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8
Feb

Literatura culta

Publicado por Pablo el 8 de Febrero de 2010

literatura-culta.jpgLa manera en que la literatura se produce y transmite de una generación a la siguiente no es siempre la misma. Diferentes obras nacen con diferentes objetivos, y destinadas a sectores particulares de la población. Una de las tipologías literarias más interesantes, desde este punto de vista, es la de la literatura culta, y lo que la hace especial y la diferencia, particularmente, de la literatura popular.

La literatura culta es la que más conocemos, aunque, en realidad, no siempre fue así, y en nuestros días ha absorbido la práctica totalidad del mundo editorial. Se trata de la literatura de autor, entendida como “obra de” de una persona concreta, su autor, y también como obra “de arte”, única, valiosa y por lo tanto inalterable. El epíteto “culto” se le adjudicó a este tipo de literatura por su carácter elitista. En una época -básicamente, la medieval- en que la literatura popular, sin autor concreto, nacida para la transmisión oral y por lo tanto alterable, era la dueña de toda la tradición literaria, algunos autores empezaron a escribir de una forma más particular, aplicando estilos distintos, innovando y utilizando una lengua más refinada y elaborada. Lógicamente, este tipo de obras no eran fácilmente comprensibles para las capas más amplias de la población, por lo que sólo las disfrutaban los sectores más altos y cultos de la misma. De ahí su nombre original.

Al contrario, la literatura popular no es obra de ningún autor en concreto, sino patrimonio “del pueblo”, parte de su folklore y de su transmisión cultural. Lejos de lo que puede pensarse, la diferencia entre la literatura popular y la culta no es de índole cualitativo. Existen obras formidables transmitidas oralmente durante largo tiempo.

Muchas veces, en realidad, la literatura culta se ha alimentado de los temas, escenas y argumentos propios originalmente de alguna obra perteneciente a la literatura popular. El Quijote nace de las populares historias de caballerías; y los poemas homéricos, como muchos expertos defienden, tal vez no sean sino la compilación de numerosas historias propias del folkore de la época, unidas y fijadas por un autor de especial destreza y visión.

Tampoco existen muchas divisiones de tipo genérico. En ambos tipos de literatura encontramos poesía y teatro, si bien la narrativa es más propia de la literatura culta y la épica más acorde a la literatura popular.

Así pues, para resumir lo dicho, entendemos por literatura culta toda aquella producción literaria de tipo escrito, obra de un autor que desea que su autoría sea reconocida, y portadora de un texto inalterable sin el consentimiento de éste.

4
Feb

La tradición literaria

Publicado por Pablo el 4 de Febrero de 2010

tradicion-literaria.jpgSi, desde un punto de vista abierto, entendemos por tradición la transmisión de noticias, hechos, ritos, costumbres, hitos y leyendas de generación en generación; entonces, una vez que apliquemos el término al ámbito literario, deberemos concluir que la tradición literaria es la transmisión de obras, estilos, formas, argumentos, escenas, acciones y personajes de una generación de escritores a la siguiente.

Aquí, en La Guía de Lengua, hemos estudiado la historia y las principales obras de muchas literaturas nacionales. Cuando lo hemos hecho, siempre empezamos diciendo que la literatura de un determinado país está compuesta por todas las obras literarias escritas por autores de ese país, ya sea en una época o en otra. Pues bien, cuando hablamos de la tradición literaria de un país o región determinada, nuestro campo será necesariamente mayor y abarcará un mayor número de obras.

En el fondo, la tradición literaria no es sino el imaginario literario con que un autor cuenta en su haber a la hora de iniciar su producción literaria. Y también, por no ceñirnos únicamente al mundo de la producción, es el imaginario mediante el que un lector recibe, aprehende y compara una determinada obra literaria.

Pongamos algún ejemplo. Cuando hablamos de la literatura española, podemos decir que el Quijote de Cervantes forma parte de ella, pero estaremos incurriendo en un error si introducimos dentro de la literatura española una obra como la Odisea, de Homero. Sin embargo, si estuviéramos hablando de la tradición literaria española, esto no sería ningún error. La Odisea se convirtió desde los tiempos de los griegos en una obra mil veces repetida, citada y referenciada. Se tradujo a muchas lenguas y se conservó en muchas bibliotecas. Se enseñó y se leyó, y sin duda, Cervantes mismo la conocía bien. Incluso aunque en el Quijote no hubiera referencias directas a la Odisea, podemos decir que ésta formaba parte del imaginario literario que poseía Cervantes. Era parte de su acervo cultural, pues formaba parte de la tradición literaria de su época (como lo sigue formando, de la nuestra).

