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Realismo mágico

Publicado por Pablo

El realismo mágico, que empezó siendo una etiqueta aplicada por ciertos críticos literarios a determinados pasajes literarios, se ha convertido en todo un género literario con sus propias preocupaciones estilísticas. Exitoso fundamentalmente en las literaturas latinoamericanas, el realismo mágico centra su principal interés en incluir lo irreal, lo extraño, lo sobrenatural o lo supersticioso dentro de un discurso verosímil o de naturaleza realista. En definitiva, los autores del realismo mágico buscan normalizar o naturalizar aquellos elementos ajenos a lo que denominaríamos como «realistas».

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Así, al contrario que la actitud nihilista o negacionista de la mayor parte de las vanguardias del siglo XX, el realismo mágico no sólo no niega que puedan existir elementos más allá de lo conocido, sino que prácticamente los afirma al dotarlos de verosimilitud interna e incluirnos en su propio discurso como elementos reales añadidos.

El término como tal nació con el alemán Franz Roh, un crítico de arte que lo aplicó a la descripción de una obra pictórica que mostraba una realidad ligeramente modificada. A mediados del siglo XX esta etiqueta se trasladó a la literatura hispanoamericana gracias a la obra de Arturo Úslar Pietri, que lo aplicó a su análisis del cuento venezolano. Por la misma época, Alejo Carpentier aplica un término parecido en la introducción de la novela El reino de este mundo; él lo llamó Real maravilloso. Aunque ambos géneros tienen sutiles diferencias, muchas veces se utilizan de manera similar.

En cualquier caso, las obras que pertenecen a este género suelen mostrar alguna de las características que lo definen, tales como -principalmente- la aparición de elementos mágicos o fantástico, percibidos internamente como elementos «normales» (aunque no explicados); aparición de mitos y leyendas de muy diversa naturaleza; importancia de lo sensorial, muchas veces por encima de lo racional; multiplicidad de narradores; distorsión del tiempo, que pasa de ser lineal a ser circular, etc.

Gabriel García Márquez es sin duda alguna el escritor más conocido y más directamente identificado con este género, tal vez porque su novela Cien años de soledad, además de ser una de las cimas de la literatura latinoamericana, es un claro ejemplo de este realismo mágico. Otros dignos representantes del movimiento son Miguel Ángel Asturias, Juan Rulfo (cuya obra Pedro Páramo muchos aclaman como la primera en mostrar estas características), Arturo Uslar, José de la Cuadra, Pablo Neruda, Laura Esquivel, Alejo Carpentier e incluso Jorge Luís Borges, que nunca se consideró a sí mismo un escritor realista.

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