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El valor recíproco de los pronombres personales

Publicado por A. Cerra

Como añadido al post sobre el valor reflexivo de los pronombres personales, hoy os queremos hablar sobre el valor recíproco de los mismos.
La reciprocidad se produce cuando dos o más personas realizan una acción y la reciben mutuamente. Veamos un par de ejemplos:

María y Roberto se hablaron.
Tú y yo nos miramos.

Desde un punto de vista sintáctico, la reflexividad y la reciprocidad son variantes de lo mismo. De facto, un pronombre personal con valor recíproco funciona tanto de completo directo como de indirecto.

Los de River y los de Boca se insultaron. Se es complemento directo.
Pepe y Carmen se escriben postales de sus viajes. Se aquí es complemento indirecto.

Lo cierto es que la reciprocidad no es algo que muestre únicamente el pronombre. También hay significados de verbos que lo aportan, los propios contextos, ciertos adverbios como mutuamente o recíprocamente, y expresiones don la preposición entre.

Amelia y Juan se enamoraron.
Ellos se pegaron mutuamente.
La solución la pactaron entre ellos.

Y volviendo a la relación entre reflexividad y reciprocidad se pueden ver oraciones en las que puede haber alguna confusión.

María y Alberto se lavan. Sería un se reflexivo si se quiere decir que cada uno se lava a sí mismo. Pero sería un se con valor recíproco si se lavan el uno al otro, o sea, mutuamente. No obstante hay que decir que independientemente del significado, desde el plano de la sintaxis en ambos casos el pronombre funciona aquí como un complemento directo.

Lo cierto es que el pronombre se es uno de los más complejos y con funciones más variadas de todos los pronombres personales. Por ello, dedicaremos un post más adelante para hablaros de él con mayor profundidad.

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