Lengua

Inicio General Variación histórica del castellano (I)

Variación histórica del castellano (I)

Publicado por Aroa Plaza

lengua_espanola

Hoy, en La Guía 2000, hablaremos de la variación histórica de la lengua española. Existen distintos tipos de variedades en la lengua y la variedad histórica consiste en los cambios que sufre una lengua a lo largo del tiempo, es decir, esta variedad nos muestra la evolución de una lengua en el curso de la historia.

Como todos sabemos, el castellano proviene del latín que llega a España con la entrada del Imperio romano en la península (año 218 a.C.). Con anterioridad a este hecho, otras eran las lenguas que se ha hablaban allí y, que aunque terminaron por desaparecer, dejaron cierto influjo en nuestra lengua. El gran imperio dominó totalmente a un pueblo menos desarrollado, por lo que la supremacía del latín sobre las lenguas habladas en la península no resulta extraña. Se adopta, pues, el latín de forma general, pero no en su forma más culta sino que entre el pueblo triunfa un latín influido por las lenguas ya existentes antes de la llegada del pueblo romano.

La llegada del pueblo godo termina con el poder de Roma, pero no es capaz de eliminar la lengua que ya se había instaurado en todas las esferas de la existencia del hombre. Así, la lengua adoptada por los habitantes de la península con la llegada de los romanos, no cambia de modo sustancial, pero sí que recibe la influencia de las lenguas de estos pueblos germánicos. Pero las huellas que otras lenguas dejan en las lenguas romances de la península no terminan aquí, la llegada de los árabes tampoco derroca el triunfo de la lengua traída por los romanos pero dejó un amplísimo número de palabras de origen árabe en nuestro vocabulario.

En el siglo XIII, encontramos una figura fundamental en el triunfo de la lengua romance herencia del latín como lengua ya de cultura y de transmisión escrita del saber; estamos hablando, como no puede ser de otro modo, de Alfonso X, el Sabio. Este rey consigue normativizar la lengua romance predominante en nuestro territorio, el castellano. Hasta ese momento, las dudas en torno al idioma eran muchas, se vacilaba continuamente y se confundían algunos fonemas. El texto escrito permite, en cierto modo, la estabilización de la lengua, aunque la existencia de distintos dialectos dificulta la completa normativización y se encuentran testimonios de palabras que presentan diferentes escrituras. El español del siglo XVI sigue presentando continuos cambios causados por el intento de normativizar gramaticalmente el idioma. Pero no será hasta el siglo XVIII, con la creación de la Real Academia Española y la realización por parte de esta de un diccionario, una ortografía y una gramática del español en los años 1739, 1741 y 1771 respectivamente, cuando el castellano termina por normativizarse.

Como hemos visto, la variación histórica de cualquier lengua, y concretamente del castellano en este caso, es un proceso lento que se desarrolla a lo largo de los siglos; la lengua se encuentra en cambio constante desde los inicios del idioma hasta la actualidad. El modo más sencillo de observar esta evaluación consiste en estudiar los textos escritos, que son el espejo en el que se refleja el idioma de cada momento. Por ello, podemos establecer distintas etapas o fases de la lengua, que estudiaremos en nuestro próximo artículo.