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10
May

La sintaxis

Publicado por Pablo el 10 de Mayo de 2007

SintaxisLa sintaxis es una sub-disciplina de la gramática sumamente importante. Estudia la organización y el orden de las palabras en la oración, así como la relación que se establece entre esas mismas palabras, y la posición que ocupan determinadas palabras especiales.

De entre todos sus cometidos, el que es sin duda el más importante es el estudio de la posición de las palabras y su combinación. La sintaxis, como parte que es de la gramática, establece la manera correcta de formar una oración. Y hay que decir que, de la misma forma que cada idioma tiene su propia gramática, tiene también su propia sintaxis. Por ejemplo, en español toda preposición debe situarse antes de su complemento, sea del tipo que sea. Se tiene que decir en el coche; si dijéramos el coche en estaríamos cometiendo un error gramatical, o sintáctico, en este caso. El castellano, siguiendo el ejemplo anterior, es una lengua preposicional. Por eso a la hora de analizar sintácticamente una oración, suele haber dos tipos de sintagmas no verbales: los sintagmas nominales y los sintagmas preposicionales, que no son más que sintagmas nominales precedidos de una preposición.

Como veníamos diciendo, la combinación de las palabras es otro de los campos fundamentales de la sintaxis. ¿A qué nos referimos al decir esto? Pongamos un ejemplo: en castellano las palabras deben coincidir en género y número, siempre. Podemos decir el niño, la niña, los niños o las niñas, dependiendo de a quién nos refiramos. Pero no podemos decir las niño, ni tampoco el niños, ni mucho manos la niño. Y a esta regla también se apuntan los adjetivos: decimos los niños malos, pero no el niño malos ni las niñas mala.

En cuanto a los verbos, al no tener género sólo tienen que coincidir en número. Así, decimos que el niño comió y que las niñas salieron, no que los niños pensaba ni la niña corretearían. Si el sujeto de la oración es singular, el verbo de la misma debe ser singular. Y si es plural, ha de ser plural, utilicemos el tiempo que sea.

De la misma manera, es la sintaxis la que se ocupa de establecer las formas de uso de algunas formas especiales. Por ejemplo, los infinitivos. Podemos decir que él quiso salir, pero no que él evidenció salir. Determinados verbos admiten tras ellos una forma en infinitivo; otros, no. Y de estas reglas excepcionales también se ocupa la sintaxis.

También los pronombres traen ocupados a quienes se ocupan de estudiar la sintaxis. Es correcto decir la vio, pero no la pegó. Está bien dicho lo leyó y también lo abandonó, pero no podemos decir que lo cayó, ni tampoco lo sonrió.

Así que, como hemos dicho, la labor de la sintaxis es establecer el orden adecuado para que las palabras formen oraciones, y la forma correcta en que estas se combinan para mantener la concordancia. Una labor de fundamental importancia a la hora de construir mensajes comunicativos a través del lenguaje verbal. Si no ordenamos bien las palabras, es posible que nuestro interlocutor no nos entienda, a pesar conocer todos sus significados.

5
May

La Odisea

Publicado por Pablo el 5 de Mayo de 2007

UlisesLa Odisea es, junto con la Ilíada, la obra que da inicio a la literatura occidental. En este caso, se cuenta la historia de Odiseo –de ahí su nombre-, o Ulises para los romanos, cuando una vez ha finalizado la guerra de Troya, debe emprender la difícil vuelta a casa, Ítaca.

La obra narra acontecimientos separados espacialmente pero que suceden temporalmente a la vez. Así, asistimos por un lado a las peripecias de Odiseo y sus compañeros y, por otro, se nos presenta la situación en Ítaca, donde casi todo el mundo ha dado por muerto a Odiseo, el Rey. Todo el mundo excepto su esposa, la bella Penélope, y su hijo, el intrépido Telémaco, quien ávido de noticias sobre la situación de su padre, emprende en solitario un viaje a las islas vecinas para saber de su paradero, abriendo así una tercera línea argumental que se solapa igualmente con las otras dos.

