Buscar en La Guía 2000

Encuentra la información que necesitas, introduce el tema:
28
Jun

Lope de Vega

Publicado por Pablo el 28 de Junio de 2007

Lope de VegaFélix Lope de Vega y Carpio, nacido en 1562, tiene una inmensa obra literaria tanto en piezas teatrales como en obras en prosa y en verso. En su tiempo logró convertirse rápidamente en el autor más prestigioso y respetado, prestigio que no ha perdido a lo largo de los siglos gracias, sobre todo, a sus obras de teatro.

Procedía de una familia humilde, aunque pudo estudiar con los jesuitas en Madrid y después cursar estudios universitarios en Alcalá de Henares, aunque no consiguió el grado de bachiller. Por culpa de la composición de unos versos difamatorios contra la comedianta Elena Osorio y su familia, fue desterrado de la corte. Lope se había enamorado de esa joven artista, pero ella lo dejó por otro amante rico. Lope, que decidió vengarse a través de la literatura, hubo de pasar algunas semanas en prisión y ocho años desterrado, durante los cuales vivió en Valencia. La capital levantina era en esa época un importante centro teatral, y allí había además una mayor libertad de costumbres y de lenguaje.

El teatro de Lope empezó entonces a desprenderse de la rigidez neoclásica del Renacimiento y a mostrar una mayor agilidad en la escenografía y la acción. En 1609, a petición de la Academia de Madrid, escribió el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, una obra en la que expone sus teorías dramáticas.

En general, sus obras giran en torno a dos ejes temáticos: el amor y el honor. Las más célebres son aquellas que tratan los problemas de abusos por parte de los nobles, situaciones frecuentes en la caótica España del siglo XV. Destacan entre ellas Peribáñez y el comendador de Ocaña, El caballero de Olmedo, y Fuenteovejuna. El comendador de Fuente Ovejuna estaba empeñado en imponer allí el derecho de pernada, y ante una boda inminente, hace secuestrar a la novia y encarcelar al novio. Ella escapa, aumentando la sublevación del pueblo contra el comendador, que es asesinado y expuesta su cabeza en una pica.

Quizá debido a que su propia vida amorosa fue realmente intensa, Lope de Vega demostró tener una gran habilidad para componer ese tipo de comedias denominadas “de capa y espada”. Se basaban en la intriga de acción amorosa, y en aquéllas en las que las damas eran protagonistas gracias a su inteligencia o a su estupidez. Un buen ejemplo es La discreta enamorada, en la que una dama logra deshacer su compromiso de casarse con un viejo para, al final, hacerlo con su joven hijo. A su vez, en La dama boba destaca la caracterización psicológica de los personajes, todo un acercamiento al teatro que desarrolla el segundo gran dramaturgo de este período: Tirso de Molina.

25
Jun

El romanticismo inglés: la novela

Publicado por Pablo el 25 de Junio de 2007

Jane AustenEn el ámbito de la novela, las dos principales representantes del romanticismo inglés son mujeres que, curiosamente, poseían un genio indiscutible a pesar de ser totalmente opuestas. Hablamos de Jane Austen y de Mary Shelley.

Ésta última se convirtió en el estandarte de la novela gótica gracias al éxito de su obra maestra, Doctor Frankenstein, conocida mundialmente y llevada al cine en varias ocasiones. Publicada en 1818, esta obra cuenta la historia de un sabio doctor que roba miembros de cadáveres en un cementerio con la intención de unirlos y crear una nueva forma de vida humana. Gracias a la fuerza de la electricidad, ese ser cobra vida y se muestra deseoso de relacionarse, de dar y recibir amor y cariño. Sin embargo, ante el rechazo que produce en todo el mundo el monstruo reacciona contra su propio creador, matando a su amigo, a su hermano y a su esposa.

Después el monstruo se refugia en el Ártico, a donde lo sigue Frankenstein para matarlo, pero es él quien muere. Desde entonces, la leyenda del monstruo no ha parado de crecer, y hoy su historia sigue siendo una de las obras maestras de la literatura de terror.

Nada que ver con lo que escribía Jane Austen. Sin prácticamente abandonar el ambiente doméstico, esta autora fue capaz de escribir algunas de las más célebres obras de este período, que aunque fueron publicadas tardíamente, recibieron al final su merecido reconocimiento.

Fue la publicación, en 1811, de Sentido y sensibilidad, la que empezó a darle la aprobación del público, lo que a su vez animó su impulso creador, impulso que la llevó a publicar su obra maestra, Orgullo y prejuicio. Esta obra presenta a Charles, un joven rico que arrienda una finca rural y es recibido con entusiasmo por las familias adineradas de la zona, que esperan casar a una de sus hijas con el joven. Éste, sin embargo, se enamora de Jane, que pertenece a una familia modesta. Las dos hermanas de Charles tratan de convencerle, por medio de todo tipo de estratagemas, de que no la ama, y recurren para ello a un amigo de Charles. Éste, mientras fracasa en su misión, se enamora a su vez de la hermana de Jane. Tras un tiempo, liberados finalmente de prejuicios, Jane y Charles se casan.

