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Sinonimia, antonimia e hiponimia

Publicado por Pablo

Sinonimos, antónimos, hipónimosCuando decimos que dos palabras son sinónimas nos estamos refiriendo a que entre ellas existe una relación de igualdad de significado, es decir, que ambas pueden ser empleadas para expresar una misma cosa. Por ejemplo, mujer y esposa se emplean en muchas ocasiones para decir lo mismo, al igual que contento y feliz.

Los sinónimos se pueden utilizar indistintamente en cualquier tipo de contexto. Letal – mortífero, ileso – indemne, cohecho – soborno, fatiga – cansancio, labriego – labrador, impoluto – inmaculado, son sólo algunos ejemplos más de situaciones en las que da igual emplear una palabra u otra, pues con cualquiera de ellas expresamos lo mismo.

Sin embargo, los sinónimos no son intercambiables en todos los contextos. Podemos decir que una reunión fue pesada, y que una reunión fue aburrida, sin variar ni un ápice el significado. Pero, si nos referimos a una maleta, podríamos decir que esa maleta es pesada, pero en ningún caso podríamos decir que es aburrida.

Una de las grandes utilidades de los sinónimos –además de permitirnos enriquecer nuestro mensaje- es que podemos emplear la expresión más adecuada a cada situación comunicativa. Por ejemplo, diríamos ebrio en nivel culto; borracho en un contexto coloquial.

Por el contrario, la antonimia es un tipo de relación semántica que se establece entre palabras que poseen significados totalmente contrarios, como bueno – malo, frío – calor, o alto – bajo.

Se pueden distinguir hasta tres tipos de antónimos:

Los antónimos graduales son aquellos entre los que se puede establecer una gradación, como grande – pequeño, o bueno – malo. Aunque grande y pequeño son contrarios, entre ellos algo puede ser mediano, como entre bueno y malo puede ser regular.

Los antónimos complementarios son aquellos entre los que no es posible establecer gradación alguna. Ocurre, por ejemplo, entre vivo – muerto, o entre sano – enfermo. O se está vivo, o se está muerto. O se está sano, o se está enfermo.

Los antónimos recíprocos se dan en aquellos casos en los que la existencia de un término implica, forzosamente, la del otro: padre – hijo, comprar – vender, etcétera. Si alguien es padre, alguien tiene que ser hijo. Si alguien compra, alguien vende.

Por otra parte, entre dos palabras se establece una relación de hiponimia cuando el significado de una de ellas –hipónimo- está incluido en el signficado de la otra –hiperónimo-. Por ejemplo, margarita es hipónimo de flor, al igual que amapola. Entre los términos que comparten un mismo hiperónimo –como margarita y amapola- existe una relación de co-hiponimia.

Un hipónimo puede a su vez ser hipónimo de otro término mayor. Flor, como hemos visto, es hiperónimo de margarita y amapola, pero es también hipónimo de vegetal, que a su vez es hipónimo de ser vivo, etcétera.