La situación en Ítaca es grave, porque los representantes varones de las familias nobles de la isla, dando por hecho que Odiseo ha muerto, tratan de seducir a la reina mientras –según las costumbres locales- viven a cuerpo de rey en su palacio. La astuta Penélope siempre les presenta una excusa para no aceptar ninguno de sus ofrecimientos. Les dice que tejerá una prenda y que, cuando haya terminado, escogerá su futuro marido. Pero cada noche Penélope deshace lo tejido durante el día, de forma que la prenda nunca avanza y los pretendientes se desesperan ansiosos, aunque nada puedan hacer.

Esa es la situación que encuentra Odiseo cuando por fin regresa. El héroe quiere poner a prueba a los pretendientes, de modo que se disfraza de mendigo y se pasea por el palacio. La reina, una vez lo sabe, presenta a los pretendientes una última prueba: aquel que consiga doblar el arco de su marido ocupará su lugar. Nadie lo consigue, excepto el misterioso mendigo, que lo logra con suma facilidad. Y de esta forma, los pretendientes conocen su verdadera identidad: es nada menos que Odiseo. Inmediatamente se entabla una lucha sangrienta.

Así, la Odisea presenta dos partes bien diferencias: el viaje y naufragio de Odiseo y sus extraordinarias y peligrosas aventuras, por un lado, y su regreso y lucha por recuperar el trono, por otro.

Odiseo, de hecho, también aparece en la Ilíada, y no precisamente como un personaje menor. Es él quien, con su célebre astucia, empuja a los griegos a llevar a cabo el engaño del caballo, presentándoselo a los troyanos como un regalo de los dioses y ocultando dentro a los mejores soldados griegos. Después de haber derrotado a los troyanos, de vuelta ya a casa, es cuando Odiseo naufraga. De modo que el final de la Ilíada es prácticamente el comienzo de la Odisea.

Sin embargo, tienen una diferencia ambas obras. Las descripciones de la Ilíada mantienen una base real, mientras el viaje de Odiseo es totalmente ficticio. Aun así, algunos autores han tratado de establecer una base real e identificar geográficamente aquellos lugares en los que, según la historia, estuvo Odiseo. No parece que hayan llegado a ninguna conclusión coherente.

3
May

La gramática

Publicado por Pablo el 3 de Mayo de 2007

GramaticaEn multitud de ocasiones nos referimos a la gramática pero, ¿sabemos realmente lo que es? Por gramática entendemos una rama de la lingüística; la que se ocupa, específicamente, de estudiar las reglas y principios que gobiernan la lengua. Como sabemos, cada lengua tiene sus propias reglas y principios, así que sería correcto decir que cada lengua tiene su propia y única gramática. La gramática del español es muy distinta de la gramática del inglés. Por eso, en todos los cursos de idiomas, uno de los aspectos en los que los profesores suelen hacer más hincapié es, precisamente, en el aprendizaje de la gramática del idioma. Porque conociendo bien esa gramática (reglas y principios) sabremos construir oraciones, modificarlas, ampliarlas, reducirlas, jugar con ellas. En resumen, tendremos los rudimentos básicos para manejar el idioma con soltura.

Pero en la gramática, como en casi todo, hay diferentes tipos de afrontar el estudio de esas reglas y principios. Veamos los más importantes:

La gramática prescriptiva es la que establece las normas de uso de una lengua, la que a todos nos enseñan en la escuela, la que se expone en los cursos de idiomas. Establece –prescribe- lo que es correcto y lo que no; en definitiva, nos dicta cómo se debe hablar.

Sin embargo, la lingüística moderna ha tendido a marginar del ámbito académico este tipo de lingüística. Se la critica porque tiende a establecer como correcta una determinada variante, que suele ser la de mayor prestigio, y a tachar las demás como incorrectas. No tiene en cuenta la absoluta validez de las variantes dialectales, dando por hecho que existe una única manera de hablar el español –o el inglés, o el francés- correctamente, y que todo lo que de ella difiera, es incorrecto.

