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Ébano de Ryszard Kapuscinski

Publicado por A. Cerra

El libro Ébano de Ryszard Kapuscinski publicado en 1998 es considerado por muchos críticos como la mejor obra de este autor, el cual por otra parte está catalogado como el mejor reportero del siglo XX, con unos libros donde se mezcla el periodismo, el rigor y la narrativa, para alcanzar altísimas cotas literarias.

Ryszard Kapuscinski (1932 – 2007) ejerció como corresponsal fuera de su país natal, Polonia, durante varias décadas. Y aunque en 1981 dejó ese oficio como tal, fue entonces cuando se dedicó a viajar por el mundo y a escribir sus libros de relatos que nos presentan una realidad que siempre mezcla la gran historia, o sea, la de los conflictos y los asuntos políticos, con la pequeña historia, la de la cotidianeidad y la gente corriente. Y eso precisamente es lo que nos muestra en Ébano, un libro cuyos relatos están ambientados en el continente africano.

Para ello, Kapuscinski se recorrió distintos países, y sobre todo se mezcló con la población más humilde para conocer su historia y sus modos de vida. Y es que su filosofía de trabajo no solo tenía por objeto la documentación, el trabajo de campo y el escribir para mostrar a sus lectores la realidad. Lo que en realidad buscaba era la denuncia y concebía su labor con la intención de producir cambios en el mundo. Algo tan ambicioso como admirable.

En este caso nos presenta el continente a partir de 29 relatos en distintos lugares y momentos, ya que nos cuenta en primera persona sus vivencias en viajes diferentes que van desde 1957 hasta 1990. Cada uno de esos relatos es absolutamente independiente del resto, pero al mismo tiempo forman una unidad, ya que entre todos nos dan su visión sobre África, y los diferentes lugares que ha conocido, que tienen en común una historia que va de la descolonización hasta periodos de guerras y hambrunas.

Y lo hace sin ocultar su sentimiento de culpabilidad como miembro perteneciente a la raza blanca colonizadora. A partir de ahí nos presenta las diferentes sociedades que visita, sus creencias y todos sus problemas. Aunque sea un libro compuesto de diferentes viajes, para el lector acaba por convertirse en un único viaje iniciático, que sufre como el autor las enfermedades que él padece y las muchas carencias con las que viaja.

No se dedica a describirnos paisajes naturales ni monumentos, él nos presenta paisajes humanos. Y lo hace de forma directa, descarnada y sin adornos. Un estilo directo que tiene un propósito y una base periodística, pero que se convierte en una auténtica joya literaria que atrapa al lector, además de informarle sobre esas realidades desconocidas, en las que tanto tiene que ver el hombre blanco.