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Píndaro

Publicado por A. Cerra

El poeta de la Grecia Antigua Píndaro nació en Beocia en el año 522 antes de Cristo. Fue un personaje que procedía de una familia rica, por ello desde niño recibió la mejor educación posible en lo referente a las letras o la música. Y desde luego pronto demostró sus cualidades para las artes, ya que se conoce una magnífica oda triunfal que compuso a los 20 años.

Busto de Píndaro

Además de recibir una formación de primer nivel, él posteriormente también se preocupó de viajar por todos los centros culturales de Grecia, y allí donde iba procuraba conocer la poesía y los artistas del lugar, así como participaba en los habituales concursos poéticos de la época.

No obstante, de todos sus viajes, los lugares que le fascinaron fueron Atenas y Sicilia, donde residió largas temporadas. Y lo cierto es que allá donde estuvo recibió el reconocimiento de sus coetáneos.

En sus ochenta años de vida, Píndaro escribió cualquier tipo de poesía del momento. Si bien, donde alcanzó sus mayores éxitos y donde mayor lirismo supo imprimir a su obra fue en sus alabados y demandados Epinicios, también conocidos como Odas Triunfales. Unas composiciones a las que el lector actual no es capaz de extraerles todo su jugo, ya que junto a las descripciones sumamente imaginativas y las lecciones de moralidad que va intercalando en ellas, también hay alusiones a sucesos concretos de su tiempo. Unos sucesos que desconocemos, por lo que en ocasiones no podemos apreciar todo el sentido a estos textos.

Los Epinicios de Píndaro en total son unos 40, que suman entre todos 6.000 versos. Y esas odas se agrupan en cuatro libros diferentes.

El primero sería se centraría en los Juegos Olímpicos, los cuales originalmente se celebraban en Olimpia honrando a Zeus. Un lugar donde se levantaba un increíble templo en honor de este dios y donde años después levantaría el escultor Fidias una de sus más magníficas esculturas.

El segundo de los libros reúne las odas compuestas para los juegos Píticos, que tenían lugar en Delfos en honor a Apolo. Una ciudad donde se hallaba el famoso Oráculo.

Y los libros tercero y cuarto incluyen las composiciones de carácter fúnebre creadas para los juegos Ístmicos de Corinto y los Nemeos en honor de Argos.

Aquellos juegos tenían una gran importancia en la Grecia Antigua, y cada ciudad los celebraba con todo el boato posible. Y los vencedores eran tratados casi como los ganadores de batallas, ya que se les hacía pasear por la ciudad en un carro triunfal vistiendo las mejores galas para asistir a un banquete fastuoso. Sin olvidar que en su homenaje se componían poemas, como los Epinicios que hacía Píndaro.

E independientemente de a quién estuvieran dedicadas, todas las odas de Píndaro tienen elementos en común. Uno de ellos siempre es el tono de alabanza a un personaje, al que incluso se le llega a adjudicar orígenes míticos. Todo ello por supuesto en un tono de grandiosidad donde no faltan las imágenes y los ornamentos del lenguaje. Algo que también dificulta más la lectura en la actualidad, aunque en su época era lo que más gustaba.

Categorías: Literatura, Poesía