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Predicado nominal

Publicado por Pablo

En la mayoría de los casos, todas las oraciones cuentan con un sujeto, cuyo núcleo se un sustantivo, y un predicado, cuyo núcleo es un verbo. Se trata del tipo de oración más común, por ejemplo:

El niño corre por la calle
Sus abuelos llegaron ayer
El pastor cuida de su rebaño

A veces, puede ocurrir que el sujeto no aparezca, es decir, es elíptico, o que el predicado no existe, en cuyo caso estaremos ante oración nominal. Pero lo normal es que, en todo análisis sintáctico, encontremos predicados y sujetos.

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No obstante, los predicados no siempre son iguales. Dado que su núcleo es siempre un verbo, el tipo de verbo marca de forma irremediable el tipo de predicado. Y dado que la mayoría de los verbos se utilizan para designar acciones, la mayoría de los predicados son llamados predicados verbales. Sólo cuando esto varía cambia el predicado su nombre, y pasa a ser predicado nominal.

El predicado nominal, pues, aparece cuando el verbo que actúa como núcleo no expresa ninguna acción, sino que designa un estado. Es decir, ocurre cuando el verbo núcleo es un verbo copulativo, que en lugar de portar significado propio, reduce su importancia y actúa como nexo entre el sujeto y el resto de elementos del predicado.

Pensemos en algunos ejemplos:

El hijo de Antonia es muy guapo
Ayer, a esta hora, estábamos en tu casa
El lugar parece peligroso

Si nos detenemos a observar estas oraciones, captaremos en seguida una importante cualidad: todas ellas tienen un verbo que actúa como núcleo de sus predicados, si bien en ninguna de ellas encontramos acción. En efecto, «ser», «estar» y «parecer» son los tres verbos copulativos principales, y ellos simplemente anexan al sujeto los complementos del predicado.

En estos casos ocurre otro fenómeno del que debemos dar cuenta. Cuando el predicado es nominal, es decir, cuando el núcleo del predicado es un verbo copulativo, nunca encontramos un complemento directo. Si bien sintácticamente hay elementos que pueden desempeñar la función del mismo , su nombre no es complemento directo por la sencilla razón de que no complementa al verbo, sino al sujeto; se llama, en su lugar, atributo.

Así, siguiendo con las oraciones que antes pusimos como ejemplo, «muy guapo» no sería complemento directo de «es», sino atributo del «hijo de Antonia». Y «peligroso» no sería complemento directo de «parece», sino atributo de «el lugar». El verbo copulativo carece siempre de complemento directo.

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