17
Abr

La morfología

Publicado por Pablo el 17 de Abril de 2007 a las 09:06 am

Letras y palabrasLa morfología es una rama de la lingüística que se ocupa del estudio de la forma de las palabras. De hecho, si sometemos el término a un leve examen etimológico, encontramos que la palabra morfología deriva del griego morfé (forma) y del tan común logía (estudio o tratado).

La morfología, como parte de la gramática, se propone despiezar nuestro pensamiento: tomar una idea e ir haciéndola pedazos hasta averiguar de qué manera opera nuestra lengua. Aunque estemos acostumbrados a considerar la labor de cada ciencia como un mundo particular, no es muy diferente la tarea de la gramática (y, por lo tanto, también de la morfología) que la tarea que realiza un biólogo cuando, frente a su microscopio, examina al detalle las células de un trozo de cualquier material, para averiguar de qué está compuesto. De la misma manera, el lingüista que se ocupa de la morfología toma las palabras, las pone en su microscopio y las despieza: así aparecen ante sus ojos las diferentes raíces que las componen: morfemas, sufijos, prefijos, interfijos, etcétera.

Así, la morfología empieza estudiando las formas más pequeñas de las palabras, para observar cómo operan, cómo se relacionan, cómo cambian y evolucionan. De esa manera, somos capaces de entender mejor el funcionamiento de nuestro lenguaje, y podemos utilizarlo con mayor precisión y eficacia. Estudiar la morfología es ir, poco a poco, desde lo más pequeño hasta lo más gigantesco (como un libro). Se empieza estudiando las letras, y se sigue observando cómo estas se asocian entre sí, y forman sílabas. A su vez, la asociación entre las sílabas hace que se formen las palabras, y la morfología también estudia los tipos de palabras y los diferentes usos y funciones que hacemos de ellas. Más adelante, esas palabras que parecían unidades sueltas se ponen una detrás de otra y forman oraciones, y de la relación entre unas y otras –entre palabras y oraciones- se ocupa la sintaxis, que es otra rama de la lingüística. Sobre ella hablaremos en otra ocasión.

16
Abr

Las funciones del lenguaje

Publicado por Pablo el 16 de Abril de 2007 a las 08:25 am

Funciones del lenguajeLa finalidad de toda actividad verbal es la comunicación, como ya sabemos. Sin embargo, el emisor de un mensaje puede valerse del lenguaje buscando propósitos muy distintos. Bien puede querer transmitir una información, o quizá quiera, además de eso, inducir a su interlocutor a que realice una acción determinada, o expresar sus emociones, o jugar con las palabras para crear mensajes bellos, para crear arte, como hacen los poetas. Pues bien, estas diferencias tan importantes a la hora de plantearse objetivos es lo que se denomina las funciones del lenguaje.

A grandes rasgos, podemos distinguir entre seis funciones del lenguaje:

Función representativa: es la función específicamente humana. Actúa cuando utilizamos el lenguaje para realizar afirmaciones o plantear preguntas de naturaleza objetivo. El emisor utiliza esta función cuando transmite datos, hechos o ideas.
Ejemplo: está lloviendo, o dos por dos son cuatro.

Función conativa (o apelativa): aquí el hablante trata de actuar sobre el oyente, influyendo en él y tratando de operar sobre su conducta, ya sea llamando su atención (¡Eh!, ¡Juan!), mediante imperativos (¡Deja de gritar!) o exhortaciones (“Compre en la tienda X”)

Función emotiva (o expresiva): Consiste en el empleo del lenguaje para expresar los sentimientos o emociones del emisor. Por ejemplo: ¡Qué maravilla de paisaje!

Función poética: se utiliza cuando el emisor intenta atrae la atención del receptor sobre el mensaje mismo y crear belleza con las palabras. Es la función predominante en la literatura.

Función fática (o de contacto): sirve para asegurarse de que el circuito de la comunicación está intacto. Es muy común utilizarla en las conversaciones telefónicas, cuando el oyente repite “sí”, o “ya”, para dar a entender al hablante de que le está escuchando, o cuando el propio hablante pregunta, “¿me oyes?”.

Función metalingüística: esta función actúa cuando utilizamos el lenguaje para referirnos al propio lenguaje, sus códigos, sus reglas y sus componentes. Los diccionarios y los libros de gramática son un buen ejemplo, aunque también está presente en el habla cotidiana. Por ejemplo, cuando una persona escucha una palabra que no conoce y pregunta a su interlocutor, “¿qué significa?”

16
Abr

Los conceptos de lenguaje, lengua y habla

Publicado por Pablo el 16 de Abril de 2007 a las 08:20 am

Lenguaje, lengua y hablaLas diferencias entre lenguaje, lengua y habla son muy importantes a la hora de adentrarnos en el estudio del lenguaje y de la lingüística. Vamos a intentar dar unas definiciones básicas que nos permitan discernir unos conceptos de otros.

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos. De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el alemán. No sería correcto hablar, por tanto, de “lenguaje español” o de “lenguaje francés”. Es importante saber emplear los términos con la precisión que merecen.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.

Y, entonces ¿qué es el habla? Es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que necesita. Dicho de otra manera, es el acto por el cual el hablante, ya sea a través de la fonación (emisión de sonidos) o de la escritura, utiliza la lengua para establecer un acto de comunicación.

