Lengua

Clítico

Publicado por Pablo

Los clíticos son elementos gramaticales que tiene una particularidad especial: si bien aparecen en la oración como palabras —o partículas— independientes, se unen a una palabra anterior o posterior una vez que se pronuncian, mostrando así un comportamiento a medias entre la palabra independiente y el morfema ligado. El clítico, en resumen, se comporta sintácticamente igual a una palabra independiente, pero carece de independencia con respecto a su contexto inmediato en el ámbito fonológico.

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Sintácticamente, el elemento clítico nunca puede aparecer en respuesta a una pregunta directa, si bien puede interponerse junto a la palabra de la cual es enclítico. Y si bien los clíticos pueden pertenecer a cualquier categoría gramatical, son normalmente pronombres, determinantes y adposiciones.

Es importante subrayar aquí que la ortografía no debe servirnos de guía para identificar a los clíticos: algunos de ellos pueden escribirse como palabras independientes, otros como afijos unidos a una palabra, y otros como caracteres especiales. Para ilustrar lo anterior podemos fijarnos el ejemplo paradigmático del inglés, con sus apóstrofes:

My father‘s house,

o en el propio español, donde los clíticos pueden aparecer como sufijos:

Cómete la fruta > Cómetela.

En función de dónde aparezcan los clíticos con respecto a las palabras de las que dependen (y de las que se dice que son enclíticos), puede llevar diversos nombres:

Un proclítico aparece delante de su huésped (como en el inglés an apple —una manzana— o en el francés je t’aime —te amo—).

Un enclítico aparece después de su huésped (como el citado cómetela, o el célebre dicho latino Senatus Populusque Romanus —El Senado y el Pueblo de Roma—).

Un mesoclítico es menos común, aunque se da en algunos idiomas, como el portugués. Aparece entre la palabra de la que es enclítico y otros afijos de ésta, como en Ela levá-lo-ia —ella podría—.

Por último, un endoclítico divide en dos a su huésped y se inserta entre las dos partes separadas. Se trata, en realidad, de un elemento rarísimo que desafía las propias leyes de la Léxica, y que incluso muchos lingüistas habían dado por imposible. Sin embargo, se han encontrado evidencias de su existencia en la lengua Udi, la lengua Pashto y la lengua Degema.

Una duda común que surge al primer contacto con los clíticos es la que inquiere por sus diferencias con los afijos. A veces, la distancia es tan pequeña que puede llevar a equívocos, lo que ha llevado a los especialistas a buscar una definición técnica que separe ambos conceptos. Una aproximación básica podría definir los clíticos como palabras que son prosódicamente deficientes: no podrían aparecer sin un huésped, y sólo pueden formar una unidad acentual en combinación con éste. Algunos lingüistas se refieren a esta definición con el nombre de clítico postléxico. Dicho en pocas palabras, mientras un afijo se adhiere a otro morfema para formar una nueva palabra, un clítico funciona sintácticamente por encima de ese nivel.

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