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El castellano en el siglo XV

Publicado por Pablo

Durante esta época, el castellano afianza su supremacía sobre todas las demás lenguas peninsulares. Entre ellas, el leonés se hallaba ya reducido a la condición de idioma rústico, y en los centros urbanos del antiguo reino, sobre todos Salamanca y Valladolid, se hablaba ya, y se escribía, en lengua castellana.

Aragón había mantenido su idioma propio de una forma más vigorosa. A partir de la unión entre Isabel y Fernando se produjo un acercamiento entre ambas culturas y lenguas, ejemplo de la cual fue la adopción de la planta llamado hinojo como símbolo de la unión. Curiosamente, en aragonés se la denomina finojo o fenojo y, de esto modo, el símbolo reunía las iniciales de ambos reyes. En cualquier caso, la unión no fue del todo bien vista por la corte aragonesa y prueba de ello es que los documentos oficiales, que estaban muy castellanizados en la fecha de la boda, se aragonesizaron radicalmente a partir de esta.

Documento castellano

Sin embargo, fue un fenómeno pasajero. Pronto, tales documentos recobraron su aspecto castellano y, ya en 1531 tenemos constancia de que un dramaturgo aragonés, Jaime de Huete, se excusa por no escribir correctamente en lengua castellano.

El triunfo del castellano, a partir de entonces, es total, y tanto aragonés como leonés quedan muy reducidos, usándose como lenguas rurales y, en todo caso, fuertemente castellanizadas e influidas por la lengua dominante.

El propio rey Fernando cedió pronto sus propios hábitos lingüísticos y adoptó su acento, pronunciación y vocabulario a los de su esposa Isabel. En las regiones donde no se impuso el castellano como idioma hablado, se adoptó en todo caso como lengua literaria. Así aconteció en Cataluña y en Valencia, donde alternó ventajosamente con el catalán en este ámbito. Incluso en Portugal mismo, los poetas que figuran en el Cancionero de Resende escriben muy frecuentemente en castellano, y en nuestro idioma compone también gran parte de sus obras uno de los más tempranos y geniales autores dramáticos peninsulares: Gil Vicente, fundador del teatro portugués.

La incorporación de las Islas Canarias a la corona castellana, entre 1478 y 1483, hace que también en esas islas se implante el castellano. El año 1492 es, para la lengua castellano, un momento de impulso espectacular. La conquista definitiva del reino granadino implanta allí la lengua castellana, y el descubrimiento de América marca el comienzo de la conquista que hará de las extensas tierras americanas zona de expansión de la cultura y la lengua del reino español.

El idioma camina, además, directo hacia su fijación moderna. Pierde muchos de sus rasgos medievales, como la f inicial latina, y la t final de palabras como voluntat o bondat, reemplazada por la d actual. Las viejas formales verbales del tipo amades, sodes, dejan paso amáis, sóis, etcétera. Se forma, en definitiva, el aspecto moderno del castellano en la misma época en que éste inicia su definitiva expansión.

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