Austen no se quedó en esta obra, y en 1816 publicó Emma, un año antes de morir a causa de la tuberculosis. Tenía 42 años, de forma que no pudo ver cómo, a finales de siglo, sus novelas alcanzaron un reconocimiento sin parangón y empezaron a ser difundidas por todos los rincones del país. Reflejo del mundo provinciano, pequeño y particular, Austen logró mantener la distancia y la objetividad que le permitieron no mostrar su punto de vista ni sus ideas sobre le que estaba sucediendo. Su mirada irónica, su estilo concreto y claro, abrieron el camino de una nueva forma de escribir novelas.

25
Jun

Significado denotativo y connotativo

Publicado por Pablo el 25 de Junio de 2007

Arbol otoñalEs sabido que el significado de cualquier palabra está compuesto por una serie de rasgos semánticos, llamados semas, que constituyen en sí mismo las unidades más pequeñas de significado.

No todos los rasgos que configuran el significado de una palabra tienen, sin embargo, el mismo valor. Pongamos como ejemplo la palabra otoño, que podría ser definida como:

– Una determinada estación del año.
– Un período de tiempo que va desde mediados de septiembre a mediados de diciembre.
– Una época que presenta una serie de rasgos climáticos determinados.

Estas tres definiciones que hemos dado son las que configuran el significado denotativo del término otoño. Sin embargo, todos sabemos que la palabra otoño también puede ser utilizado para transmitir sentimientos de tristeza, nostalgia, melancolía, o proximidad a la muerte, por ejemplo. Y es fácil pronosticar que, sin embargo, esos segundos significados no son tan objetivos como los anteriores.

El significado denotativo es el que otorgamos a una palabra estando ésta aislada de cualquier contexto. Por el contrario, por significado connotativo entendemos el conjunto de significados secundarios que la palabra evoca en el hablante y en el oyente en un contexto determinado, y necesariamente conocido y asimilado por ambos.

Los valores connotativos de las palabras son compartidos por todos los miembros de una misma comunidad lingüística, de forma que tienen carácter sociocultural. El que una palabra como cisne se asocie en nuestra cultura a la elegancia, la clase, la belleza o la armonía es así porque lo hemos decidido, porque nuestra historia, a través de su utilización oral y literaria, así lo ha configurado. La diferencia está en que, si bien personas de culturas distintas pueden estar perfectamente de acuerdo en lo que es un cisne –significado denotativo-, no lo estarán necesariamente en lo referente a lo que con ello se quiere decir –significado connotativo-: uno querrá transmitir elegancia y belleza; el otro, probablemente, no.

También es posible encontrar connotaciones de carácter individual, que son las significaciones asociadas a una palabra a partir de la experiencia de cada hablante. Para una persona que haya perdido a un ser querido en un accidente de tráfico, esas palabras –coche, accidente, tráfico- tendrán connotaciones muy diferentes a las de alguien que no haya tenido esa triste experiencia. El elemento connotativo del lenguaje varía, pues, de unos hablantes a otros, incluso dentro de una misma comunidad.

Los significados connotativos de las palabras tienen una gran importancia en los textos poéticos, como es fácil suponer. Sin embargo, no son exclusivos del lenguaje literario; los textos publicitarios hacen mucho uso de ellos, utilizándolos para hacer más efectivos sus mensajes y transmitir valores y sensaciones a través de ellos.

23
Jun

El romanticismo inglés: la poesía

Publicado por Pablo el 23 de Junio de 2007

William BlakeEn lo que se refiere a la poesía, hemos de destacar a James Thomson, que anticipó en sus poemas algo que sería común a todo el movimiento romántico posterior: la idea del paisaje como un estado de ánimo. Edward Young, en su poema Las noches, introdujo otro rasgo característico: el ambiente nocturno y tenebroso tan propio del romanticismo.

Aunque ellos fueron los precursores del movimiento, no hay duda que el poema clave en esta especie de evolución es la Elegía escrita en un cementerio de aldea, de Thomas Gray. Los tres poetas, Thomson, Young y Grey, se anticiparon al sentir romántico sin abandonar por ello los postulados clásicos de la Edad Augusta, sin perder el modelo de Pope. La razón y el equilibrio aun controlan, en estos poemas, la furia y la fuerza del sentimiento romántico.

Progresivamente fueron surgiendo nuevas poetas que iban acentuando su sentir romántico. Uno de los primeros fue Christopher Smart, cuyo Cántico a David, según cuentan, fue escrito en las paredes de la celda del manicomio en el que estaba recluido, rascando con una llave en la pared ya que no disponía de papel ni de pluma.

A pesar de no romper con la estructura formal clásica, Smart introdujo ciertas novedades como la fantasía y el juego verbal, anticipando, en cierta forma, a William Blake. Una tendencia creciente fue sin duda el interés por la Edad Media, que tuvo en la figura de Thomas Chatterton uno de sus episodios más anecdóticos y trágicos. En efecto, Chatterton inventó un inglés arcaico, con el que trató de escribir poemas que intentaba hacer pasar como antiguos. Al principio tuvieron un éxito estupendo, pero cuando se descubrió el engaño Chatterton se suicidó. Con tan sólo 18 años.

En cualquier caso, la primera gran figura del período fue William Blake (a quien vemos en la imagen), que de oficio era grabador. Su obra ha pasado a la posteridad por su imaginería y simbología cuasi bíblicas, por su religiosidad íntima y personal, y por un realismo social casi cercano a la protesta. Todos esos rasgos también se manifestaron en sus grabados, que se convirtieron después en auténticos iconos del movimiento romántico.

Desde muy joven había aprendido Blake el oficio de grabador, al que a dedicó toda su vida sin lograr, paradójicamente, ser reconocido como un artista por sus coetáneos. En la poesía, buscó apartarse de la corriente neoclasicista dominante en la época, y lo consiguió merced a sus experimentos con las rimas, el ritmo y los símbolos. En el año 1789 publicó Canciones de la inocencia, donde unió la poesía con sus grabados. Cinco años después lanzó Canciones de la experiencia, donde habló de la desilusión que le produjo la Revolución Francesa a través de metáfora sobre la destrucción de la inocencia por parte del hombre y la sociedad. Destacan, en esa genial obra, los poemas La rosa enferma o el célebre El tigre, que simboliza la belleza y el terror.

23
Jun

Usos orales y escritos de la lengua

Publicado por Pablo el 23 de Junio de 2007

HablarLos usos orales de la lengua conllevan la presencia del emisor y el receptor en el mismo tiempo y espacio –o, al menos, en el mismo tiempo, pues una conversación telefónica permitiría una conversación entre dos personas en espacios distintos-. Lo que este hecho implica es la presencia de una continua interacción: así el emisor, mediante la observación del comportamiento verbal y no verbal de su interlocutor, puede valorar qué produce en éste la recepción de su mensaje, y de esa manera modificarlo, si fuera necesaria, para adecuar su estrategia comunicativa.

Todo texto, sea oral o escrito, se produce con una determinada intención por parte del emisor: la de informar, convencer, o expresar un sentimiento. Para conseguir ese objetivo, el emisor dispone de una serie de instrumentos lingüísticos que desarrollará en la elaboración del texto. Sin embargo, y he aquí lo importante, esos mecanismo varían sustancialmente dependiendo de si el contexto comunicativo es oral o escrito.

En el uso oral del lenguaje aparecen las variedades geográficas, funcionales o sociales. Podemos saber si una persona es de un lugar o de otro fijándonos en su acento y forma de hablar, así como si es culta o, por el contrario, no tiene una alta formación lingüística. Todas esas variaciones desaparecen con los usos escritos, en los que todo el mundo adopta la variedad estándar de la lengua.

La estructuración de la información se lleva a cabo sin organización previa, cuando estamos hablando. Aparecen así digresiones, cambios de tema, repeticiones y redundancias que no existen cuando escribimos, porque en ese contexto sí podemos organizar y estructurar nuestro mensaje antes de lanzarlo –escribirlo-.

En el uso oral predominan las oraciones coordinadas y yuxtapuestas. Hay, además, anomalías sintácticas como frases inacabadas, anacolutos, alteración del orden de las palabras, etcétera. Es normal ya que al elaborar el mensaje y lanzarlo al mismo tiempo, normalmente se hace complicado mantener una estructura compleja con frases entrelazadas y subordinadas, sin cometer errores sintácticos o dejarnos parte del mensaje por el camino. Todo ello desaparece en el lenguaje escrito, donde predomina la oración subordinada y la sintaxis adecuada a las normas de la lingüística.

En cuanto al léxico, es muy común la repetición de palabras en la lengua oral, así como el empleo de vocablos con significado amplio, vago e impreciso. Se usan muy a menudo muletillas y frases hechas. En la lengua escrita, por el contrario, es común el emplo de sinónimos para no repetir a misma palabra, la utilización de vocablos de forma precisa, y la ausencia de expresiones innecesarias.

Algo que diferencia claramente a los usos orales de los escritos es la utilización de elementos prosódicos, como el acento, la intensidad, la pronunciación y las pausas. Con su ayuda podemos precisar el significado de nuestras palabras, y compensar así la falta de elaboración y adecuación de los significados que utilizamos.

Gestionado con WordPress

Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este blog

PrivacidadContactoPublicidad