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13
Oct

Literatura clásica

Publicado por Pablo el 13 de Octubre de 2009

literatura-clasica.jpgCuando en literatura hacemos referencia al clasicismo estamos hablando en particular de dos grandes culturas antiguas: la griega y la romana. En efecto, así como el Época Clásica es el período que de nacimiento, apogeo y caída tanto de las ciudades griegas (en sus épocas arcaica, clásica y helenística) como de la República y el posterior Imperio Romano, la abundante literatura tanto en verso como en prosa que produjeron sus autores es lo que ha venido a denominarse, de forma genérica, Literatura Clásica.

Siguiendo un orden cronológico, hemos de empezar nuestro repaso de este haber literario desde Grecia. Naturalmente, los primeros autores conocidos son Homero y Hesíodo. El primer escribió, o al menos se le atribuyen, dos de las obras más conocidas y alabadas de la historia de la literatura, a saber: la “Ilíada”, que narra un episodio de la Guerra de Troya particularmente centrada en el personaje de Aquiles; y la “Odisea”, que se ocupa del regreso a Itaca de su Rey, Odiseo, justo al acabar la mencionada guerra.

Hesíodo, por su parte, escribió hacia la segunda mitad del siglo VIII a.C. “Los trabajos y los días”, un poema didáctico de incalculable valor para conocer la cultura de la época; y la “Teogonía”, una genealogía de las deidades griegas.

Más adelante los griegos desarrollaron un virtuoso arte poético (al que llamaron lírica) en el que sobresalieron Alcmán, Safo, Alceo, Anacreonte, Estesícoro, Íbico, Simónides, Píndaro y Baquílides; los nueve poetas “canonizados” por los eruditos de Alejandría.

El siglo V fue el siglo de la Tragedia, llevada a su máximo nivel por Esquilo (”La Orestíada”, “Los siete contra Tebas”), Sófocles (”Antígona”, “Edipo Rey”) y Eurípides (”Medea”, “Las Bacantes”) y de la Comedia, género en el que destacó por encima de todos el autor Aristófanes con obras como “Lisístrata”, “Las avispas” o “La asamblea de las mujeres”.

La historiografía también fue cultivada por los griegos. Heródoto, considerado el padre de la misma, y Tucídides son los ejemplos más destacados.

Si bien durante el Helenismo los poetas y escritores griegos siguieron ejemplos anteriores, sus obras no volvieron a alcanzar el esplendor y la brillantez de sus predecesores. Hasta tal punto fue así que incluso los autores romanos posteriores se limitaron a imitar el estilo de estos autores clásicos. Así, Virgilio con su “Eneida” honra y emula a Homero, situando el nacimiento de Roma entre los exiliados de la antigua Troya. Plauto imita a Aristófanes, y Ovidio explora los mitos griegos para enlazarlos, como hace Virgilio, con la cultura romana. Sólo la sátira, exploradas tal vez mejor que nadie por Marcial, son un género literario específicamente romano.

9
Oct

Literatura china

Publicado por Pablo el 9 de Octubre de 2009

literatura-china.jpgHasta bien entrado el siglo XVII China había producido más textos escritos que todo el resto del mundo. Semejante dato habla bien claro del nivel de producción escrita y la cantidad de literatura que esta civilización milenaria lleva siglos creando.

La literatura china, en efecto, es una de las más fértiles y antiguas de todo el mundo. No en vano fue en China donde se inventó la técnica de la impresión xilográfica en el siglo VII a.C., y donde más adelante (en el siglo X) se inventó la imprenta de tipos móviles mucho antes de que Guttenberg revolucionara la producción literaria en Occidente.

No es de extrañar entonces que la literatura china haya servido de inspiración e influencia a sus países vecinos, especialmente a Japón y a Corea. Ni que algunas de sus obras hayan trascendido a su propio tiempo y sigan siendo leídas en la actualidad, como es el caso del Dao De Jing o del famoso Arte de la Guerra de Sun Tzu.

Además, desde sus mismos inicios la literatura china fue extensa, variada y cultivó los principales géneros. En particular, abundaron los tratados filosóficos y políticos, los libros de historia y los poemarios. Es interesante observar cómo muchos de los más famosos escritores chinos fueron personajes miembros del gobierno o con cargos importantes, que hablaban con conocimiento de causa y muchas veces se permitían proponer nuevas formas de gobierno.

También la filosofía, como decimos, fue central en la producción literaria de la China antigua. Confucio, Laozi, Zhuangzi, Mencio o Mozi dejaron por escrito sus enseñanzas filosóficas, que por supuesto nunca estuvieron exentas de una enorme calidad literaria.