Por el contrario, la gramática descriptiva se preocupa –como bien dice su propio nombre- no de prescribir el uso correcto, sino de observar el discurrir de las lenguas, evitando lanzar juicios de valor sobre lo correcto y lo incorrecto. Es decir, lo que esta gramática hace es explicar cómo una determinada comunidad lingüística utiliza el lenguaje en un determinado momento. Nada más.

Habría que decir, además, que la gramática descriptiva tiene una enorme influencia en otros tipos de gramática, que la requieren para existir. Es el caso de la gramática comparada, que estudia las diferencias gramaticales entre dos lenguas determinadas, o entre dos usos lingüísticos diferentes. Evidentemente, para poder realizar una gramática comparada, hay que haber realizado un estudio previo de cada una de las lenguas que se van a comparar. Pues bien, para hacer ese estudio previo no se puede utilizar otra cosa que no sea la gramática descriptiva.

Algo parecido ocurre con la gramática histórica, parecida a la comparada pero que, en vez de comparar dos lenguas distintas, estudia la evolución gramatical de una misma lengua a lo largo de un determinado período de tiempo. Es decir, compara una lengua consigo misma en períodos de tiempo distintos, para lo cual, una vez más, hay que llevar a cabo una labor previa de gramática descriptiva.

Por último, habría que señalar la gramática funcional promulgada por Simon Dik, que estudia las fórmulas gramáticas idóneas desde una perspectiva situacional, es decir, que trata de establecer la gramática apropiada a cada contexto comunicativo.

3
May

La escritura cuneiforme

Publicado por Pablo el 3 de Mayo de 2007

CuneiformeDe todas las formas de escritura que hoy conocemos, la más antigua es la escritura cuneiforme. Fue creada por los sumerios hace nada menos que seis mil años, es decir, alrededor del cuarto milenio a.C.

En sus inicios, las gentes que habitaban las tierras de Mesopotamia desarrollaron un sistema de escritura basado en imágenes, en dibujos simples llamados –técnicamente- pictogramas. Utilizaban para ello tablillas de arcilla, cortadas en columnas verticales, en las que grababan esos pictogramas con un punzón afilado que se fabricaba con cáñamo. Poco a poco el sistema se fue perfeccionando: empezaron a escribir de una forma ordenada, de izquierda a derecha y en filas horizontales, tal y como ahora lo hacemos nosotros. Las formas pictóricas empleadas se fueron simplificando, haciéndose más abstractas y también más fáciles de realizar. Así se podía escribir más y más rápido, y también de una forma más sencilla. El punzón anterior se sustituyó por otro en forma de cuña, que permitía, dependiendo del ajuste de la posición de la tabla frente al punzón, utilizar un mismo instrumento para escribir una enorme variedad de caracteres. Ese punzón es el que pasó a la historia: por ser su forma de cuña, a esta escritura se la llama cuneiforme.

Si era necesario, porque el texto escrito fuera de suma importancia, se podían cocer las tablillas, de forma que tanto ellas como su contenido quedaban intactas para siempre. Gracias esa técnica hay muchísimas de estas tablillas que han quedado para la posteridad, y hemos podido conocerlas y descifrarlas. Cuando no hacía falta conservar los documentos, se reciclaban y se podían utilizar tantas veces como fuera oportuno.

Aunque la escritura cuneiforme fue inventada por los sumerios, luego la utilizaron acadios, babilonios, elamitas, hititas, y asirios, aunque todos ellos empleaban –lógicamente- sus propias lenguas.

