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28
May

Noam Chomsky

Publicado por Pablo el 28 de Mayo de 2007

Noam ChomskyA pesar de ser más conocido por sus escritos políticos, y su posición al imperialismo norteamericano y a la política exterior del Presidente George Bush, poca gente sabe que Noam Chomsky es uno de los lingüistas más importantes del siglo XX.

Nació en Filadelfia en el año 1928, y estudió en la universidad de Pennsylvania, en la que fue discípulo de Harris, uno de los grandes maestros de la naciente lingüística estructural. En esa misma universidad se doctoró en 1955, y en esa misma fecha se convirtió en profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (el célebre MIT).

Chomsky fue todo un revolucionario de la lingüística. De hecho, sus presupuestos teóricos han venido a denominarse como la “revolución chomskiana”, ya que Chomsky siempre se ha opuesto a los criterios que dominaban la lingüística estadounidense de su época. Se mostró especialmente crítico con los criterios taxonómicos de Bloomfield, y afirmó en repetidas ocasiones que la lingüística era ya una ciencia lo suficientemente consolidada y madura como para comenzar la elaboración de modelos hipotéticos explícitos sobre las lenguas y el lenguaje.

Elaboró sus teorías, por primera vez, en su obra Estructuras sintácticas, de 1957. Allí defiende que una teoría lingüística habría de poder dar cuenta de la aptitud que todo hablante muestra a la hora de producir, y para comprender, oraciones que no conoce. Estructuras sintácticas es un estudio acerca de la competencia del emisor, que requiere la construcción de una gramática que semeje a un mecanismo capaz de generar las frases de una lengua.

Así, para Chomsky no son suficientes las gramáticas sintagmáticas (es decir, las gramáticas de constituyentes inmediatos), y añade a estas un componente transformacional. De forma que toda gramática habrá de tener tres partes: reglas sintagmáticas, reglas transformacionales, y un componente morfo-fonológico. Las reglas sintagmáticas serían las encargadas de producir los elementos sobre los que operan las transformaciones, y las oraciones obtenidas de esta manera, gracias al componente morfo-fonológico, se convierten en secuencias de fonemas. A esta estructura añadió Chomsky, en Aspectos de la teoría de la sintaxis, un componente extra: el semántico, que decide sobre la interpretación de estas secuencias de fonemas.

Además de todo lo anterior, Chomsky ha destacado también como investigador de la historia de la lingüística, con especial atención de la del siglo XVIII. Su obra Lingüística cartesiana estudia los trabajos de los gramáticos de Port-Royal, así como de lingüistas como Humboldt, que trataron de explicar el aspecto creador del lenguaje y de subrayar la existencia de universales lingüísticos.

Chomsky rechaza de pleno la concepción mecanicista, defendida por Skinner, de la adquisición del lenguaje. Afirma en cambio, y esta es la tesis más importante de su obra –resumida, claro- que todos los seres humanos poseen lo que él llama “facultad de lenguaje”, esto es, un conocimiento básico de los principios de la gramática universal.

25
May

La literatura helenística

Publicado por Pablo el 25 de Mayo de 2007

MenandroEl Helenismo es el período histórico que se desarrolla desde el año 323 a.C. –o lo que es lo mismo, desde la muerte de Alejandro Magno- hasta el 29 a.C., cuando Augusto toma el poder del incipiente Imperio Romano. Fue éste un período de clara decadencia para la literatura, y eso a pesar de la expansión de la cultura griega a nuevos y vastos territorios a lo largo de Asia y África, y a pesar también del florecimiento de escuelas artísticas y el desarrollo de otras artes, como la escultura, la pintura y la arquitectura.

El equilibro de géneros que había dominado la literatura griega anterior se rompe. La poesía pierde terreno a favor de la prosa. Entre las pocas novedades que surgen, destaca la poesía de Teócrito, que creó la llamada poesía bucólica, muy influenciada por la filosofía de los cínicos, que renegaba de la civilización y abogaba por regresar a un estado primigenio de naturaleza.

Durante esta época surge también una nueva comedia, que vive su época de esplendor desde los comienzos del período hasta finales del siglo III a.C. Autores romanos como Plauto y Terencio hicieron una adaptación de las obras antiguas, preparadas para los nuevos gustos del público romano. El fundador de esta comedia nueva fue Menandro (en la imagen), cuyas comedias fueron sin embargo, en la mayoría de los casos, poco aclamadas por el público. La comedia nueva, a diferencia de la antigua, no trataba de ser un reflejo de la realidad social del momento. Menandro, de hecho, vivió la convulsa época del ascenso al poder de Alejandro Magno y sus fulgurantes campañas de conquista, llena de agitaciones sociales. Y sin embargo nada de esto se refleja en su obra. Los motivos que Menandro utilizaba, como la violación de una muchacha por parte de un borracho, parecían más propios de la tragedia que de la comedia. De hecho, se utilizaron argumentos que hasta ese momento habían sido propios de la tragedia, generándose una fusión de géneros sumamente positiva, pues ninguno de los dos perdió con ella ni su estructura ni su sentido.

