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Verbos transitivos

Publicado por Pablo

En La Guía de Lengua nos hemos embarcado desde hace unos días en el estudio en profundidad y en detalle de la parte crucial de toda oración, el verbo. El verbo tiene múltiples aspectos dignos de atención, múltiples facetas que lo pueden presentar de muy distintas maneras, y una serie de características que le dan diversidad y exigen de nuestra parte una clasificación del mismo.

verbostransitivos

Como el verbo nos habla de la acción, el modo en que transcurre ésta es una de las claves más importantes a la hora de categorizarlo y dividirlo en grupos. Así, según la acción transcurra, o se envíe, hacia otro objeto o permanezca sin salir del recipiente verbal, los verbos podrán ser de dos tipos diferentes: o bien transitivos o bien intransitivos. En este artículo vamos a ocuparnos de los primeros.

Como veníamos diciendo, la acción del verbo puede traspasarse a las demás palabras de la oración o bien puede agotar toda su potencia en el verbo mismo, puesto que su propio significado a veces excluye de raíz la posibilidad de que la acción recaiga en otros, o que “transite” hacia otras palabras.

Si decimos, por ejemplo,

yo seco mi ropa en el tendedero

la acción de “secar” estará transitando hacia “ropa”. En este caso, el sintagma preposicional “en el tendedero” es un simple complemento circunstancial que nos dice dónde transcurre ese tránsito. Estamos pues, en el caso de “secar”, ante un verbo transitivo, palabra que viene del latín “transire” y que significa “pasar” o “transmitir”.

Así pues, los verbos transitivos necesitan un complemento directo para sentirse completos, en el cual poder hacer recaer su acción. Si tomamos de nuevo el ejemplo anterior, nos daríamos cuenta de que sería bastante extraño decir simplemente “yo seco”. En realidad, necesitamos saber “qué es lo que seco”.

A veces, sin embargo, un mismo verbo puede ser transitivo o intransitivo según cómo se presente la oración. El verbo comer es transitivo si decimos “Yo como espaguetis”, pero es intransitivo si decimos “Yo como todos los días”. En el primer caso debemos incluir un complemento directo para darle sentido a la oración, pero en el segundo no; el complemento circunstancial “todos los días” ofrece información suficiente por sí mismo, y no nos obliga a incluir el directo.

Otros verbos incluso cambian de significado según su régimen de transitividad. Por ejemplo, ocurre con volar. Si decimos “el pájaro vuela” será intransitivo y querremos decir que el pájaro es capaz de moverse por el aire. En cambio, si decimos que “el ejército voló el edificio”, es transitivo, (“¿qué voló el ejército?”), y quiere decir que el ejército “hizo estallar” el edificio.

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