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Los cambios de significado

Publicado por Pablo

A lo largo de la historia de una lengua determinada, el significado de muchas de sus palabras va cambiando. Al mismo tiempo que se transforman las condiciones históricas, sociales y culturales de una comunidad, las palabras de su lengua varían igualmente encuentran nuevos usos, nuevos cambios; modernas teorías, avances y formas de pensar aparecen en el horizonte, mientras otros quedan anclados en el pasado y se convierten en arcaísmos, en el mejor de los casos, o se olvidan, en el peor de ellos.

Cambios de significado

La mejor forma de constatar la realidad del cambio semántico es consultar un diccionario etimológico, en el que se recogen las distintas acepciones que ha tenido una palabra a lo largo de su historia.

Veamos unos ejemplos: melancolía significó al principio bilis negra, histérico estaba relacionado con la matriz, persona venía a decir máscara, una catástrofe era el desenlace de una obra teatral, mientras algarabía se refería a la lengua árabe.

Los dos fenómenos de cambio semántico más evidentes son la creación de palabras nuevas, o neologismos, y el olvido de otras cuyo uso ya no resulta útil, los arcaísmos.

Las variaciones de significado, en cualquier caso, pueden ser de distinto tipo:

Cambio de significado. Se produce cuando una palabra pierde su significado ordinario y adopta otro absolutamente nuevo. Por ejemplo, el verbo recordar significaba despertar o estar alerta, en tiempos de Jorge Manrique. Ahora significa traer a la memoria.

Ampliación o extensión del área significativa. Ocurre cuando una palabra amplía su significado originario. Por ejemplo, la palabra idioma significó en sus inicios la forma de hablar de un individuo, y en la actualidad hace referencia a la lengua de un país.

Restricción o especialización. Se produce cuando una palabra reduce su campo semántico hasta hacerlo más especializado. El verbo incoar, que nos servirá aquí de ejemplo, empezó significando empezar o emprender algo, cuando en la actualidad significa llevar a cabo los primeros trámites de un proceso o actuación oficial.

Uso figurado. En estos casos, la palabra amplía su significado por analogía o afinidad entre las cosas. Por ejemplo, el sustantivo rabia surge para designar una enfermedad que se produce entre algunos animales, y con su uso figurado termina por significar enojo, ira o cólera.

Mejoramiento. Cuando una determinada palabra cambia su significado, y pierte las connotaciones negativoas que anteriormente tenía, se produce lo que llamamos mejoramiento. Por ejemplo, el adjetivo lóbrego significaban antes engañoso y pecaminoso. Ahora simplemente significa oscuro o tenebroso.

Empeoramiento. Igual que el caso anterior, sólo que ahora la palabra pierde sus connotaciones positivas o, en cualquier caso, adquiere nuevas connotaciones negativas. El término villano hacía antes referencia al habitante de una villa, con el tiempo adquirió, sin embargo, el significado de ruin, indigno e indecoroso.

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