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20
Oct

Literatura cristiana

Publicado por Pablo el 20 de Octubre de 2009

literatura-cristiana.jpgCuando hablamos de literatura cristiana estamos haciendo referencia a todo aquél escrito que se relaciona con los principales temas del cristianismo y que, sobre todo, incorpora y hace suyo lo que podríamos llamar “la manera cristiana de ver el mundo”, su contenido doctrinal o su objetivo pedagógico. Naturalmente, todo esto constituye un enorme cuerpo de textos de la naturaleza más variada.

La Biblia, si bien algunos estudiosos no la incluirían en la categoría más estricta de “literatura”, ha sido siempre leída y tratada como tal. De hecho, La Biblia se considera frecuentemente como una verdadera obra maestra de la literatura universal, al margen de su contenido doctrinario. Además, la Biblia y muchos de sus pasajes siguen presentes tanto en la literatura cristiana como en gran parte de la literatura no-cristiana, ya que junto con la mitología grecorromana ha conformado el paradigma cultural occidental desde tiempos antiguos.

Al margen ya de las Sagradas Escrituras, numerosos epistolarios y tratados teológicos fueron escritos ya desde los tiempos de Jesús por autores cristianos. En esos primeros tiempos todos estos escritos se hallaban lejos del género de la ficción, siendo en su mayoría cartas, comentarios a pasajes de la Biblia, trabajos doctrinarios y hagiografía.

Un hito en la evolución de la literatura como fue la invención de la Imprenta no pasó sin consecuencias para la literatura cristiana. Desde entonces, y particularmente desde el desarrollo de la prensa escrita, la tipología de literatura “doctrinal” se hizo más popular y se marcó como el objetivo la diseminación del mensaje de Jesús. En particular, el género del Tratado, un pequeño panfleto conteniendo una explicación de un pasaje concreto, se usó mucho en tiempos de la Reforma con objetivos proselitistas.

Otro género especialmente utilizado por los autores cristianos fue la alegoría. Consistente en contar una historia a través de figuras simbólicas o representaciones, autores como Dante Aliguieri, en su Divina Comedia, o John Bunyan, en El Progreso del Peregrino, hicieron un exitoso uso de este estilo.

Por otra parte, en épocas más modernas ha ido tomando forma un nuevo género que debemos citar aquí: la literatura cristiana de ficción. Normalmente esta literatura toma forma de novelas, y si bien en numerosas novelas bien conocidas autores cristianos toman influencias del cristianismo, hemos de distinguir esas novelas (como por ejemplo las de G. K. Chesterton) que van destinadas a todo tipo de públicos, frente a las novelas especialmente etiquetadas como “cristianas”. Particularmente, este último género se ha desarrollado en Norteamérica, desde donde pequeñas comunidades -frecuentemente conservadores- mantienen viva la publicación de obras de ficción cuyo objetivo último es extender las enseñanzas del cristianismo.

19
Oct

Literatura contemporánea

Publicado por Pablo el 19 de Octubre de 2009

literatura-contemporanea.jpgLa literatura contemporánea engloba la producción literaria “occidental” (producida en Europa y América) durante la Edad Contemporánea, es decir, a partir de la época de las revoluciones (tanto la Americana como la Francesa). Es un concepto difícil de aplicar a la literatura dado la intrínseca imbricación de la mayoría de las obras con sus antecesoras históricas, pero en este caso es un concepto definido más por valores de originalidad y ruptura estética que por cuestiones puramente cronológicas. Al igual que el arte moderno, la literatura contemporánea -también llamada moderna- se conoce así no únicamente por haber sido escrita sobre todo a partir del siglo XIX, sino por romper drásticamente con lo anterior.

Esta literatura contemporánea ha vivido varios movimientos o estilos literarios bien definidos. El primero fue el romanticismo, un movimiento no sólo literario sino también cultural y político. El rechazo de la razón, la libertad como causa suprema, y el sentimiento por encima de todo crearon obras basadas en el predominio del “yo”, la evasión y la libertad formal. Goethe, Walter Scott, Lord Byron, José Zorilla, Espronceda o Mary Shelley son algunos de los autores más representativos de esta escuela.

Tan representativa fue la anterior que la siguiente etapa del movimiento literario se conoció como postromanticismo, aunque básicamente es un concepto artificial que designa al parnasianismo, el simbolismo y el decadentismo, tres “evoluciones” diferentes del anterior tronco romántico.

