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Caso absolutivo

Publicado por Pablo

Los casos gramaticales son una de las partes más desconocidas de todo el estudio de la gramática. En los próximos artículos de La Guía de Lengua vamos intentar darlos a conocer y «descomplicarlos», quitándoles ese aura de extrema complejidad que demasiadas veces los acompaña.

Para empezar su estudio habría que preguntarse qué es, pero mejor vamos a dejar eso para el final y estudiamos exactamente qué hace. Su cometido es, básicamente, el de establecer las relaciones sintácticas y semánticas que se dan entre las palabras de una oración para que ésta pueda cobrar pleno sentido gramatical.

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Veamos algún ejemplo. Si en español queremos expresar que una persona «mató a» otra, podemos hacerlo de muchas maneras, incluso utilizando siempre esa expresión. Por ejemplo, podríamos decir que «Juan mató a Pedro» y también que «A Pedro lo mató Juan». Incluso de más formas, como «Juan lo mató, a Pedro». Podríamos preguntar «¿A quién mató Juan?», y deberíamos responder «A Pedro».

Si algo tiene en común toda la variedad gramatical que acabamos de ver es que, delante de «Pedro» (o de la persona a la cual han matado»), siempre, en todas los casos, ha de aparecer la preposición «a». Es una norma que el complemento directo, cuando es una persona, siempre ha de ir precedido por la preposición «a». Eso es un caso gramatical.

Expresado en los términos de la lingüística moderna, el caso es la asignación de un marcaje morfosintáctico a un elemento de la oración según el papel temático que desempeña en la predicción verbal.

Naturalmente existen muchos tipos de casos gramaticales, que varían según el sistema gramatical utilizado por cada tipo de lengua. En este artículo vamos a dar algunas claves sobre el caso absolutivo.

El absolutivo es un caso gramatical propio de las lenguas ergativas, con el cual se establecen las relaciones tanto del sujeto de los verbos intransitivos como del objeto en los verbos transitivos. Como el sujeto de los verbos transitivos lo marca el caso ergativo (que veremos en otro artículo), estos dos casos -ergativo y absolutivo- se consideran casos contrapuestos.

Este sistema de tipo «ergativo-absolutivo» está presente, por ejemplo, en las lenguas caucásicas y amerindias (parte de las lenguas mayas de la familia caribe), en la familia lingüística sino-tibetana (idioma gurung) aunque sólo parcialmente, así como en las lenguas pama-nyung de Australia (idioma dyirbal) y en el idioma euskera (o vasco).

Tomemos un ejemplo prestado del euskera. Allí, el substantivo gizona («hombre») adopta la desinencia absolutiva singular tanto en una oración intransitiva (como esta):

mutila etorri da (‘el muchacho ha venido’)

como en el objeto de una oración transitiva:

Irakasleak gizona ikusi du (‘el maestro ha visto al muchacho’)

El sistema ergativo-absolutivo es ajeno al idioma español, por lo que es imposible utilizar ejemplos de nuestro propio idioma para explicarlo.

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