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7
Jun

Las novelas de caballería

Publicado por Pablo el 7 de Junio de 2007

CaballeroLos libros de caballería, o caballerescos, son grandes obras en prosa que describen las andanzas y aventuras de los caballeros andantes, figura de personaje que dedica su vida a los demás y la arriesga, continuamente, para proteger a los que no pueden protegerse, y luchar por aquello que cree justo.

Este género se inauguró en el siglo XII con la serie de El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda. El siglo siguiente lo tiñó de valores cristianos, y le hinchió del amor cortés provenzal tan de moda de esos tiempos. Además del ya citado ciclo artúrico, entre los libros de caballerías más famosos se encuentran las obras de Chrétien de Troyes, así como las de Marie de France y el muy conocido libro de Tristán e Isolda.

De éxito en toda Europa, estos libros de caballerías fueron imitados por muchos, y esto dio lugar, a partir del siglo XV, a las más conocidas novelas de caballería o caballerescas, entre las que destacan el Amadís de Gaula, el Jehan de Saintré y el Tirant lo Blanc.

El Renacimiento italiano produjo, a principios del siglo XVI, una versión irónica de los libros de caballerías, y el Romanticismo alumbró, con el escocés Walter Scott, una visión nostálgica de las mismas.

La acción de estas novelas se suele centrar en Britania y en la zona continental situada en el extremo noroeste de Francia, conocida como la Pequeña Bretaña. Nos adentran en un mundo fantástico, y nos traen tramas referentes al mundo amoroso o al desempeño de una acción extremadamente dificultosa y heroica. El caballero que lo consigue adquiere así un gran respeto social, aunque no lo hace por eso sino por cumplir siempre con su camino de perfecta conducta moral. Suele tratarse de una persona que realiza sus proezas en solitario, y que está de una manera o de otra vinculada a la corte. Además, muchos de ellos se conocen entre sí, y aparecen en numerosas novelas diferentes.

Al contrario del os héroes de los cantares de gesta, estos caballeros sí son creados por los respectivos escritores. También a diferencia de aquellos, que ganaban su gloria en batallas, liderando a enormes y gloriosos regimientos, estos son héroes solitarios, apartados del mundo, cuya lucha por conseguir la grandeza es un camino en el que sólo ellos intervienen. Pero la diferencia más grande es que, si bien los cantares de gesta estaban destinados a que los cantaran los juglares –y de ahí su nombre- las novelas de caballerías se concebían para leerse.

7
Jun

Influencias del gallego, el catalán y el vasco sobre el castellano

Publicado por Pablo el 7 de Junio de 2007

Lenguas hispanasEs fácil pensar que, al ser hoy en día el castellano la lengua más empleada, las demás lenguas peninsulares habrían de deberle a aquél más de lo que él le debe a éstas. Un análisis serio, no obstante, vendría a determinar que las relaciones de influencia entre las lenguas son unidireccionales; antes bien, tanto las lenguas hoy periféricas como el castellano se han influido mutuamente, y no son pocos los matices que el idioma oficial de España ha desarrollado por influencia directa de sus lenguas vecinas.

Aquí nos ocuparemos de señalar algunas de estas influencias, preferentemente en el plano léxico:

De las tres, tal vez sea la lengua gallega la menos influyente, tanto por la secular dificultad de las comunicaciones entre Galicia y el resto de España como por la dificultad de saber, en ciertas ocasiones, si el préstamo proviene del gallego o por el contrario del portugués (de esta cuestión ya hablamos, en otra ocasión).

Sea como fuere, la presencia de galleguismos en la lengua castellana puede ser algo escasa, pero de ninguna manera testimonial, ni tampoco irrelevante. El castellano, en la Edad Media, incorporó vocablos de origen gallego por el principal motivo de que aquella lengua disfrutaba entonces de un marchamo que hoy no tiene: era la lengua culta de los poetas, la más utilizada para la lírica. Y muchos poetas castellanos la empleaban cuando de componer versos se trataba. Así llegaron ledo y alguien, y también morriña, macho, sarao, chubasco, chopo, achantarse, vigía, arisco, payo y, cómo no, Galicia. Y muchos más, claro, que no tendríamos tiempo de enumerar aquí.

Mucho más abundante es la aportación léxica del catalán, qué duda cabe, por la relación más estrecha que aragoneses y catalanes han vivido, de siempre, con los castellanos. He aquí una pequeña muestra de palabras muy usuales que provienen de la lengua catalana: paella, seo, nao, anguila, anís, armatoste, bandolero, barraca, butifarra, capicúa, cartel, clavel, cortapisa, cuartel, entremés, faena, forastero, grúa, ferretería, vinagre… Hay muchas más, como es fácil imaginar, pero no es cuestión de hacer la lista tan larga.

