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La coherencia textual

Publicado por Aroa Plaza


Los textos poseen una serie de propiedades que hacen que estos resulten comprensibles como un todo. Anteriormente ya hemos hablado de una estas propiedades, la cohesión (puedes consultarlo pinchando aquí); hoy, nos encargaremos de exponer en qué consiste otra de estas propiedades, la coherencia. Veamos, entonces:

coherencia

En un texto, la coherencia es aquella propiedad que hace posible que el texto posea una estructura semántica, es decir, que el texto tenga un significado unitario que el lector pueda comprender y no resulte una serie de frases sin conexión alguna. Veámoslo con unos ejemplos:

“Vivo en pueblo. El pueblo pertenece a la comunidad autónoma de Extremadura. En España hay diecisiete comunidades y dos ciudades autónomas. Hay varios autobuses que unen el pueblo con la capital. Toda la vida he vivido aquí.”

Como podemos observar, las frases que componen este escrito poseen un significado. El lector podrá comprender cada una de ellas por separado, pero no las concebirá como parte integrante de un texto puesto que carecen de unidad semántica.

Sin embargo si redactáramos esta serie de frases dotándolas de una estructura semántica se concebirían como un texto:

“Desde que nací vivo en un pueblo que pertenece a la comunidad autónoma de Extremadura, una de las diecisiete comunidades autónomas que hay en España. Vivir en un pueblo no supone ningún problema para estudiar en la capital de la comunidad, ya que hay varios autobuses al día que realizan este trayecto.”

Una vez leído este escrito, vemos las diferencias sustanciales con el ejemplo anterior y nos damos cuentas de que esto sí es un texto que posee coherencia.

A veces los textos no resultan coherentes porque en ellos aparece poca o demasiada información. Esto puede provocar fallos en la comunicación y a su vez problemas de relación entre los interlocutores. Por tanto, la importancia de coherencia de un texto va más allá de la imposibilidad de comprender un texto, sino que afecta también a las relaciones entre las personas.

Para que un texto resulte coherente ha de los siguientes aspectos:

– Un tema central que recorra las líneas que componen el texto. Por ejemplo, el tema de las señales de tráfico.

– Una estructura formada a base de una progresión temática, donde las frases y párrafos posean una conexión en su significado, es decir, que recojan la esencia de lo dicho anteriormente y aporten nueva información acerca del tema que desarrolla el texto. Por ejemplo, en el tema de las señales de tráfico primero explicaríamos por ejemplo qué es una señal y para qué sirve, después qué tipos de señales existen, etc.

– Unos enunciados que no se contradigan entre sí y que no manifiesten cosas imposibles. Para que un texto resulte coherente es necesario que no se afirme algo y posteriormente se diga algo totalmente opuesto. Por ejemplo, no sería coherente expresar algo así: “Casi atropello a un peatón invisible que no sé donde salió y luego desapareció”. Este enunciado no sería coherente ya que no puede existir algo que sea invisible y que después desaparezca, lo que no es visible para el hombre no puede desaparecer ante su mirada.

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