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Lingüística forense

Publicado por Lourdes

Según los resultados de los trabajos que los científicos forenses de los más prestigiosos equipos de investigación del mundo han ido realizando en los últimos años, resulta que la manera de expresar un mensaje, el vocabulario utilizado, la puntuación y los hábitos gramaticales que realizan los delincuentes cuando emiten un mensaje anónimo a la policía, amenazas por las diferentes redes sociales o las ya menos utilizadas cartas-bomba, pueden ayudar a encontrar al autor de éstos.

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Y es que, lingüistas como Don Foster han averiguado que la manera de expresarse que los delincuentes tienen en esos mensajes anónimos es un arma de doble filo ya que aunque en primera instancia utilizan este medio para conseguir sus objetivos, al mismo tiempo puede delatarlos. El trabajo de los lingüistas forenses es lento y minucioso ya que lo que van haciendo es ir comparando estos mensajes anónimos con cada uno de los documentos de muestra que tienen en una base de datos con diferentes perfiles. Con este método acaban averiguando el sexo, la edad aproximada, la región por la que vive, las costumbres, las manías, las inclinaciones religiosas y políticas y toda una serie de detalles que al final acaban dirigiendo con una asombrosa aproximación al responsable de esos escritos.

Los lingüistas forenses también utilizan sus conocimientos cuando estos mensajes amenazantes anónimos son orales. En este caso, además de los aspectos lingüísticos que hemos comentado anteriormente como la gramática y el léxico utilizado, habría que analizar minuciosamente también las pausas, el ritmo, la entonación, la fonética, algún rasgo especial fisiológico que podría deducirse de ésta e incluso la separación que hace entre las palabras que compondrían una oración. Con todo este análisis excluyendo los aportes que los aparatos tecnológicos pudieran ayudar como la localización de la llamada, en el caso de que lo fuera, los expertos en lingüística forense, tienen una gran cantidad de material que aunque para cualquier ciudadano de a pie sea totalmente inútil, para ellos puede ser la clave para encontrar a un asesino en potencia.

Es el caso que ocurrió con el criminal apodado “Unabomber”. Este individuo no paró de enviar cartas-bomba a diferentes partes del mundo durante nada más y nada menos que 18 años, lo cual, en cierta parte, benefició a los investigadores pues el material que tenían para analizar era muy extenso. Además de esto, relató un manuscrito en el que amenazaba volar un avión provocando el pánico ciudadano, si las autoridades no cedían a sus peticiones. Cuando el FBI consiguió acercarse a varios sospechosos, hicieron un profundo análisis lingüístico de todos los documentos escritos que se encontraba en cada uno de éstos y gracias a la comparativa de estos documentos con el manuscrito y las cartas bombas consiguieron descubrir finalmente al autor de estas amenazas.

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