Y a pesar de lo excelso de la aportación catalana, más profunda es la que nos ha hecho el euskera, por extraño que parezca. No nos referimos con ello al número de palabras, sino a la importancia cualitativa de sus contribuciones, porque el vasco ha influido no ya en la superficie, sino en la estructura del español. Ello es debido a que, como se sabe, el castellano surgió en zonas fronterizas a las tierras vascas. Y de allí tomó, cuando aún el latín no se había abandonado, algunos préstamos de ese euskera que quedaron en lo más hondo de su estructura como lengua, pues con ella se formó. Ciertos rasgos del vasco están, pues, en los cimientos del castellano. ¿Cuáles? Los siguientes:

– Que cuanta con cinco vocales, y son precisamente las mismas con las que cuenta el euskera.
– La pérdida de la F inicial latina, producida en los dos idiomas, en las mismas épocas.
– La indistinción entre B y V.
Algún que otro rasgo sintáctico, como la aparición de A ante un complemento directo.

Por supuesto, el español incorporó también vocablos del vasco, tales como izquierda, pizarra, ascua, chaparro, boina, zamarra, aquelarre, angula, chabola o cencerro.

6
Jun

Los orígenes de la literatura norteamericana

Publicado por Pablo el 6 de Junio de 2007

John SmithLa literatura se desarrolla en cada región del mundo de una forma que refleja los valores, las intrigas, los sueños y los miedos de las sociedades en las que nace. Como no podía ser de otra manera, cuando la surgida en las colonias inglesas del norte de América empiezan a tomar conciencia de sí mismas, y a desarrollar una idiosincrasia propia y única, desarrollan con ellas una literatura característica, suya y propia.

Si bien el siglo XVII estuvo dominado por las influencias europeas, y la continua llegada de nuevos colonos hacía difícil la germinación de un movimiento literario genuinamente americano, la consolidación social sí se alcanzó en el XVIII. Sobre todo, tras el gran impulso que supuso la independencia, y la enorme necesidad que la nueva nación mostraba por desarrollarse de forma auténtica, original y separada de Europa.

La primera literatura surgida en las colonias tuvo, como no podía ser menos, un carácter marcadamente religioso, así como un panorama creativo muy reducido. La práctica totalidad de las obras producidas giraban en torno a la religión, y los temas más repetidos eran la inocencia y el pecado. Todas ellas se basaban en pasajes de la Biblia, y casi ninguna manifestaba siquiera un deseo de sobresalir de ese ambiente reaccionario y conservador tan propio de aquella mentalidad puritana.

A pesar de ello, el paso del tiempo vino a traer una mentalidad progresivamente más abierta, que la literatura recibió con los brazos abiertos. Uno de los temas más frecuentes fue, con el paso del tiempo, el de la descricpión de la naturaleza, sobre todo de los nuevos parajes que iban siendo descubiertos por el hombre blanco. Así, por ejemplo, el célebre John Smith escribía un libro de gran importancia en su momento: Descripción de Nueva Inglaterra. Reconocida explorador, y parte fundamental en la creación de Virginia, Smith se convertía así, también, en uno de los primeros escritores no religiosos de la sociedad colonial.

Otro que también destacó fue William Bradford, holandés de origen, que fue gobernador de Plymouth y escribió otro libro descriptivo sobre esta colonia, así como de la vida colonial en general.

El caso de Bradford no es único. Así como él y Smith publicaron libros tras haber sido gobernadores, John Winthrop –el severo puritano que gobernó Massachusetts- legó un diario de incalculable valor histórico, con el que podemos aprender mucho de la vida cotidiana de aquella colonia, en su época de mayor fanatismo religioso.

En cualquier caso, no era esta la única literatura propia de los primeros tiempos. Otro tema muy recurrido era el de la conflictiva relación entre los colonos y los indios. Destacó en ello la escritora Mary White Rowlandson, también de Massachusetts, que fue secuestrada por unos indios cuando era niña.

Posterior a todos ellos, ya del siglo XVIII, destaca la obra del predicador Jonathan Edwards, uno de los primeros representantes de la nueva generación de nacidos en las colonias. Su obra, además de mostrar un depurado estilo literario, sentó las bases del posterior desarrollo de la filosofía americana, y supuso una cierta apertura para una sociedad que todavía era sumamente conservadora.

6
Jun

La lengua vasca, o euskera

Publicado por Pablo el 6 de Junio de 2007

EuskeraLa lengua vasca, también conocida como euskera, cuenta en el País Vasco y en el norte de Navarra con cientos de miles de hablantes, y con un número bastante menor en el departamento francés de los Bajos Pirineos.

El desarrollo literario del euskera ha sido más bien escaso, aunque en los últimos años se ha notado un evidente progreso en este ámbito. El primer libro completamente redactado en esta lengua data de 1545, y se trata de las poesías de Bernardo Dechepere. En épocas posteriores se detuvo ostensiblemente la publicación de obras de creación literaria y el Romanticismo no ejerció, en el caso del euskera, el impulso estimulante que sí endosó al catalán y al gallego.