Cuando un país innova y lidera un nuevo movimiento literario, y éste, con el paso del tiempo, tiene éxito y se extiende a otros países, las obras de aquellos escritores pioneros formarán parte de la tradición literaria de los países imitadores, aunque no formen parte directamente de sus literaturas nacionales. Las obras de Goethe, de Dickens y de Balzac, por poner sólo dos ejemplos, son cada una, por separado, parte de las literaturas nacionales de sus respectivos países, pero todas ellas forman parte de la tradición literaria de Alemania, Francia, Inglaterra y muchos otros países, pues han trascendido sus fronteras e influido a generaciones de escritores de los más diversos ámbitos geográficos.

3
Feb

Literatura grecolatina

Publicado por Pablo el 3 de Febrero de 2010

literatura-grecolatina.jpgCuando empleamos el término grecolatino, y lo aplicamos a la literatura, estamos haciendo referencia a la producción literaria llevada a cabo durante la Antigua Grecia, en cualquiera de sus ciudades y etapas, y durante la Antigua Roma, ya sea durante la República o en el período imperial.

Fueron los griegos quienes elaboraron toda una serie de cánones artísticos y filosóficos que fueron luego en gran parte imitados por los romanos, y gracias al éxito político y militar de éstos, y a su enorme expansión tanto temporal como territorial, todas estas ideas culturales, artísticas y literarias quedaron grabadas en la memoria colectiva del occidente cristiano. Si la literatura europea y occidental tiene un origen, este hay que buscarlo, pues, en la literatura griega o grecolatina, ya que los romanos, si bien imitaron el exquisito arte de los griegos, también hicieron importantes aportes.

Cronológicamente hablando, la literatura grecolatina empieza con Homero y sus dos obras capitales: la “Ilíada” y la “Odisea”. Ambas giran en torno a la Guerra de Troya; la primera narrando los sucesos de varios días en plena guerra, la segunda relatando el aventurado regreso de Odiseo, uno de los héroes de la guerra, su isla, Ítaca.

El otro gran autor de la época arcaica griega fue Hesíodo. Menos conocido y citado que Homero, escribió sin embargo algunas obras de un valor similar a las de éste. “Los trabajos y los días”, particularmente, narra las costumbres y la vida cotidiana de la época.

En la transición entre la época arcaica y la clásica viven los griegos el esplendor de la poesía, como Safo, Alceo, Anacreonte, Píndaro, Simónides y otros geniales poetas y poetisas. Luego, durante el clasicismo y en Atenas con mayor intensidad, se desarrollaron los dos grandes géneros que iban a marcar desde entonces la literatura occidental: la tragedia y la comedia.

Esquilo, Sófocles y Eurípides son los tres grandes maestros de la tragedia. Aristófanes, por su parte, no encontró rival como comediante.

El ensayo, en especial el historiográfico aunque también el relacionado con las ciencias naturales, así como -por supuesto- la filosofía, encontraron en Heródoto, Tucícides, Platón y Aristóteles sus grandes campeones,.

En Roma la literatura tardó bastante tiempo en alcanzar cotas semejantes, pero en el siglo I a. C., en plena crisis de la República, se reunieron autores de la talla de Virgilio, Ovidio y Horacio, a los que se unen Plauto, Marcial, Juvenal y, más adelante, Plinio, Suetonio y tantos otros. Los géneros siguen siendo los mismos pero los romanos los perfeccionan y los desarrollan. También inventan algunos, como la sátira, de la que Marcial fue el primer gran referente.

2
Feb

Literatura venezolana

Publicado por Pablo el 2 de Febrero de 2010

literatura-venezolana.jpgCuando hablamos de literatura venezolana, estamos haciendo referencia al conjunto de obras -ya sean textuales u orales- con valor literario que hayan sido escritas o creadas por autores venezolanos, bien durante la época colonial, o bien -y especialmente, de hecho- desde la independencia del país.

Como todas las literaturas hispanoamericanas, la historia de la literatura venezolana se inicia con las obras de época prehispánica transmitidas mediante la tradición oral. Algunas de estas obras fueron posteriormente fijadas al alfabeto latino por los primeros cronistas españoles, y se pudieron de esta manera conservar.

Estos cronistas, por otra parte, constituyen en sí mismos el primer capítulo de la literatura venezolana propiamente dicha. Tras su llegada y la instauración de las estructuras políticas coloniales, muchos escritores dejaron por escrito sus descripciones de este nuevo mundo, y algunos fueron más allá y empezaron a trascender el género de la pura descripción, creando obras literarias que empiezan a diferenciarse y adquirir un carácter propio.

