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Zalacaín, el aventurero de Pío Baroja

Publicado por A. Cerra

Pío Baroja (1872 – 1956) a lo largo de su vida escribió numerosas novelas, todas ellas caracterizadas por poseer tanto un ritmo trepidante cuando hace falta por la acción que se desarrolla, como por pararse a la reflexión si el autor considera oportuno poner en boca y mente de sus personajes alguno de sus razonamientos. Eso es una constante en muchas de las obras de este autor, cuyo estilo es de lo más reconocible, tanto que se habla de un estilo barojiano.

Y uno de los máximos exponentes de este modo de narrar es su obra Zalacaín, el aventurero. Una obra ambientada en su tierra natal, y que constituye parte de la trilogía vasca compuesta por esta obra y La casa de Aizgorri y El mayorazgo de Labraz.

Con estos tres libros nos da su visión sobre el País Vasco donde nació (él todavía habla de Vascongadas) y sobre todo sobre sus gentes. Todos los personajes que aparecen de estas novelas pueden ser trasuntos de personas reales que él conociera, y especialmente en Zalacaín, el aventurero, ya que la acción se desarrolla en un pueblo de frontera con Francia. Un ambiente que a Pío Baroja le fascinaba, tanto que aunque nació en la ciudad de San Sebastián, decidió comprarse un caserón en la villa de Bera de Bidasoa, ya lindando en territorio navarro, aunque muy cerca del País Vasco y lindando con territorio francés.

En definitiva, en el relato nos cuenta la vida desde niño de Martín Zalacaín, un intrépido personaje que se gana la vida gracias al contrabando y sus astucias con las que va venciendo al orden y la autoridad. Su espíritu es el de vencer a las adversidades, bien sea comerciando con el estraperlo o bien dentro de las filas carlistas. En cualquiera de esas situaciones aparece su carácter combativo y su espíritu de lucha.

Es una especie de héroe del pueblo al que le suceden aventuras desde la niñez. Y a la par que va relatándonos sus éxitos y peripecias, el autor aprovecha para describir a su modo el carácter de los vascos, que aunque lo conozca lo llena de bastantes estereotipos.

Y de paso también nos da una visión sobre ciertos episodios de la historia de España y la sociedad de la segunda mitad del siglo XIX. Como es habitual en todos los autores de la Generación del 98, dentro de la cual se puede englobar a Baroja, nos aporta una visión muy crítica sobre su país. Si bien es cierto que menos que otras de sus novelas, ya que aquí prevalece la acción y la aventura.

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