese momento, mi amiga me divisó entre la gente y aunque estaba exhausta corrió hacia a mí, me abrazo y me dijo que quería presentarme a alguien. Ese alguien resultó ser Pierre, el nuevo novio de mi amiga, se habían conocido en un bar de Ciudad de México y él había tenido que regresar a Europa unos días antes debido a unos asuntos de negocios. Durante unos segundos me sonrojé al pensar lo que minutos antes había pasado por mi cabeza, pero saludé a Pierre y los tres nos fuimos en un taxi. Hoy, ya han pasado dos años desde aquel día, me levanto exultante en París y voy a ir a la boda de mi mejor amiga, Pierre y Cristina se casan. Al recordar como conocí al que será el marido de mi mejor amiga se dibuja una sonrisa en mi cara y pienso en como esa voz y ese físico que tanto me llamaron la atención, no hubieran encajado conmigo pues entre él y yo, a parte de mi amiga, no había ninguna especie de conexión”.

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