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La Diana de Jorge de Montemayor

Publicado por Aroa Plaza

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Hacia el año 1558 se produce en España el auge de la novela pastoril de la mano del escritor Jorge de Montemayor y su novela la Diana. Este tipo de novela, aunque alcanza un notable éxito, no alcanza las cotas de público conseguidas por la novela de caballerías y su lectura se ve limitada a los ambientes culturales y humanistas de la época. Las primeras manifestaciones de novela pastoril llegan a España desde Portugal, ya que algunos años antes de la aparición de la Diana se publica Menina e Moça, de Bernardim Ribeiro, aunque en esta novela se funde los pastoril y lo caballeresco y, por tanto, no es plenamente pastoril.

Jorge de Montemayor nació en Portugal en el año 1520 y adoptó voluntariamente la condición de castellano, aunque en sus textos podemos observar siempre presentes los sentimientos provocados por su patria natal. Este autor recogió su obra en un cancionero, que vio la luz en Amberes en el año 1554 y fue titulado Las obras de George de Montemayor, repartidas en dos libros. En su interior podemos encontrar tanto poemas profanos como poesías de carácter religioso. Estas últimas fueron censuradas por la Inquisición alegando que contenían errores teológicos, mientras que las primeras fueron reeditadas unas siete veces en la segunda mitad del siglo XVI. En Valencia, Jorge de Montemayor publicó una traducción de la obra Cantos de amor de Ausías March, que fue criticada por un autor de la talla de Lope de Vega. Obras de la última etapa de su vida son Los trabajos de los Reyes y Epístola a Peña, ambas con escritos con un tono grave fruto de la madurez del autor. Pero, como es sabido por todos, la obra que da fama a Montemayor es la Diana, obra de mediados del siglo XVI compuesta por siete libros.

Podemos pensar que un libro como este en el que la inverosimilitud, la abundancia de elementos maravillosos, la escasa consitencia humana, etc. resulta poco a tractivo para el lector de hoy en días. Pero es que la novela pastoril es esencialmente eso: sentimentalismo, imaginación, artificio y el autor no busca el realismo. Así el refinamiento y la pose intelectual de los pastores no resulta extraña.

La prosa de la Diana de Montemayor ha sido valorada muy positivamente por la crítica, atribuyéndole virtudes como la elegancia, la belleza o la armonía.

La obra alcanza éxito en las esferas cultas de la sociedad del momento, que se identifica con el refinamiento y la elegancia de la obra. Este éxito le llega pronto y fue una de las novelas más populares tras la Celestina y el Amadís de Gaula. Y es que la obra consiguió ser editada en diecisiete ocasiones en el siglo XVI y ser traducida a varios idiomas como el italiano, el francés, el alemán o el inglés. La repercusión de la novela hizo que muchos quisieran agarrarse a ella y se elaboraron varias continuaciones, siendo la escrita por Alonso Pérez la primera de ellas. Tras esta, surge la Diana enamorada de Gaspar Gil Polo, obra sublime que superó a la original en algunos aspectos. Existe, además, un tercer libro, La Diana de Montemayor, nuevamente compuesto por Jerónimo de Tejeda, que más bien es un plagio de la anterior.