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El núcleo verbal

Publicado por Aroa Plaza


En el análisis sintáctico de una oración siempre hemos de localizar el sintagma verbal, cuya función sintáctica es la de predicado (verbal o nominal) y cuyo núcleo siempre es un verbo. Hoy nos vamos a centrar en ese núcleo verbal y comenzaremos fijándonos en cómo está constituido morfológicamente el verbo. Todos los verbos están compuestos por un lexema, que es la parte de la palabra que le proporciona significado y morfemas que dan informaciones gramaticales diversas como la persona, el número, el tiempo, el modo o el aspecto.

núcleo verbal

Ejemplo: Soñaban.

– Lexema: soñ-

– Morfemas: -aban
Persona: tercera.
Número: plural.
Tiempo: pretérito.
Aspecto: imperfecto.
Modo: indicativo.

Vemos con más detalle cada una de estas categorías que el verbo nos muestra:

En el verbo, la persona nos indica si el sujeto corresponde con la primera, la segunda o la tercera persona gramatical.

Primera persona: soñaba / soñábamos.
Segunda persona: soñabas / soñabais.
Tercera persona: soñaba / soñaban.

El número del verbo nos indicará si el sujeto se corresponde con un solo ente o varios.

Singular: soñaba / soñabas / soñaba.
Plural: soñábamos / soñabais / soñaban.

El tiempo verbal señala en qué momento ocurre la acción, el proceso o estado que apunta el verbo respecto del instante en que se produce la enunciación. Este puede ser anterior, posterior o simultáneo al acto de habla, así tenemos:

Presente: La acción, proceso o estado que el verbo señala se produce en el mismo momento que el acto de habla.
Ejemplo: Sueño con ir a la India.

Pretérito: La acción, proceso o estado que el verbo señala se produce con anterioridad al momento del acto de habla.
Ejemplo: Antes soñaba con ser actriz.

Futuro: La acción, proceso o estado que el verbo señala se produce con posterioridad al momento del acto de habla.
Ejemplo: Soñaré algo bonito esta noche.

El modo verbal aporta información acerca de la actitud del hablante ante lo que está enunciando. Encontramos en el verbo tres modos distintos, que son los siguientes:

Indicativo: El hablante adopta una actitud objetiva ante la acción, el proceso o el estado que el verbo manifiesta.
Ejemplo: Esta noche soñé con mi profesor de literatura.

Subjuntivo: El hablante adopta una actitud subjetiva ante la acción, el proceso o el estado que el verbo manifiesta. En este modo ocurre, en ocasiones, que la actitud de hablante nada tiene que ver y su presencia sólo responde a cuestiones puramente gramaticales (La oferta demanda una persona que conozca bien el oficio).
Ejemplo: Ojalá sueñe con mi profesor de literatura.

Imperativo: El hablante, a través, del verbo, manifiesta una orden al oyente.
Ejemplo: Sueña conmigo.

El aspecto verbal proporciona información sobre si la acción, el proceso o el estado señalado por el verbo ha concluido o no. De este modo, el aspecto puede ser perfecto o imperfecto.

Aspecto perfecto: La acción, proceso o estado verbal ha acabado en el momento de la enunciación.
Ejemplo: Hoy comí con mis antiguos compañeros de clase.

Aspecto imperfecto: La acción, proceso o estado verbal no ha acabado en el momento de la enunciación.
Ejemplo: Alberto pasea por el campo.

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