En lo que se refiere a la filosofía, destacó la escritura de Epicuro, nacido en el mismo año que Menandro. También se crearon nuevas disciplinas literarias, como la crítica, encabezada por Aristarco de Samotracia, o la gramática. En el campo de la historiografía hemos de destacar la labor de Polibio, historiador griego que acabó romanizándose, y que fue el primero en abordar la escritura de una historia universal.

Roma conquistó Grecia, pero ésta siguió ejerciendo su influencia cultural. La poesía, la retórica, la filosofía, fueron referentes ineludibles para otras culturas. El griego se utilizaba para la diplomacia, y durante muchas épocas fue, para los romanos, la lengua culta.

24
May

Las variedades lingüísticas

Publicado por Pablo el 24 de Mayo de 2007

Variedades lingüísticasPartimos de la base, que ya conocemos, de que la lengua es un código de comunicación compartido por todos los hablantes de una misma comunidad lingüística. Es decir: todos los habitantes de una comunidad lingüística cuentan con los rudimentos necesarios para poder comunicarse entre ellos.

Un español de Galicia puede comunicarse con otro de Andalucía, porque los dos conocen el mismo código. Ahora bien, es evidente que si nos fijamos en cada uno de estos hablantes, se aprecian diversidades. No habla de la misma persona el andaluz que el gallego, aunque ambos hablen español. Tampoco utilizan de la misma manera ese idioma las personas que viven en el medio rural, que las que viven en una ciudad. Ni siquiera dos personas que viven en la misma casa hablan de la misma manera: seguramente el abuelo utilice unas variedades lingüísticas diferentes de las del padre, y de las del nieto. Pero, es más, incluso una misma persona habla de manera muy diferente según en qué contexto se encuentre: no es lo mismo hablar con un amigo que con el director del colegio, o el jefe de la oficina.

La procedencia geográfica del hablante, su origen social y la situación comunicativa dan lugar a la aparición de tres tipos de variedades lingüísticas.

Las primeras son las variedades geográficas, también llamadas diatópicas. Son los dialectos. Estas son las más obvias, y en las que todos pensamos cuando hablamos de diferencias lingüísticas. Como ya decimos, no habla igual un catalán que un manchego; un español que un argentino. A pesar de que todos ellos utilizan el mismo código y, sin ningún problema, podrían establecer una conversación entre ellos y entenderse perfectamente.

Las segundas son las variedades sociales o diastráticas. Son los llamados sociolectos, los cuales identifican a los hablantes como miembros de un determinado grupo social. Aquí se incluyen los grupos cuya forma de hablar identificamos con la lengua vulgar, o las diferentes jergas juveniles, o la forma de hablar de grupos sociales marginales, por ejemplo. De la misma manera, son sociolectos las variedades cultas, las utilizadas por doctores e investigadores universitarios en sus publicaciones, la jerga utilizada por los médicos, o la que usan los abogados…

Las terceras son las variedades funcionales o diafásicas. Son los llamados registros lingüísticos. Estos registros aparecen en función de las características de la situación, o del contexto comunicativo en el que se encuentra el hablante. Por ejemplo, el registro coloquial lo utilizamos en situaciones informales, como entre familiares o amigos. En otras situaciones más formales nos esforzamos en utilizar el idioma con toda la corrección de la que somos capaces, como cuando hablamos con alguien importante, o nos encontramos en una situación oficial, o damos un discurso. Tampoco le hablamos igual a un niño que a un anciano, a un conocido que a un desconocido. Todo ello implica contextos comunicativos distintos, y para cada contexto buscados el registro más adecuado.

23
May

La semiótica

Publicado por Pablo el 23 de Mayo de 2007

SignosLa palabra semiótica proviene del griego semeion, que significaba signo. Se trata, entonces, de la ciencia que estudia los sistemas de signos. También se la suele llamar semiología, aunque no existe un consenso total entre los estudiosos acerca de si los términos semiótica y semiología han de ser equivalentes. Aun así, suele pensarse que la semiología se puede situar por encima de la semiótica, de forma que un estudio semiológico habría de incluir a la semiótica para el estudio de los signos no lingüísticos, y a la semántica para el estudio de los signos lingüísticos. Visto desde esta perspectiva piramidal, la semiología incluiría en un segundo nivel a la semiótica y ésta incluirá, a su vez, en un tercer nivel, a la semántica, que podríamos entender como la parte de la semiótica que se encarga del estudio de los significantes y los significados.

