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Licencias poéticas
Pablo el 16 de Febrero de 2010
Cuando un poeta afronta la escritura de un poema puede tomar dos decisiones: o bien escribirlo libremente, haciendo uso de la llamada poesía libre (sin reglas, sin normas, sin medidas, etc), o bien someterse a las normas que marque la métrica de su idioma.
Si se decide por esto último entonces escribirá un soneto, un cuarteto, un terceto, una seguidilla, un romance o cualquier otra composición que esté métricamente establecida. Cada una de estas composiciones requiere el uso de un tipo de verso (octosílabos, endecasílabos, etc), de un particular tipo de estrofa, y de una rima particular. Todo ello son requisitos que el poeta deberá cumplir.
No obstante, el poeta tiene a su disposición una serie de vías que le facilitarán el trabajo y aumentarán sus espacios de libertad a la hora de escribir. Estas vías o herramientas son lo que conocemos como licencias poéticas.
Conseguir que todos los versos de un poema o de una estrofa tengan la misma cantidad de sílabas es una tarea complicada, y las licencias poéticas ayudan al poeta en este menester.
Por ejemplo, emplear una palabra aguda al final de un verso hace que este gane una sílaba en el cómputo métrico. “Razón” o “perdón”, empleadas al final del verso y como colofón a él, son palabras de tres sílabas para el análisis métrico.
De la misma manera, una palabra esdrújula hace que se relaja la sílaba intermedia o postónica, de forma que la métrica la computa con una sílaba menos. “Lágrimas”, “cálido” o “válido” serán palabras de dos sílabas si se colocan al final de un verso.
Otro recurso muy usado es la unión o separación de sílabas en medio del verso. Por ejemplo, cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por vocal, y ninguna de esas sílabas es tónica, entonces se consideran como una sóla. Si encontrásemos el siguiente verso:
Se insinúa el gozo
Realmente lo leeríamos silábicamente tal que así: “sein-si-nú-ael-go-zo”, así que tendríamos dos sílabas menos por las dos uniones. Estas uniones se llaman sinalefas.
Los diptongos y los hiatos son también aliados métricos del poeta, que puede elegir la forma de pronunciarlos. Por ejemplo, puede optar por pronunciar un diptongo en dos tiempos (”su-ave”), o por pronunciar un hiato en una sola sílaba (”sae-ta”).
De esta forma, el poeta puede adecuar su poema para que este se ajuste a los requerimientos de una determinada composición.

Todos sabemos que la literatura puede estar escrita, básicamente, de dos formas:
La poesía, como todos sabemos, es un género literario con unas particularidades muy marcadas y muy fácil de distinguir de la prosa. Lejos de la libertad de esta última, el poeta tiene que hacer frente a ciertas restricciones que le afectan en muchos sentidos. Sus textos deben estar versificados, es decir, compuestos por frases o sentencias que generalmente tienen que cumplir unos requisitos referentes a su dimensión silábica. Además, estos versos formarán una serie de párrafos que a su vez también tienen que cumplir una serie de requisitos relacionados con la rima y la acentuación.
Para poder hablar adecuadamente de las licencias métricas, que es lo que queremos hacer en este artículo, es necesario primero dejar claro lo que es la métrica: el conjunto de normas y regulaciones que se encargan de la formación rítmica de un poema. La métrica generalmente se ocupa de determinar el número de sílabas de cada tipo de poema, y de regular el régimen de acentos y la posición y tipología de las rimas. Es, lógicamente, un conjunto de normas más orientativas que obligatorias, si bien la mayoría de los poetas se sirven de ellas para componer sus poemas.
La literatura puede adoptar diferentes formas de presentación. Una de las divisiones más usuales, a la hora de estudiarla, es la que divide las distintas manifestaciones en géneros. Así, tenemos teatro, poesía, novela, cuento, épica, etcétera. Incluso subgéneros, como la novela de ciencia ficción o la romántica.










