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Textos literarios

Publicado por Aroa Plaza

A la hora de abordar un texto y realizar un comentario, podemos hallarnos ante diversos tipos (humanísticos, periodísticos, publicitarios, etc.), pero el tipo de texto que encontramos con mayor frecuencia es el texto literario. En estos textos, vemos plasmados mundos de ficción, con tintes de realidad, inventados por el autor. Aquí, no se solo se pretende comunicar algo sino que, ante todo, se busca deleitar al lector, hacerle disfrutar, y por ello se fija la atención en la estética, siendo así la función poética del lenguaje la función predominante en este tipo de textos. A través del lenguaje literario el escritor es capaz de captar la atención del lector, este lenguaje es altamente subjetivo y se vale de la polisemia y de la connotación para causar el impacto necesario.

Para hacer un comentario de texto, en primer lugar, debemos realizar una lectura general para saber qué se nos está contando, posteriormente tendremos que leer el texto todas las veces que sean necesarias para descifrarlo totalmente.

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Una vez leído el texto, nos encargaremos de la localización de la obra. Señalaremos quién es el autor, el siglo o la época en la que el texto vio la luz, el movimiento literario en el que se desarrolla y el género al que pertenece. Recordamos que, a grandes rasgos, los géneros literarios son tres: lírico, narrativo y dramático.

El siguiente paso consiste en el análisis del contenido, debemos comprender qué nos cuenta el autor en el texto. Para ello, expondremos brevemente (una línea aproximadamente) cuál es el tema principal que recorre el texto. Los temas más recurrentes en los textos literarios son temas que atañen al hombre de todo tiempo y lugar: el amor, la muerte, la amistad, la soledad, la traición, etc. Posteriormente, elaboraremos un resumen que recoja lo esencial del texto (unas ocho líneas aproximadamente). Para elaborar un buen resumen sería conveniente haber subrayado con anterioridad las ideas o partes más importantes del texto y trasladarlas al resumen empelado nuestras propias palabras. A continuación debemos apuntar la estructura que adopta el texto, es decir, en qué partes podemos dividir el texto.

Después de analizar el contenido del texto, tendremos que analizar la forma, es decir, cómo se nos cuenta lo que el autor quiere transmitir. En este análisis de la forma podemos distinguir varios niveles:

En el nivel fónico incluiremos los recursos fónicos que el autor haya empleado en su texto. Buscaremos por tanto en el texto figuras como: la aliteración, la onomatopeya, la paronomasia o el palíndromo. Además, si estamos ante un texto perteneciente al género lírico, efectuaremos el correspondiente análisis métrico, señalando la rima, el ritmo, la medida de los versos y el tipo de estrofa.

En el nivel morfosintáctico intentaremos localizar cuáles de las siguientes figuras retóricas ha empelado el autor: el pleonasmo, el asíndeton, el polisíndeton, el hipérbaton, la anáfora, la elipsis, el retruécano, la concatenación, el equívoco o el paralelismo.

En el nivel léxico-semántico podremos encontrar figuras como: la metáfora, la metonimia, el símil o comparación, la hipérbole, la paradoja, la prosopografía, la etopeya, el retrato, la topografía, la enumeración, la personificación, la antítesis, el oxímoron, la alegoría y la sinestesia.

Al analizar la forma del texto, no debemos realizar una simple enumeración de las figuras retóricas que hemos localizado en el texto, sino que tendremos qué decir qué efecto concreto producen o con qué fin el autor las ha empelado en el texto.

Finalmente, podemos cerrar el comentario de texto con una conclusión, mediante una aportación personal de lo que el texto nos ha sugerido o resumiendo las ideas de nuestro comentario de texto.