El clásico de la poesía es una de las compilaciones poéticas más conocidas y de mayor valor. El clásico de la historia es una recopilación de documentos y discursos también de la primera época literaria china, así como El clásico de los cambios, una especie de manual de adivinación, y El clásico de los ritos. El arte de la guerra también pertenece al período más antiguo de la literatura china.

Más adelante se observa una evolución por dinastías. La dinastía Han produjo como obra señera Las memorias históricas, todo un ejemplo de elaboración de textos históricos. La dinastía Tang produjo las obras más brillantes y significa el cúlmen de la literatura de este país. No sólo se escribió poesía y manuales de historia o de filosofía, sino que también se desarrolló la prosa. El Movimiento por la lengua antigua significa el primer debate historiográfico y literario chino, ya que muchos de sus adeptos optaron por regresar a los orígenes clásicos y otros trataron de innovar.

Más adelante se desarrolló la producción novelística, que fue dejando, de forma lenta pero constante, algunos clásicos imperecederos como el Romance de los tres reinos, A la orilla del agua, Viaje al oeste y el Sueño de las mansiones rojas.

6
Oct

Literatura chilena

Publicado por Pablo el 6 de Octubre de 2009

La literatura chilena recoge el conjunto de obras literarias escritas por autores originarios de Chile, de suerte que conforma un haber literario mayoritariamente escrito en lengua española.

literatura-chilena.jpg Como las demás literaturas latinoamericanas, su “nacimiento” suele marcarse tras la invasión y conquista del Imperio Español en el siglo XVI. Y al igual que en otras colonias de la época, fueron los cronistas españoles los primeros en dejar testimonios escritos de la geografía, el clima y las culturas nativas que fueron encontrando en su proceso de conquista. Aquí, en particular, fue la Guerra de Arauco la que más crónicas gestó, como “La Araucana” de Alonso de Ercilla. Sin embargo estos testimonios tenían indudablemente un carácter ajeno a la propia historia del país colonizado y se dirigían a un público español.

Sin duda, el verdadero despertar de la literatura propiamente chilena se produjo tras la Independencia y ya bien entrado el siglo XIX. Fue la época del romanticismo, que en Chile fue literariamente muy bien recibido y formó al menos a tres generaciones literaturas. La primera fue la generación costumbrista, que puso énfasis en lo pintoresco y lo abordó desde un punto de vista muchas veces satírico. Mercedes Martín del Solar, Vicente Pérez Rosales o José Joaquín Vallejo brillaron con luz propia en esta generación que dominó el ambiente literario chileno en la década de los 30 y 40 del citado siglo.

Más adelante surgiría otra nueva generación, alrededor del os 50, conocida como “romántico-social”. Alejada de la visión liberal de la generación anterior, ésta ya quiso cambiar el presente y se mostró más comprometida: José Lastarria, Salvador Sanfuentes o Eusebio Lillo fueron algunos de sus autores más destacados.

Finalmente, la generación realista de 1867 hizo hincapié en el realismo mucho más que las anteriores. Alberto Blest Gana destacó más que nadie con su obra “Martín Rivas”, e inició una prolífica competencia con Luis Orrego Luco, el otro gran autor de una época marcada por el cambio del romanticismo al realismo y de la herencia colonial a la moderna sociedad capitalista; cambio que ambos autores recogieron en sus obras con gran fidelidad.

En este mismo contexto cultural surgió el llamado criollismo, un movimiento literario que quiso recoger la vida rural en la sociedad chilena de finales de siglo.

El siglo XX trajo consigo las vanguardias y en particular a un nutrido grupo de poetas que elevaron el nivel literario del país hacia nuevas alturas. Pedro Prado, Gabriela Mistral (que fue Premio Nobel de Literatura) o Vicente Huidobro, entre otros; caldo intelectual en el que se formó el segundo Premio Nobel con el que cuenta la literatura chilena y que es, en opinión del escritor García Márquez y del crítico Harold Bloom, el poeta más brillante del siglo XX, Pablo Neruda.

2
Oct

Literatura catalana

Publicado por Pablo el 2 de Octubre de 2009

literatura-catalana.jpgLiteratura catalana es el modo más internacional de hacer referencia a la literatura escrita en lengua catalana. Conviene tener clara, antes de empezar la descripción de la misma, que el término puede llevar a engaño.

Existe una literatura en catalán que, como hemos dicho, engloba todos los textos literarios escritos en esa lengua (escritos también, por lo tanto, en la Comunidad Valenciana o en las Islas Baleares). Pero conviene, a efectos de este artículo, no confundir esta última literatura (que es la que nos interesa) con la literatura producida en la Comunidad Autónoma de Cataluña y que, de cualquier modo, podría ser escrita en castellano (como de hecho lo es, por autores como Eduardo Mendoza o Manuel Vázquez Montalbán).

