Lengua
Inicio Gramática Morfología lingüística

Morfología lingüística

Publicado por Pablo

La morfología es una parte de la lingüística que se ocupa de estudiar la estructura interna de las palabras. De esta forma, intenta delimitar, clasificar y definir las unidades básicas que forman las palabras, los tipos de palabras que se pueden formar con ellas y los tipos de procesos por los que se forman. La segunda tarea de las citadas es la propia de una subdisciplina de la morfología llamada morfología flexiva; la tercera sería el objeto de estudio de la así llamada morfología léxica.

El término «morfología» es originario del siglo XIX, cuando empezó a emplearse para hacer referencia a «la forma de las palabras» (huelga decir que su uso moderno va mucho más allá, y que la morfología actualmente no se define de una forma tan somera). Proviene, en su origen, del griego μορφ (que significa «forma»), y λογία (que significa ciencia y tratado). Así, morfología significaba en su origen «estudio de la forma», y se podía aplicar a los animales, las plantas, las rocas, etc.

Cuando se empezó a utilizar para estudiar el lenguaje, la morfología adquirió un significado mucho más específico: «el estudio de la forma de las palabras». Fue Baudouin de Courtnay el primero en intuir que las palabras estaban formadas por una serie de raíces y afijos capaces de desempeñar la función de signo, en la acepción aportada por Ferdinand de Saussure. Así, quedó fijado el objeto de la morfología no ya en las frases o en las oraciones (cuya forma también se estudia, pero es objeto de otras sub-disciplinas), sino en las palabras, y únicamente en las palabras.

La morfología, por tanto, se ocupa de las unidades mínimas de significado, conocidas como morfemas. Los morfemas pueden ser libres, es decir, pueden existir por sí mismos como palabras, o ligados, que necesitan estar unidos a otro morfema para tener sentido. Un ejemplo de morfema libre es «casa», mientras que un ejemplo de morfema ligado es «in-«, que no tiene sentido por sí solo, pero adquiere significado cuando se une a otra palabra, como en «incapaz».

Además, la morfología también se ocupa de los procesos de derivación y composición de las palabras. La derivación se refiere a la formación de nuevas palabras a partir de una base y la adición de afijos, como en «des-hacer» o «re-hacer». La composición, por otro lado, se refiere a la formación de nuevas palabras mediante la unión de dos o más palabras, como en «lavaplatos» o «paraguas».

La importancia que se le suele atribuir a la morfología entre las grandes escuelas de estudios lingüísticos es variable. Para los estructuralistas americanos herederos de Bloomfield, por ejemplo, la morfología es nuclear: es la esencia misma de su metodología de estudio. En cambio, la escuela generativa heredera de las enseñanzas de Chomsky no la considera tan crucial, y prefiere, en general, atribuir la centralidad de sus estudios a la sintaxis. Esta disgregación de opiniones ha hecho que la morfología sea hoy en día un campo polémico dentro de los teóricos de la lingüística. No son pocos los que consideran, con los chomskianos, que los procesos de formación de las palabras no son sino consecuencias de la gramaticalización, y que, por lo tanto, la morfología como disciplina no tiene cabida. Otros, sin embargo, consideran que cada campo de estudio que agregue información al campo de conocimiento lingüístico es bien recibido y debe ser impulsado y tenido en cuenta.