El siguiente movimiento unificado llegó a mediados del siglo XIX y se conoce como realismo o naturalismo. Fue a su modo una reacción a los excesos románticos; conservó el costumbrismo anterior pero se libró del sentimentalismo, la fantasía y la anarquía formal. Nació con él la novela social, reflejo literario de la nueva sociedad de clases, y la novela psicológica, preocupada de los temperamentos y las motivaciones. Dickens, Pérez Galdós, Dostoievski, Émile Zola y Flaubert son algunos de los autores más representativos del movimiento.

Tras ellos llega la experimentación propia del Modernismo, que aunque en España se ciñe a una serie de autores concretos (Rubén Darío, Valle-Inclán…), internacionalmente se conoce como el inicio de las vanguardias. El elitismo frente a la cultura de masas, la deconstrucción y la experimentación encontraron en Hemingway, Proust, Joyce, Beckett, o Virginia Woolf algunos de sus mejores exponentes.

Tras la Primera Guerra Mundial la literatura entró de lleno en las vanguardias. Primero con el futurismo, el dadaísmo y el surrealismo, luego con una serie casi incontable de estilos personales y pura experimentación literaria. Jorge Guillén, Salinas, García Lorca, Luís Cernuda o Dámaso Alonso en España; Neruda, Huidobro y Mistral en Latinoamérica, Beaovir o Camus en la escena internacional son algunos de los más claros exponentes de este estilo.

19
Oct

Literatura comparada

Publicado por Pablo el 19 de Octubre de 2009

literatura-comparada.jpgEn La Guía de Lengua llevamos un tiempo inmersos en el estudio de las diferentes literaturas nacionales o históricas. En muchas de ellas hemos encontrado paralelismos, así como respuestas a sucesos históricos o estilos artísticos (como el romanticismo, el realismo o las vanguardias). Todos, seguramente, estaremos de acuerdo en la pese a que la literatura española, la colombiana o la argentina han desarrollado una voz propia a lo largo del tiempo, todas son básicamente la una respuesta humana similar, una manifestación cultural que responde a los mismos parámetros en distintos lugares y fechas, y por lo tanto, un ente comparable.

En esas premisas se basa también la literatura comparada, una parte de los estudios literarios que entiende las diferentes literaturas precisamente como manifestaciones culturas similares. Partiendo de ahí, los estudiosos de la literatura comparada intentan poner de manifiesto todo ese fondo común que comparten todas las literaturas, y estudiar éstas de una visión supranacional.

Asimismo, esta disciplina estudia las relaciones entre la literatura y otras áreas de la cultura y de las creencias, tales como el arte, la filosofía, la historia y las ciencias sociales, sin olvidar la religión.

De este modo, la literatura comparada trata de estudiar y desvelar una serie más o menos concreta de hechos, como las influencias que las literaturas modernas ejercen entre sí de forma recíproca; las relaciones que estas literaturas establecen con otros ámbitos del conocimiento; el estudio comparado de la métrica, la estilística, las metáforas y la poética de diferentes literaturas; el análisis comparativo de las estructuras escritas y los problemas que plantean para la traducción; el estudio de la influencia de determinados textos, así como de su imitación, de su recepción y de su efecto en otras literaturas; y el análisis comparativo histórico-literario desde una perspectiva temporal, así como la comparación entre géneros, formas literarias, etcétera.

Así pues, el objeto principal de la literatura comparada es el estudio del fondo común compartido por diferentes literaturas, cómo éstas tratan los mismos temas de formas diversas, y cómo estas formas particulares de manifestarse literariamente son imitadas o desestimadas por las demás literaturas.

En resumen, de lo que se ocupa la literatura comparada es tanto de la Historia de la literatura, entendida en su contexto y relación con las demás realidades históricas y saberes, como del estudio comparativo de obras y períodos literarios concretos, tanto entre sí como con obras y creaciones artísticas de diferente naturaleza.

15
Oct

Literatura colonial

Publicado por Pablo el 15 de Octubre de 2009

literatura-colonial.jpgCuando un determinado país está en disposición de dominar o ejercer una amplia influencia sobre los destinos de otro, se dice que éste último es una colonia de aquél. Existen diferentes tipos de colonias dependiendo de si el dominio es directo o indirecto, militar, económico, político o cultural; aunque la mayoría de las veces el colonialismo real incluye en mayor o menor medida todas estas posibilidades.

Cuando se habla de una literatura colonial se hace referencia, por lo tanto, a la literatura que se produce en el interior de esas colonias. Dado que estamos hablando de una situación de dominación, esta literatura suele estar producido por los representantes en la colonia del país colonizador, y no de los del país colonizado.

