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La libertad de prensa y el derecho a la información

Publicado por Aroa Plaza

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En el siglo XIX, la Revolución francesa trajo consigo algunas ideas liberales que propiciaron la existencia de la libertad de prensa. Ya a finales del siglo XVIII, en Gran Bretaña, la censura que había triunfado hasta el momento comienza a perder fuerza y, a partir de ese momento, la prosperidad de la burguesía liberal favorece la presencia de la libertad de presa, que es considerada como lo opuesto a la censura. Al abolirse la censura, surgen reacciones entre las gentes más retrógradas de la población y entre los miembros de diferentes iglesias, que luchas con todas sus fuerzas para tratar de evitar la supuesta anarquía, inmoralidad y caos que se produciría en la sociedad en ausencia de la censura. Pero, los detractores de la libertad de prensa se equivocaron, es más, muchos desórdenes públicos fueron evitados gracias al uso de la libertad de prensa como una herramienta al servicio de la población.

Y es que la prensa es un arma eficaz a la hora de luchar contra el abuso de poder de la esfera política, ya que puede ejercer sobre esta cierto control. Por otro lado, el derecho a la información es algo ineludible y la libertad de prensa garantiza que le ciudadano esté informado en todo momento. Por estas razones, muchas son las pugnas habidas entre periódicos y gobiernos de distinta índole; un ejemplo de ello es el caso de los papeles McNamara. A principios de los años setenta el gobierno de los Estados Unidos trató intentó impedir que el periódico New York Times difundiera informes secretos acerca de las operaciones del ejército estadounidense en la guerra de Vietnam. El asunto acabó en los tribunales y se pedían algunos años de cárcel para el que era el director del periódico, pero finalmente el periodista quedó absuelto y la publicación de los papeles fue posible. En esa ocasión la libertad de presa y el derecho a la información prevalecieron sobre el supuesto daño que podía causar tal publicación. Se desprende de este ejemplo la idea de que la seguridad del pueblo pasa por la existencia de un pueblo informado.

Como ya hemos venido diciendo, la libertad de presa se halla íntimamente ligada al derecho a la información que tienen todos los ciudadanos. Por tanto, es pertinente informar y ser informados. Así cada uno de nosotros somos dueños de la información que recibimos a través de la prensa, de la televisión, de la radio, de Internet, etc. es algo que nos pertenece porque se trata de un bien público. Por otra parte, en occidente, los periodistas también piden salvaguardias en el desarrollo de su profesión como por ejemplo la existencia de una cláusula de conciencia o del derecho al secreto profesional con el que se aseguraría el no tener que revelar sus fuentes. A propósito de este tema, podemos citar algún ejemplo como el de un periodista llamado Myron Farber, que trabajaba para el New York Times y que recibió la condena a seis meses de prisión por no desvelar sus fuentes.

Pero, desafortunadamente, la existencia de la libertad de prensa y del derecho a la información no nos asegura que los medios sean verdaderamente libres pues siempre existirán grupos de poder que intentarán controlarlos para tener en sus manos al pueblo.