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Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena

Publicado por A. Cerra

Esta es la novela de un periodista transformado en novelista de ficción, o de un novelista con amplia formación en periodismo. Lo que está claro es que esta obra es posiblemente el gran libro que escribió el español Torcuato Luca de Tena y que publicó en 1979.

Toda la acción transcurre en un hospital psiquiátrico, en un momento en el que las terapias mantienen todavía prácticas casi medievales al mismo tiempo que se van incorporando otros tratamientos mucho más modernos. Todo ello lo conoció de primera mano el autor, ya que se infiltró durante unas semanas en un sanatorio psiquiátrico para documentarse todavía más en la novela, algo que concuerda evidentemente con su vinculación con el periodismo.

Tal vez por eso es fácil suponer que muchos de los casos que nos presenta, con personajes con múltiples enfermedades mentales, los conoció él personalmente. Vio sus dolencias y descubrió los tratamientos que se les aplicaban. Pero aún así, los personajes en sí son ficticios, aunque siempre con una especie de informe médico, que es también fruto de un intenso trabajo documental.

Sin embargo esos rasgos propios de los escritos periodísticos, no impiden que estemos ante una obra de gran valía literaria. Incluso cuando incorpora esas descripciones médicas, logra que el ritmo y el continuo avance del libro no decaigan en ningún momento. Algo que es clave teniendo en cuenta que esta obra aparentemente es una intensa narración de suspense.

¿Cuál es ese suspense? Saber si su protagonista, Alice Gould, realmente es una enferma mental capaz de matar a su marido, si es una investigadora infiltrada en el hospital para resolver un crimen o es una mujer extraordinariamente inteligente que ha sido ingresa por error o mala fe.

Esa pregunta nos la comenzamos a hacer todos los lectores del libro rápidamente, ya que el autor va jugando con los datos que nos aporta y con un personaje tan brillante. Tanto que hasta los propios doctores del hospital dudan sobre las condiciones de la paciente. Y obviamente no vamos a despejar aquí esa incógnita, ya que descubrirlo es uno de los grandes placeres que nos produce la lectura del final de la obra.

Sin embargo, quizás esa no sea la pregunta más intrigante de la obra. Tal vez esa sea que poco a poco nos surge, al comparar nuestros actos y pensamientos con los que nos plantean algunos de los internados. De manera que comienzan a surgir las dudas entre la cordura y la demencia, y nos podemos sentir identificados con algunos de esos “renglones torcidos de Dios” que son los enfermos mentales.

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