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Modernismo

Publicado por Lourdes

Teseo y Minotauro-7b

ORIGEN DEL MODERNISMO

El origen del movimiento cultural del Modernismo tiene sus claras raíces en Hispanoamérica. Sus principales representantes fueron, entre otros, José Asunción Silva, José Martí y, sobre todo, Rubén Darío.

También es importante destacar que detrás del Modernismo existe una gran influencia francesa, como el ideal de belleza tan característico del arte francés que será uno de los principales pilares sobre los que se construirán las creaciones modernistas.

En un primer momento, autores pertenecientes al movimiento del romanticismo como Víctor Hugo, fueron los primeros inspiradores. Poco después, fue Baudelaire el que sirvió de inspiración para los modernistas, con su actitud decadente y su temática prohibida y maldita. La siguiente figura influyente fue la de Gautier con su lema de «el arte por el arte» con el que se buscaba principalmente trasmitir la belleza. Por último, el simbolismo, llegado de la mano de Mallarmé, Rimbaud y sobre todo, Verlaine, fue la última fuente de inspiración para los modernistas y con él se consiguió llegar a intuir que los objetos son en realidad símbolos de la realidad.

Pero no sólo los movimientos externos afectaron a la aparición del modernismo, sino que también la misma literatura española tuvo su papel. Se trata de autores de tanta relevancia como Calderón de la Barca o Quevedo, figuras del Barroco español.

Por último, también existen pinceladas del cosmopolitismo y el culturalismo en las creaciones modernistas, pues la primera es la que sirve de puente para acercar al modernismo a todas las novedades extranjeras y la bohemia parisina; y la segunda, actualiza los valores artísticos del pasado valiéndose de autores como el Greco o Góngora.

CARACTERÍSTICAS MÁS IMPORTANTES DEL MODERNISMO

Según las palabras del autor Octavio Paz, uno de los principales objetivos hacía el que van dirigidas las creaciones del movimiento cultural modernista es la búsqueda tanto de la originalidad como del cambio. La belleza la considera algo extraño y difícil de explicar. Por otro lado, utiliza el mundo esotérico para enfrentarse al positivismo.

El modernismo también se encarga de hacer una mezcla novedosa: el erotismo con el misticismo. De ahí que sean recurrentes las figuras de los cisnes, centauros, princesas entristecidas, cortesanas trovadorescas rodeando siempre la temática de un amor que es imposible pero que se sueña con él.

También es muy frecuente en las creaciones modernistas evadirse de la realidad y para ello se suelen escoger espacios y tiempos bastante exóticos. Con respecto a los espacios existe preferencia por el mundo asiático. Con respecto a los personajes que se encargan de desarrollar la acción en estos marcos, abundan las ninfas, las odaliscas, los sátiros y los mandarines viviendo en mundos griegos, del medievo, dieciochescos… siempre relacionado con lo clásico.

El tema que se trata en las creaciones modernistas por excelencia es el de la insatisfacción y el desarraigo, coexistiendo con la angustia existencial y el malestar íntimo.

La melancolía aparece en todas ellas y se manifiesta frecuentemente a través de símbolos relacionados con el otoño y el crepúsculo.

Además de las características mencionadas, el modernismo también se distingue por su lenguaje elaborado y refinado. Los modernistas buscaban una renovación del lenguaje poético, utilizando una rica adjetivación, sinestesias y metáforas audaces. Este uso del lenguaje no solo buscaba la belleza estética, sino también la creación de una atmósfera que transportara al lector a mundos imaginarios y exóticos.

La musicalidad es otro rasgo distintivo del modernismo. Los poetas modernistas prestaban especial atención al ritmo y la sonoridad de sus versos, utilizando recursos como la aliteración, la anáfora y el paralelismo. Esta preocupación por la musicalidad se refleja en la estructura de sus poemas, que a menudo presentan una métrica y rima cuidadas.

El modernismo también se caracterizó por su espíritu de rebeldía y su rechazo a las normas establecidas. Los modernistas se oponían al materialismo y al utilitarismo de la sociedad de su tiempo, buscando en cambio una vida más auténtica y espiritual. Esta actitud se refleja en su obra, que a menudo presenta una crítica velada a la sociedad burguesa y sus valores.

En cuanto a las artes plásticas, el modernismo se manifestó en movimientos como el Art Nouveau, que buscaba la integración de las artes y la creación de un arte total. Este estilo se caracteriza por sus líneas sinuosas, sus motivos naturales y su búsqueda de la belleza en objetos cotidianos. Artistas como Gustav Klimt y Antoni Gaudí son algunos de los representantes más destacados de este movimiento en el ámbito de las artes visuales.

Finalmente, es importante mencionar que el modernismo no fue un movimiento homogéneo, sino que presentó diversas corrientes y tendencias. Algunos autores se inclinaron más hacia el simbolismo y el decadentismo, mientras que otros buscaron una mayor conexión con la realidad social y política de su tiempo. Esta diversidad enriquece el legado del modernismo y muestra la complejidad de un movimiento que sigue siendo objeto de estudio y admiración en la actualidad.