El primer occidental en conocer la escritura cuneiforme fue Henry Rawlinson, quien, en 1835, encontró la Inscripción de Behistún en un acantilado de esa ciudad, en Persia. Entre Rawlinson y su colega escocés Edwar Hincks llegaron a la conclusión de que estas tablillas –escritas en lengua persa antigua- correspondían a una lengua silábica, y empezaron el lento y tortuoso trabajo del descifrado. Les ayudó enormemente el descubrimiento de la ciudad de Nínive, cuya biblioteca albergaba miles de tablas de arcilla con las que podían comparar.

En 1857, ambos estudiosos se sometieron a una curiosa prueba en la Real Sociedad Asiática de Londres. Consistía en realizar, por separado, una traducción de una tablilla determinada. Si la traducción de ambos venía a coincidir en su mayor parte, el jurado consideraría que se había realizado con éxito el descifrado de la escritura cuneiforme. Y, por fortuna, ambos realizaron traducciones prácticamente idénticas. Así que, desde ese año, se considera logrado el difícil objetivo de comprender una lengua antigua escrita con unos caracteres desconocidos hasta entonces. Rawlinson y Hincks lo consiguieron gracias a su arduo trabajo, y a partir de entonces muchos historiadores y especialistas pudieron arrojar nueva luz sobre la historia antigua de las civilizaciones mesopotámicas. Y es que el cuerpo de textos de contenido religioso y cultural hallados en sumerio, acadio, babilonio, etcétera, era ingente. Había -y aún hay- mucho trabajo que hacer.

1
May

Travesuras de una niña mala, de Mario Vargas Llosa

Publicado por Pablo el 1 de Mayo de 2007

Travesuras de una niña malaLa publicación de este libro, Travesuras de una niña mala, supuso un hito en la brillante carrera literaria de Mario Vargas Llosa. Lo admitió además él mismo, y es que, pese a ver escrito decenas de obras, y haber tratado tan diferentes temáticas, el propio Mario admitió que esta era, de todas ellas, su primera novela de amor.

La historia narra en realidad muchas cosas, como suele ocurrir en las novelas de Vargas Llosa. Pero su hilo conductor, la raíz de su argumento, es la historia de amor que viven dos personas a lo largo de más de cuarenta años, nada menos. Cuarenta años, además, de una época especialmente prolija en acontecimientos históricos: la segunda mitad del siglo veinte. Naturalmente, en cuatro décadas pasan muchas cosas, tanto a ellos como al mundo en el que viven, y es ahí donde el autor aprovecha para enriquecer el trasfondo de la novela, introduciendo numerosos acontecimientos culturales, sociales y políticos acontecidos en ese tiempo.

Pero hablemos del argumento. El personaje principal de esta novela es Ricardo, que al comienzo de la novela no deja de ser un adolescente peruano de clase media, que vive en el barrio de Miraflores y que, desde que conoce a una chica de origen humilde, ‘la chilenita’, ve cómo su vida cambia para siempre. Su amada aparece y desaparece y en algunas ocasiones se pierde por mucho tiempo, así que al pasar el tiempo Ricardo se marcha de su país para cumplir un sueño que tenía desde la infancia: el de irse a vivir a París. En la ciudad del amor consigue un trabajo como traductor de la UNESCO, y allí, casualidad fenomenal, vuelve a encontrar a su amor perdido de la adolescencia. Ahora ya no es ‘la chilenita’, sino otra chica aventurera, inconformista, inquieta y pragmática. Su reencuentro cambia a Ricardo por completo y le da un baño de realidad, le aleja de sus sueños de juventud y le encamina por unos derroteros que ni él mismo habría imaginado. Le impregna de vida, dicho en pocas palabras, y es aquí donde Vargas Llosa desarrolla todo su talento literario para llevar el lector por algunas de las mejores páginas del libro, mientras le da una vuelta por París, Londres, Tokio o Madrid.

En un incontenible devenir de encuentros y desencuentros, Vargas hace crecer la intensidad del relato página a página, y consigue que se produzca un vínculo cercanísimo entre lector, y protagonistas. Algo que sólo los grandes escritores son capaces de hacer.

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