Lengua

Aspecto verbal

Publicado por Pablo

El aspecto verbal es una propiedad lingüística característica de los verbos, así como de las perífrasis verbales, que sirve para señalar si la acción que expresan ha concluido en el momento indicado en la oración, o si aún no lo ha hecho.

Todo predicado verbal expresa una acción a través de su verbo núcleo. A esta acción se le añaden paquetes de información extra que van en forma de complementos (directos, indirectos o circunstanciales), pero la acción verbal cuenta también con una categoría propia, que no excede los límites del predicado y que manifiesta el estado temporal de la acción misma, es decir, su aspecto.

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Dado que es bastante común confundir el tiempo verbal con el aspecto verbal, es importante que nos detengamos aquí y expliquemos sus diferencias.

La principal es que el tiempo tiene un carácter deíctico, es decir, señala el momento en que ocurre la acción con relación al instante actual, o lo que es lo mismo, tomando como medida de referencia el presente. En cambio, el aspecto verbal señala el tiempo interno de la acción verbal, la fase en que se encuentra su desarrollo.

Podemos inducir el aspecto verbal a través de la conjugación del verbo núcleo del predicado. Cuando éste viene conjugado en una forma perfecta, sabemos que la acción que está describiendo se encuentra acabada en el momento definido por la oración. Si tomamos como muestra la siguiente oración:

Juan ha estudiado para el examen,

podemos saber que Juan ya ha finalizado su acción de estudiar. Y conviene recordar ahora la diferencia entre tiempo y aspecto: esta oración está en pasado, pero el tiempo verbal no guarda ningún tiempo de correlación con el aspecto verbal. En otras palabras, el hecho de que la acción sucediera en el pasado no quiere decir que la acción se realizara en su totalidad. Tomemos ahora otro ejemplo:

Juan estudiaba para el examen pero tuvo que dejarlo.

Aquí, la acción «estudiar» no se realiza por completo. El verbo, en pretérito imperfecto, nos dice que Juan inició la acción de estudiar pero, por alguna razón, no la finalizó. De forma que, aunque el tiempo verbal es pasado, el aspecto verbal no es perfecto, sino imperfecto.

Lo mismo podemos encontrar en una frase en tiempo futuro:

Juan habrá estudiado para cuando llegue el examen.

Fijémonos en lo interesante de este ejemplo: la acción aún no ha sucedido, y sin embargo, en el tiempo interno de la oración, ya ha terminado. El futuro perfecto en que el verbo aparece conjugado nos dice exactamente que, para cuando llegue el tiempo descrito en la oración (el examen), la acción (estudiar) ya se habrá realizado.

Esta doble manifestación temporal es característica de los verbos, y ese tiempo interno es lo que llamamos aspecto verbal, aunque en algunos manuales puede aparecer como tiempo gramatical. Es propio de casi todas las lenguas, y tiene una gran relevancia en todas las lenguas indoeuropeas.

Categorías: Gramática, Lingüística, Verbos