El primero en utilizar el término fue el filósofo John Locke, quien lo incorporó al discurso filosófico para abarcar una de las tres ramas de la ciencia: en concreto, la doctrina de los signos, que él identificó con la lógica. En su acepción actual, la semiótica fue definida de forma paralela e independiente –por curioso que parezca- por el filósofo americano Ch. S. Peirce y el lingüista suizo Ferdinand de Saussure, de quien ya hemos hablado. Para Saussure, la semiótica o semiología es una “ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”, y él postulaba que esta ciencia era absolutamente necesaria para poder fundamentar la lingüística, que, en su concepción, no sería más que una parte de esta ciencia general.

Para el americano Peirce, la semiótica es “una doctrina casi necesaria y formal de los signos”, el marco propuesto para una teoría general del conocimiento. Extraordinario ha sido, desde que estos dos autores hicieran sus primeros postulados, el desarrollo de la semiótica a lo largo de este siglo.

Dado que esta disciplina cuenta con un carácter puramente extensivo –pues todo es signo y, en consecuencia, todo puede someterse a un análisis semiológico- hemos de distinguir entre algunos tipos de estudios:

1) semiótica teórica, la que se encarga de definir los conceptos básicos de “signo” y “sistema”
2) semiótica descriptiva, la que analiza, segmenta, y clasifica las situaciones comunicativas, tanto lingüísticas como no lingüísticas
3) semiótica aplicada a cualquier ámbito de comunicación: el cine, la biología, el folklore, la publicidad, la literatura, etc.

Al estudio del universo del signo, verbal y no verbal, y de su interpretación en ámbitos muy diversos se han dedicado destacados semiotistas como Roland Barthes, Claude Lévi-Strauss, Julia Kristeva y Umberto Eco, entre otros.

22
May

La comedia griega. Aristófanes.

Publicado por Pablo el 22 de Mayo de 2007

AristófanesAl margen de la tragedia, el gran género de la literatura griega clásica es sin duda la comedia. Para encontrar su origen hay que remontarse a las fiestas dionisiacas, celebradas en honor a Dionisos, dios del vino y la embriaguez. Estas fiestas eran una ocasión única para dar rienda suelta al desenfreno a través de danzas, a través de chistes y de canciones, acompañadas, como mandaban los cánones, por grandes dosis de vino.

La comedia, en ese contexto, era un tipo de representación pensado para la diversión y la risa. Y nadie escapaba a una posible burla. Filósofos, poetas, oradores, aristócratas, estadistas y políticos, nadie se libraba de ser ridiculizado, ni tan siquiera los dioses. A estas representaciones acudía el pueblo en masa, buscando una vía de escape, un paréntesis en el que pudieran burlarse de todo, hacer cosas que el resto del tiempo le estaban vedadas. Y es lógico pensar que, a pesar de transcurrir en este ambiente bufonesco, hubiera quien tratara de censurar este género. Un decreto del año 440 a.C. trató de limitar la burla, pero no logró absolutamente nada.

El primer gran autor en cultivar este género fue Aristófanes. Se saben muy pocas cosas de su vida, salvo que nació aproximadamente cuando se empezaba a construir el Partenón. Sus comedias se centraron en la burla política, en un momento en el que precisamente la democracia ateniense empezaba a debilitarse. De sus once comedias enteras que conocemos, la más famosa es Las nubes, en la que las críticas se centran en los sofistas y en el tipo de educación que éstos promovían.

En algunas de sus obras, como es el caso de Asambleístas o Lisístrata, Aristófanes planteó algo que sólo podía hacerse desde la comedia: una revolución de las mujeres. Cansadas de las deficiencias e imperfecciones de los hombres, éstas decidían hacerse con el poder y gobernar sus ciudades.

Aristófanes mostró una admiración especial por Esquilo, mientras que criticaba duramente a Eurípides, su irreconciliable enemigo. Como era comediante, se burló de él en numerosas ocasiones. Sus comedias muestran una gran riqueza verbal, algunos juegos de palabras realmente divertidos y originales, y un talento extraordinario para hacer un humor provocador, sí, pero no vulgar. Aristófanes fue el gran maestro de la comedia antigua, y fue también quien inauguró la comedia media con su segunda versión de Pluto. En esta revisión del género se suprime el coro, y se pasa de los contenidos satíricos a temas más centrados en la mitología y en las costumbres. A esta la siguió la comedia nueva, que centró su atención en la creación de personajes típicos como protagonistas de la parodia.

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