Entre la lengua y el habla se establece una especie de estrato intermedio que los lingüistas entienden como norma. La norma es lo que nos impide emplear algunas formas lingüísticas que, ateniéndonos a la lógica de la lengua, podrían ser correctas. Ocurre cuando un niño dice andé, en lugar de anduve, de la misma manera que diría jugué, miré o canté. Este tipo de normas tiene origen histórico y, así consideradas, no constituyen ninguna irregularidad. La norma impone desvíos en determinados aspectos de la lengua que todos aceptamos, pero el hablante no tiene por qué conocerlos en un principio y por eso es tan común que, entre los que están aprendiendo, surjan este tipo de errores.

15
Abr

Brooklyn Follies, de Paul Auster

Publicado por Pablo el 15 de Abril de 2007 a las 12:56 pm

Brooklyn Follies, de Paul AusterEl afamado escritor estadounidense Paul Auster, galardonado recientemente con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, nos trae con Brooklyn Follies una historia sencilla y familiar que deja en los lectores un agradable sabor de boca.

Brooklyn Follies nos cuenta la historia de varios personajes al compás del relato de su protagonista, Nathan Glass, un jubilado que tras superar un cáncer de pulmón decide irse a vivir a Brooklyn, donde creció, para terminar allí su vida, su “ridícula existencia”. El devenir de Nathan es muy distinto al que él esperaba, y pronto esa existencia se torna alegre, optimista y repleta de proyectos. Así van desfilando ante nuestros ojos toda una amalgama de personajes secundarios entre los que destacan su sobrino Tom y el excéntrico amigo de este, Harry Brightman. Tom iba a ser el orgullo de la familia, todo un futuro doctor en literatura americana, un conversador brillante que, sin embargo, lo dejó todo en medio de una crisis existencial y empezó a ganarse la vida como taxista. La historia de Harry es aún más extraña, y el lector la va descubriendo paso a paso mientras avanza la novela. Diremos que Harry es, al llegar Nathan al barrio, el dueño de una curiosa librería llamado Brightman’s Attic. Entre estos tres personajes surge pronto una fuerte amistad que conducirá sus destinos y redirigirá sus vidas.

Pero no son los únicos. Auster compone un complejo entramado de personajes que enriquecen el argumento, dando entrada a Rachel, la hija de Nathan, y su complicada relación; a Aurora (Rory) la hermana de Tom, un personaje que aparece y desaparece y del que se vale Auster para lanzar una fuerte crítica al fanatismo religioso presente en Norteamérica; a Lucy, la hija de esta última; y por su puesto a Nancy, la bella vecina de Nathan y Tom, de quien éste se enamora.

El relato guarda siempre un agradable aliento de sencillez y de sinceridad, de historia normal, y de un nada velado optimismo muy diferente a la tristeza existencial de otras muchas novelas de Auster.

El extraño título, por cierto, podría traducirse como “locuras de Broklyn o locuras Brooklynianas”, y hace alusión a la expresión Ziegfeld Follies, conocidos números musicales del teatro Ziegfeld (uno de los más afamados de Broadway) durante la primera mitad del siglo XX.

El libro, en resumidas cuentas, gustará a todos los públicos, y puede ser un buen acercamiento a Paul Auster para aquellos que no lo conozcan. Es una comedia que hace reír y pensar, y que se lee con gusto, casi sin darse cuenta.

14
Mar

El papiro

Publicado por Julian el 14 de Marzo de 2007 a las 09:44 am

El papiroEl papiro es el mayor antecedente de lo que hoy conocemos como papel.

Se fabricaba a partir del tallo de una planta llamada cyperus papyrus, que crece en el Mediterráneo, especialmente en Egipto. Es por esto que la mayor cantidad de papiros fueron encontrados en esta zona.

Su fabricación consistía en la unión de los tallos de estas plantas, llegando a medir varios metros. Eran enrollados para un fácil almacenamiento y traslado.

Existían distintos tipos de papiros, que poseían también distinta calidad. El de mayor calidad era la charta hierática, que se utilizaba en los textos sagrados. Luego estaba la charta liviana, que fue nombrado así en honor a la mujer de Augusto, llamada Livia. Después estaba la charta claudiana, de menor calidad pero más resistente. La charta amphitheátrica era el papiro para el uso común. Le seguían en nivel de calidad la charta saítica y la charta taeneótica. Finalmente, estaba la charta emporética, que se diferencia del resto porque era utilizado como material de embalaje y no como soporte para la escritura.

El papiro más antiguo encontrado data del siglo IV a.C., en Saqqara. Hay otros papiros que se destacan por el gran estado en que se encuentran o por la información que contienen, como los papiros: Ebers, Bremner-Rhind, Chester Beatty I, Harris 500, Harris I, de Ahmes, de Moscú 120, de Moscú.

La planta, no sirve únicamente para fabricar este soporte para la escritura. Además, a partir de ella, pueden crearse cestos, cuerdas, calzados y su tallo es muy nutritivo. Sin embargo, obviamente como la planta que originó el papiro es como pasó a la historia.

Poco a poco, sería sustituido por el pergamino.

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