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Literatura posmoderna

Publicado por Pablo

El término «literatura posmoderna» (también llamada posmodernista) se usa con frecuencia para hacer referencia a la literatura posterior a la Segunda Guerra Mundial, que se caracteriza por ciertas particularidades que la hacen diferir de la literatura anterior (como su rechazo al ideario ilustrado propio de la literatura modernista).

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No obstante el término posmodernismo (o posmodernidad), tanto por sí solo como cuando se lo aplica al ámbito literario, resulta complejo de definir. Muchas veces, de hecho, los intentos por definirlo acaban por remitirse a su propia nomenclatura para explicar el principal rasgo que comparten todas sus corrientes: lo posmoderno es lo que reniega de lo moderno, asumiendo el fracaso de éste y estableciendo nuevas reglas.

La literatura posmoderna está en realidad plagada de diferentes estilos y géneros que fueron surgiendo durante la segunda mitad del siglo XX. Poco a poco, los críticos de aquella época se fueron dando cuenta de que la nueva literatura rompía con las estructuras narrativas que habían reinado desde el realismo, pero que también echaba por tierra el énfasis en la individualidad y en la subjetividad de la mente, que habían sido elementos clave del modernismo y de las vanguardias. A falta de un claro nexo en común entre toda aquella experimentación, el término posmoderno surgió para quedarse.

En realidad, la literatura de esta nueva etapa partía de una doble negación. Los posmodernos renuncian al optimismo modernista según el cual la realidad humana, por compleja que fuera, podía ser fielmente retratada a través del lenguaje; e ignoran igualmente la creencia ilustrada -heredada tanto por el realismo como por el modernismo- según la cual la razón podía explicar todo cuando sucedía en el universo.

El posmodernismo, así, se negó a intentar plasmar la realidad y optó por aplicar a sus obras estructuras fragmentadas, narrativas variantes y argumentos circulares, negando todo intento de orden estético -y ético, en muchos casos-.

En cualquier caso, el posmodernismo no es sólo un movimiento pesimista basado en la renuncia. En muchos casos los autores de esta tendencia creen que el universo mismo tienen un estatus objetivo que puede ser aprehendido y representado mediante el lenguaje, aunque no necesariamente a través de la experiencia individual. James Joyce fue el primer novelista en intentar esta máxima, y otros le siguieron en su intento por eliminar el narrador omnisciente y acercarse a la realidad a través de la polaridad y la fragmentación. Autores como Albert Camus, John Barth, Robert Coover, Don DeLillo, Thomas Pynchon, Ismael Reed o Paul Auster son fieles representantes del posmodernismo, en alguna de sus interpretaciones.

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