En este artículo nos vamos a ocupar, en particular, de la literatura colonial producida en las colonias españolas a lo largo de Latinoamérica, o lo que es lo mismo, de la literatura producida en Latinoamérica antes del inicio de los diversos procesos de independencia nacional.

Las primeras obras literarias fueron en efecto escritas por los españoles tras el desembarco de Cristóbal Colón. Y dado que éstos acababan de llegar a un territorio completamente nuevo para ellos, no es de extrañar que los primeros textos que escribieron fueran meras descripciones geográficas de los lugares a los que fueron llegando. Poco a poco, estas descripciones -que se llamaron crónicas- pasaron del mero inventario a desarrollar un estilo más político, a veces con un carácter propagandístico. Así Fray Bartolomé de las Casas, en su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, rompe una lanza en contra del trato que los españoles estaban dando a pueblos nativos, a muchos de los cuales aniquilaron por completo.

El otro gran campo de la producción literaria colonial fue el religioso. Numerosos misioneros y expediciones nacidas del fervor religioso se asentaron en las llamadas “Indias” durante esta época, y estas gentes acudían allí movidas por una motivación reformadora y evangelizadora que muy pronto les hizo poner por escrito sus sueños y deseos acerca del “Nuevo Mundo”. A veces, estos escritos mostraban un enorme talento literario, como en el caso de la religiosa mexicana “Sor Juana Inés de la Cruz” en el siglo XVII.

El desarrollo de las corrientes emancipadores durante el siglo XVIII fue el acicate que acabaría por cambiar el estilo literario de las colonias, hasta tal punto que los procesos de independencia marcan no sólo el final del colonialismo español en la zona, sino también el de la literatura colonial, que desde entonces busca subrayan las virtudes nacionales y se alía con los estilos literarios en boga en cada momento: romanticismo primero, realismo después y vanguardias más adelante.

14
Oct

Literatura colombiana

Publicado por Pablo el 14 de Octubre de 2009

literatura-colombiana.jpgLa literatura colombiana recoge el conjunto de textos literarios producidos en el territorio de lo que hoy es Colombia, y más particularmente, desde la independencia del país, por escritores naturales de Colombia.

Como en otros países del ámbito geográfico latinoamericano, la literatura colombiana muestra diversas voces. la indígena, la española y la negra. Naturalmente, la que más problemas ha encontrado para sobrevivir es la primera dada la naturaleza violenta de la conquista española y la, en muchos casos, naturaleza oral de la literatura producida por los pueblos precolombinos.

La época colonial tuvo en Colombia una influencia básicamente religiosa y socialmente elitista. Se escribía desde los primeros asentamientos urbanos y quien en ellos se asentaba era naturalmente la elite de los recién llegados. Las primeras manifestaciones literarias de estos grupos son las conocidas como crónicas, algo que no debe resultar sorprendente ya que en las primeras etapas de la conquista los españoles se encontraron ante un mundo, una geografía y unas culturas completamente nuevas para ellos. La descripción literaria no de todas aquellas novedades no se hizo esperar.

El nuevo ánimo político de principios del XIX, con la mayoría de las colonias buscando su independencia, influyó de manera notable en la renovación de la literatura colombiana. Una mezcla entre el nuevo fervor nacional, buscador de una nueva voz auténticamente colombiana, y la herencia del haber literario español (ahora influenciado por las tendencias románticas dominantes en Europa) marcaron el estilo de la literatura de la época. El género epistolar y la poesía se abrieron espacios en esta primitiva búsqueda de la identidad nacional.

En Colombia se promovió fuertemente el uso del idioma español y, de hecho, fue este país el primero en fundar la Academia Colombiana de la Lengua de entre todos los países latinoamericanos de habla española.

La primera obra literaria señera y reflejo de esa nueva identidad Colombia fue María, de Jorge Isaacs, novela que posteriormente se adaptaría al cine y sería la primera película producida por la industria cinematográfica colombiana. De género costumbrista, este autor y sus coetáneos se ocuparon de subrayar los rasgos más importantes de su cultura, aunque a veces cayeron en un folklorismo demasiado simplista y acrítico.

El nuevo siglo XX se abriría con el dominio literario de los novísimos, un estilo que se armaría de ironía y sarcasmo para criticar los vestigios del romanticismo y el costumbrismo. León de Greiff fue el autor más conocido.

Más adelante Colombia pasaría por las principales vanguardias, pero no sería hasta la llamada Generación del Boom cuando uno de sus autores, Gabriel García Márquez, alcanzara una verdadera fama y prestigio universal. Premio Nobel de Literatura en 1982, García Márquez es uno de los grandes referentes del llamado “realismo mágico”.

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