No obstante, cuando la literatura venezolana despierta de verdad y se hace puramente genuina es durante el siglo XIX. El motor de la independencia no sólo alimentó a la política, sino también a la cultura. Andrés Bello es el primer poeta de esta época, y su obra se propagó por el país valiéndose de las mismas vías por las que discurrieron las ideas republicanas y revolucionarias.

Lograda la independencia política, los escritores del país buscaron el carácter cultural propio que hiciera la literatura venezolana asimismo independiente y particular. Lo hallaron valiéndose del costumbrismo, género que ensalzó a las gentes y sus costumbres, sus creencias y tradiciones. Nicanor Bolt Peraza, Fermín Toro o Daniel Mendoza escriben algunas novelas destacadas en pleno apogeo costumbrista, que van creando un germen literario del que se alimentarán los escritores venideros.

Particularmente, la literatura en Venezuela va a mostrarse muy aficionada al género novelístico. A partir de principios del siglo XX, numerosos escritores van a engordar las listas de egregios novelistas venezolanos. José Rafael Pocaterra, Teresa de la Parra o Rómulo Gallegos lo hacen adheridos al movimiento realista. Posteriormente, Arturo Uslar Pietri y Miguel Otero Silva son los primeros en ser conocidos y admirados fuera del país, y facilitan así el camino de Enrique Bernardo Núñez y Guillermo Meneses.

En la última etapa del siglo XX, la literatura venezolana siguió produciendo escritores de enorme nivel, herederos siempre de la tradición anterior. Autores como Orlando Chirinos, Ana Teresa Torres, Israel Centeno, Cenzil Romero, Federico Vegas o Juan Carlos Chirinos destacan con luz propia y siguen manteniendo viva y sana la literatura de Venezuela.

28
Ene

Literatura rusa

Publicado por Pablo el 28 de Enero de 2010

literatura-rusa.jpgLa literatura rusa es el conjunto de obras con valor literario escritas en ruso, ya sea dentro de las fronteras del actual estado ruso, o bien en cualquier de las naciones de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), o bien por autores rusos en cualquier otro lugar.

El origen de la literatura rusa es difuso, ya que como muchas otras de las literaturas nacionales, su historia empieza como literatura de transmisión oral, lo que dificulta enormemente su fijación temporal. Sí es más exacto decir que sus orígenes como literatura escrita se remontan al siglo X d.C., cuando tras la introducción del cristianismo, diversos misioneros bizantinos (entre los que destacaron Cirilo y Metodio) introdujeron un nuevo e ingenioso alfabeto basado en las grafías latinas, griegas y hebreas. En un principio este alfabeto se usó con dos grafías diferentes -la cirílica y la glagolítica- si bien fue el alfabeto cirílico el que finalmente se impulso, y es en el que está escrita la mayor parte de la literatura rusa.

La primera etapa de esa literatura escrita estuvo fuertemente concentrada en los monasterios. Fue poca la producción literaria fuera de ellos, ya que no abundaron ni las órdenes militares ni las universidades hasta bien entrado el siglo XVIII. Esta preponderancia absoluta de la literatura de carácter religioso apenas disminuyó hasta el siglo XVII. Fue entonces, concretamente en 1652, cuando se produjo el cisma en la Iglesia Ortodoxa rusa, y el patriarca Nikon inició una serie de reformas que desembocaron en una mayor importancia del Estado frente al estamento religioso.

Los escritores rusos empiezan entonces a cobrar importancia y surge un primer despertar, que va de la mano del primer acercamiento a la literatura occidental. Este proceso de occidentalización y secularización culminó durante el siglo XVIII bajo el mando de Pedro I. Rusia recibe entonces el influjo de la Ilustración y vive un período de clasicismo en el que destacan autores como Kantemir, Trediakovski y Sumarokov.

Pero el XVIII se quedó en un tímido preludio de lo que iba a venir. Durante el siglo XIX (especialmente durante la segunda mitad del mismo) y bajo el influjo del romanticismo primero y del realismo después, Rusia vive un Siglo de Oro que ve nacer a autores de talla mundial. Durante la primera mitad del siglo es la poesía la mayores cimas alcanza con autores como Pushkin, Lermontov, Krylov y Griboyédov. Durante la segunda mitad es el momento de la prosa, y entonces destacan genios como Leon Tólstoi, Fiódor Dostoyevksi, Nikolái Leskov, Iván Turgéniev, Iván Goncharov, Maksim Gorki y Antón Chejóv. Pocas literaturas, en cualqueir parte del mundo, pueden presumir de semejante concentración de talento en un período de tiempo tan corto.

Posteriormente Rusia vivió otra época de esplendor literario, llamada Edad de Plata, que coincidió con los movimientos vanguardistas y tuvo en Soloviov, Rozanov y Blok sus principales valedores.

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