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El núcleo del sujeto

Publicado por Pablo

nucleo.jpgEl sujeto es la parte de la oración que define a la persona, al animal o a la cosa de los que se dice algo en la oración, o que desencadenan la acción que esta describe. El sujeto siempre concuerda con el verbo en género y número, y siempre existe, en toda oración, aunque no siempre es necesario que se haga presente de forma física, sino que puede ser elíptico, gramatical o de otra clase y no aparecer en la oración.

En cualquier caso, siempre que el sujeto aparece cumple una norma fundamental: cuenta con un núcleo, al que llamamos “núcleo del sujeto”. En realidad, el sujeto puede perfectamente estar constituido por varias palabras (como podría ser “yo”, o “tu”, o “él”, o “aquél”), aunque es más común que lo formen varias palabras (“ese chico”, “mi padre”, “tus amigos”, “el bar de la esquina”). En el primer caso, la única palabra que conforma el sujeto es su núcleo. En el segundo, aunque las palabras que lo conforman sean muchas, siempre existe un único núcleo que normalmente es muy fácil de identificar.

El núcleo puede ser un pronombre tónico (como “yo”, “tu” o “él”), o también un sustantivo u otra palabra que cumpla el papel del sustantivo (como podría ser un verbo en infinitivo, sustantivado). Como ha de resultar evidente, el sustantivo es el elemento principal del sujeto, su sustancia, como el verbo lo es del predicado. De hecho, el sujeto siempre es un sintagma nominal, y un sustantivo, o un sustituto del sustantivo, su núcleo.

En torno a él pueden agruparse tanto artículos, como “él” o “los”, cosa que ocurre con bastante frecuencia. De hecho, lo más habitual, en español, es que el sujeto empiece por uno de estos artículos (“el árbol”, “los bares”, “las chicas”). También es bastante común que aparezcan adjetivos, tanto antes del sustantivo, en forma de posesivos (“mis amigos”, “tu padre”), como después, en forma de calificativos (“el árbol verde”, “el perro grande”, “el bar nuevo”), que actúan como complementos del nombre. Alrededor del núcleo, en realidad, y sin prejuicio de que éste siga siendo el verdadero eje del sujeto, pueden aparecer sin mayor problema otros sintagmas nominales que complejicen el sujeto, pero todos ellos seguirán complementando de forma inevitable al núcleo principal (como en “mis compañeros de clase”, “los empleados de la oficina”, “aquellos días interminables del pasado verano” o “el día más caluroso del último siglo”).