Aclarado este extremo, podemos pasar a describir la evolución histórica de la literatura en lengua catalana. Esta literatura vivió un primer -y largo- período de esplendor desde finales del siglo XI hasta el XV. A lo largo de esa etapa vieron la luz escritos como las Homilías de Organyà (primer testigo de esta literatura), las poesías de Ramón Lllul y Ausiàs March, y finalmente el conocido Tirante el Blanco de Joanot Martorell, en 1490. Esta obra, cenit de ese primer período de esplendor, marcó también su final, y se entiende que hasta bien entrado el siglo XVI la lengua catalana no produjo de nuevo una literatura de nivel semejante.

Por circunstancias políticas, la lengua catalana dejó de ser la usada en la corte desde 1412. Esta situación se agravó desde 1479, cuando la unión entre Castilla y Aragón restó importancia a las clases dirigentes catalanas y al catalán mismo como lengua de la cultura. Durante los siglos siguientes, Siglos de Oro de la literatura castellana, Cataluña hubo de vivir una decadencia literaria.

Ya en el siglo XIX se produjo en Cataluña un movimiento restaurador del prestigio cultural del catalán que se ha venido a llamar la Renaixença. Coincidente en el tiempo con la segunda ola de romanticismo europeo, su aparición suele situarse en 1833 y fue el preludio cultural del movimiento político que más adelante cuajaría en el nacimiento del nacionalismo catalán.

Este movimiento nació en las revistas culturas y en diversos periódicos que poco a poco, conforme el movimiento político coincidente fue creciendo, empezó a recibir apoyo institucional y financiero. Bonaventura Carles Aribau y Jacinto Verdaguer fueron los mejores representantes de esta etapa.

Ya en el siglo XX y con este trabajo de fondo hecho, el catalán pudo resistir dos dicatuduras de carácter españolista y consolidarse como la lengua propia de los catalanes y el vehículo principal de su cultura literaria. La lista de autores se hace más extensa y diversa y engloba a algunos maestros como Carles Riba, Josep Pla, Pere Quart, Joan Brossa, Jesús Moncada o Miquel de Palol.

1
Oct

Literatura barroca

Publicado por Pablo el 1 de Octubre de 2009

literatura-barroca.jpgLa literatura barroca es el conjunto de obras literarias escritas durante el período artístico que conocemos como el Barroco, dominante durante el siglo XVII y parte del XVII (aunque con ciertas variaciones territoriales).

El barroco es un movimiento tanto artístico como cultural que surgió en el XVII cuando se superaron las ideas y los valores propios del Renacimiento. La crisis del neoplatonismo y unida a los avatares religiosos surgidos de Reforma y Contrarreforma terminaron por desembocar en nuevas corrientes filosóficas y artísticas más complejas, más conflictivas y contradictorias. En el campo del arte la simpleza y la pureza propias del Renacimiento dieron paso a un búsqueda más intensa de los recursos formales utilizados para la expresión artística.

Curiosamente, el término barroco no se aplicó al campo de la literatura hasta bien entrado el siglo XX. Tradicionalmente se entendía por barroco el conjunto de obras pictóricas, escultóricas y arquitectónicas de la etapa que hemos citado.

Hablando ya propiamente de literatura, donde con más claridad se aplicaron las ideas barrocas fue en la poesía. Los poetas barrocos del siglo XVII, en efecto, innovaron en la estructura de sus versos y formaron el terceto, el cuarteto, el soneto y la redondilla; todas estas estructuras son bien conocidas hoy en día. Al igual que la pintura, la escultura y la arquitectura, la literatura barroca se caracteriza por presentar una disposición formal ciertamente recargada.

Al contrario de lo que muchas veces se ha pensado, el barroco no supone una ruptura con el ideal artístico neoclasicista, sino una total intensificación de los recursos estilísticos de éste que contribuyan a la complicación ornamental y la exageración de la formal tratando de dirigirse siempre a los sentidos del espectador o lector. Eufuismo llamaron a ésto los ingleses, preciosismo los franceses, marinismo los italianos. Fue en realidad un movimiento artístico común a todo el Occidente, que pronto traspasó las fronteras del Atlántico y se plasmó en el arte colonial.

De todos los temas que ya había tratado la literatura renacentista, el barroco recoge los más negativos y tristes. Así, los poetas barrocos hablan de la fugacidad de la vida, la rapidez del paso del tiempo, la complejidad del mundo, etcétera. Donde antes había equilibrio y serenidad ahora hay fuerzas en conflicto y desestabilización. La literatura barroca tan sólo recoge el estado de ánimo de un mundo marcado por la ruptura religiosa y esos nuevos y desconocidos horizontes que veladamente se habrían paso: es la literatura de transición entre el sereno y equilibrado mundo medieval y el desconocido, veloz y atemorizante mundo moderno.

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