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León Felipe (II)

Publicado por Aroa Plaza


Hoy, en la sección de literatura de La Guía 2000, continuando el tema iniciado en el artículo anterior, León Felipe, abordaremos el resto de las etapas en las que se divide la obra de este autor:

Segunda etapa: A partir de la guerra.

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Comienza con en 1936 con ¡Good bye, Panamá! , un texto en prosa que fue creado para emitirse por la radio que luchaba contra los detractores del gobierno republicano. Después aparece, en 1937, La insignia, obra en la que se dirige a los republicanos acusándolo de estar divididos. Él considera que el pueblo y el ejército se tienen que unir bajo la misma insignia: la justicia. En 1938, llega El payaso de las bofetadas y el pescador de caña, donde el autor defiende lo humano, lo prometeico o lo heroico antes que lo pragmático. Español del éxodo y del llanto, de 1939, está dividido en dos libros que se encuentran separados por un intermedio: el Libro Primero es “Doctrina de un poeta español en 1939”, conjuga poesía y prosa; el Intermedio, “Poesía y dialéctica” muestra algunos rayos de esperanza; el Libro Segundo, tata el tema de Dios en una miscelánea de poemas. El último libro de esta etapa es de 1940 y se titula El gran responsable.

Tercera etapa: Plenitud en el exilio.

Ganarás la luz (biografía, poesía y destino) de 1943, abre la etapa de plenitud del poeta. En ella se plantea cuestiones existenciales que aglutinan los motivos principales de su poesía. En él usa el versículo, con el que nos recuerda a Walt Whitman, combinándolo con el verso corto. También pertenecen a este momento libros como De Antofagasta a La Paz, de 1947, o Llamadme publicano, de 1950. Ahora el tema de la muerte es frecuente y le lleva a meditar sobre la fugacidad de la vida entre otras cuestiones de tipo existencial. A esta época pertenece el poema “Un signo… quiero un signo”, en el que el gusano simboliza la resurrección, transmutado amariposa, que puede remontarse al mundo de lo onírico.

Cuarta etapa: Vuelta a los orígenes.

A esta etapa pertenecen los últimos libros del escritor. El ciervo, del año 1958, es una obra de carácter nihilista donde la vida se presenta como un círculo en el que todo vuelve a repetirse. Esta es su obra cumbre y en ella renuncia al sentimiento utópico reinante en su poesía anterior. La vida del hombre es un absurdo del que Dios es el responsable. Del mismo año es Cuatro poemas con epígrafe y colofón, donde León Felipe se reconcilia con Dios. En 1965, se publica ¡Oh, este viejo y roto violín! , una recapitulación de su obra. En ella, la vox individual del poeta sigue buscando la utopía. En 1967, aparece Rocinante, donde el animal participa de la locura de su dueño y se exalta la figura de Cervantes. Las últimas composiciones del autor se recogen en Versos del merolítico o del sacamuelas, en 1967.

Esperamos que tanto en este artículo como en el anterior, que puedes consultar pinchando en el siguiente enlace: León Felipe, hayas extraído algunos conocimientos de interés sobre este autor de la primera mitad del siglo XX.

Categorías: Literatura, Poesía