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Los tipos de lenguaje
Pablo el 20 de Julio de 2007 a las 10:36 am
A pesar de su aparente homogeneidad, el lenguaje puede subdividirse en tipologías, atendiendo a sus características. Considerando el grado de artificialidad y convencionalidad que interviene en la construcción de símbolos o signos del lenguaje, éste puede ser, únicamente, natural o artificial. El lenguaje natural, también llamado lenguaje ordinario, es el que utiliza una comunidad lingüística con el fin primario de la comunicación y se ha construido con reglas y convenciones lingüísticas y sociales durante el período de constitución histórica de esta sociedad. Es el lenguaje que hablamos todos. El individuo, por el hecho de nacer en sociedad, acepta normativamente el lenguaje de su propia comunidad lingüística; el influjo que el individuo puede ejercer sobre el lenguaje, pasa únicamente por el hecho de hablarlo, por el habla.
Son ejemplos de lenguaje natural el castellano, el catalán, el vasco o el gallego, en España, y cualquier otro idioma que se hable en alguna parte del mundo. El lenguaje natural se considera un instrumento sumamente adaptado a la comunicación de la vida ordinaria, pero ambiguo y vago si hemos de atender al punto de vista de la comunicación científica.
El lenguaje artificial, en oposición al natural, tiene como finalidad evitar –justamente- los inconvenientes de ambigüedad y vaguedad de los lenguajes naturales u ordinarios y, por ello, presenta un grado de artificialidad y convencionalidad mucho mayor por lo que se refiere a la construcción de símbolos y al significado que se les asigna. Símbolos y significados no pertenecen a ninguna comunidad natural de hablantes, sino a grupos de hablantes relacionados por objetivos científicos o técnicos. El lenguaje artificialmente construido se divide en técnico y formal.
El lenguaje técnico utiliza el lenguaje natural, pero previamente definido en gran parte de sus términos, de manera que las palabras adquieren técnicamente un significado propio y adecuado a los fines de la comunidad que las utiliza. Así, el lenguaje técnico de la física, por ejemplo, define el sentido en que utiliza términos, también propios del lenguaje ordinario, como son fuerza, masa, velocidad, espacio, etc., y el lenguaje técnico de la medicina, oscuro para los profanos, es sumamente útil para la práctica médica.
El lenguaje formal, a su vez, es una clase de lenguaje artificial en el que no sólo se construyen artificial y convencionalmente los símbolos propios del lenguaje, sino también sus reglas de construcción y sus reglas de transformación, convirtiéndose en la práctica en un cálculo. Los lenguajes formales, si adoptan además una interpretación, se convierten en lenguajes plenamente formalizados.

Víctor Hugo es, sin lugar a dudas, la figura que dominó el panorama literario francés durante el segundo tercio del siglo XIX. Educado en París, profesó una gran admiración por Virgilio y por los clásicos.
Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla en el año 1836. Muy pronto se quedó huérfano de sus dos padres, y hubo de ser recogido por una de sus tías. Aunque hablemos de un triste episodio, no todo fueron penas para la vida del genial poeta, porque gracias a esa adopción, su tía le permitió acceder a los principales autores románticos de su época.
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Como es bien sabido, las lenguas naturales son poderosos instrumentos de comunicación. Gracias a ellas podemos recibir y transmitir información de lo más variada sobre la realidad, expresar nuestros pensamientos, sentimientos y deseos; e influir en nuestros semejantes. Pero, ¿cómo lo hacemos? Pues bien, es fundamental para ello entender cómo funciona nuestro mecanismo de composición de expresiones lingüísticas, esto es, cómo construimos enunciados. Como los siguientes:











