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El contacto entre las lenguas
Pablo el 24 de Abril de 2007
Ya hemos visto, en otra clase, cuán importante es el devenir histórico en la formación y forma de las lenguas. Ahora vamos a intentar explicar qué mecanismos permiten que una lengua evolucione, una vez que ha entrado en contacto –aunque sea superficialmente- con otra.
A continuación citamos las formas más comunes:
Evolución por sustitución: la sustitución ocurre cuando, entre dos lenguas que conviven en un mismo territorio, una acaba por imponerse sobre la otra, que generalmente termina desapareciendo. Este mecanismo suele darse en los casos de colonización. Así el latín acabó con la gran mayoría de las lenguas prerromanas, a excepción, claro está, del vasco, que logró sobrevivir. Otro caso de sustitución lo encontramos con la llegada del español a América, merced a la conquista española. Aunque hubo lenguas que sobrevivieron, como el quechua y el aymara, otras acabaron desapareciendo.
Evolución por amalgama: se produce el fenómeno de la amalgama cuando dos lenguas que estén en contacto se mezclan entre sí, dando a luz a una forma híbrida. Si hacemos un símil y pensamos en un encuentro deportivo, la sustitución implica la victoria de una de las dos partes (lenguas, en este caso), mientras que, cuando se produce amalgama, podríamos hablar de empate. Ninguna desaparece, pero ninguna permanece como estaba antes de que se produjera el contacto. Es mucho más raro encontrar amalgama que sustitución, sobre todo en su forma más pura. El tagalo-español hablado en Filipinas sería un buen ejemplo.
Evolución por préstamo: ocurre cuando una lengua adopta una forma lingüística de otra, adaptándola e incorporándola a su estructura formal. Este es, sin ninguna duda, el fenómeno más frecuente de contacto entre lenguas, y afecta sobre todo al plano léxico de la lengua. El castellano, por ejemplo, tanto el hablado en España como en América, merced a la larga y compleja historia que han vivido las sociedades asentadas en la Península Ibérica y las sociedades coloniales y post-coloniales americanas, cuenta con numerosos prestamos de otras lenguas. Así, hablamos de germanismos, arabismos, galicismos, indigenismos, italianismos y anglicismos.
Evolución por cambio de código: este fenómeno supone la alternancia de lenguas en un mismo discurso. Es decir, que un mismo hablante utiliza, en un mismo discurso, palabras o formas lingüísticas de dos lenguas distintas. Es un fenómeno muy frecuente entre los hablantes hispanos de los Estados Unidos de América. Al utilizar palabras en español y palabras en inglés están empleado un cambio de código. En ese caso lo llamamos spanglish. Pero también ocurre cuando un hablante trata de expresarse en una lengua que no domina, o que está aprendiendo. Es muy común, en estos casos, que el hablante intercale palabras en su propio idioma por desconocimiento o despiste. También sería ese caso un ejemplo de cambio de código, aunque en este caso forzado por las circunstancias.

La primera etapa de la literatura árabe fue llamada, curiosamente, la literatura de la ignorancia. La palabra árabe es, concretamente, yâhilîya, que significa ignorar. Quizá el uso de este término no sorprenda tanto si lo explicamos. Como todo el mundo sabe, hoy día se asocia la etnia árabe con la religión islámica, de tal forma que parecen dos realidades que siempre han vivido unidas. Pero nada más lejos de la realidad, cuando Mahoma empezó a predicar por las llanuras desérticas de Arabia, ya existían allí numerosas sociedades tribales de etnia árabe, que tenían, naturalmente, su propia literatura. Así que esta literatura de la ignorancia corresponde, hablando con precisión histórica, a la literatura preislámica. El término ignorancia se refiere, de forma despectiva, a la época en la que estos pueblos aun no habían recibido la sabiduría, el mensaje de Alá a través de Mahoma.
Es un hecho sabido por todos que, a lo largo de la historia, las lenguas cambian. Y lo hacen profundamente, en muchas ocasiones. Casi todas las palabras que hoy usamos provienen de formas distintas que ya usaron nuestros antepasados y que, merced a numerosas causas, procesos y factores, fueron evolucionando (sin prisa pero sin pausa, como se suele decir) hacia los estadios en los que hoy las conocemos y usamos.
Con posterioridad al
Sabemos ya que todas las 