Pero, más allá del mayor o menor éxito literario que el vasco o euskera haya podido tener a lo largo de la historia, hay una cuestión que ha mantenido ocupados a los lingüistas e incluso historiadores desde siempre. ¿De dónde proviene esta lengua? Una extravagante evidencia quedó claro desde el principio: el euskera no es una lengua indoeuropea; por consiguiente, no mantiene ninguna relación de parentesco con ninguna de sus lenguas vecinas, ni las hispanas ni las francesas, aunque éstas si hayan dejado caer una fuerte influencia sobre él.

Al margen de su origen, algo siempre han tenido claro los lingüistas, y es que estamos ante una lengua de extraordinaria antigüedad. Ya se hablaba en estas tierras del norte peninsular cuando por allí hicieron aparición los romanos.

En los inicios de la lingüística, hubo especialistas que se ocuparon de la cuestión vasca, por así llamarla. Estos primeros vascólogos, en el siglo XVIII y sobre todo XIX, formularon una primera hipótesis: el euskera habría sido la lengua hablado en toda o gran parte de la Península Ibérica prerromana. A pesar de que esta teoría contó con gran aceptación, hoy está totalmente descartada, pues se conoce bien el mapa lingüístico de la Península antes de que Roma la conquistara, y el vasco sólo ocupaba una pequeña porción norteña.

El misterio, pues, ha desafiado el quehacer de generaciones de lingüistas. Se le ha asociado con lenguas finougrias (finlandés, húngaro), con idiomas uralo-altaicos (Siberia, Asia Central, Turquía) e incluso, durante mucho tiempo, con lenguas africanas. Sin embargo, la teoría que ha gozado de más aceptada es la que lo emparenta con las lenguas caucásicas, las cuales se hablan a lo largo de la cadena montañosa que separa Europa y Asia.

La citada teoría se base en que, en una época remota, un gran conjunto de lenguas emparentadas se habrían extendido desde el Cáucaso hasta los lugares más occidentales de Europa, y una serie de circunstancias habrían hecho desaparecer a los habitantes que las hablaban, de forma que hoy sólo quedarían, en los extremos de aquel dilatado territorio, el euskera y los idiomas caucásicos.

Así fue, al menos, hasta que el vascólogo Luís Michelena la puso en duda, aunque sin negarla explícitamente, restando valor a muchas de las pruebas en las que se asienta esta teoría. La cuestión del origen del euskera sigue estando, entonces, lejos de resolverse.

4
Jun

La novela policíaca

Publicado por Pablo el 4 de Junio de 2007

BogartLa novela policíaca es un subgénero de la novela que suele llevar por argumento la resolución de un enigma, usualmente de tipo criminal. De forma que, ante una situación enigmática que suele implicar la consecución de un crimen o asesinato, la parte mayor de la acción mientras un astuto policía o detective va, poco a poco y frente a grandes peligros y dificultades, resolviendo el misterio. Es por ello que, además de policíaca, también se conoce a este subgénero como novela detectivesca.

Aunque podrían encontrarse numerosos antecedentes si intentásemos rebuscar en la historia, puede decirse que las primeras manifestaciones de novelas que se asemejaran a lo dicho en el párrafo anterior son las creaciones de Arthur Conan Doyle y de Agatha Christie, máximos exponentes de la tradición policíaca inglesa.

En los Estados Unidos de América fueron dos hombres los que, por encima de todos los demás, llevaron a las más altas cotas de popularidad a un género que siempre estuvo más vinculado al cine que a los libros. Estos dos sombres no son otros que Dashiell Hammett y Raymond Chandler. Sus novelas, ampliamente conocidas, dieron lugar al llamado cine negro, al que tanto provecho sacó Humphrey Bogart.

Hammett había trabajado como detective privado antes de iniciarse como escritor, y participó como soldado en las dos guerras mundiales. Como curiosidad, hacer saber que después de la Segunda Guerra Mundial Hammett pasó cinco meses en prisión, acusado –a causa de sus ideales progresistas- por el Comité de Actividades Antinorteamericanas dirigido por el senador McCarthy.

Con semejantes experiencias, sin duda fue capaz de desarrollar de forma brillante los ejes sobre los que giraron todas sus obras, ambientadas en mundos oscuros y violentos que conducían a sus personajes a un trágico y duro final. Con sus novelas quiso Hammett destapar el mal, la injusticia, el crimen y la corrupción que pervivían en la sociedad americana de su época. El principal mérito de esas novelas policíacas radica, de hecho, en cómo profundizan en la psicología de sus personajes, y en su capacidad para ir desgranando, muy poco a poco, la intriga del relato, de forma que pueda mantenerse la tensión dramática y el argumento no quede cerrado y desvelado hasta el mismo instante final.

No nos equivocaríamos si dijéramos que, de entre todas sus obras, la más conocida y brillante –tal vez por su genial adaptación cinematográfica- es El Halcón Maltés.

Acerca de Raymond Chandler, habría que empezar diciendo que, por encima de cualquier obra concreta, fue el creador del inmortal detective Philip Marlowe, a quien también interpretó en la gran pantalla el célebre Humphrey Bogart. En cualquier caso, su obra más conocida fue sin duda El Sueño Eterno, que, casualmente, también fue la que más éxito obtuvo en su adaptación cinematográfica.

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