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Escuela de traductores de Toledo

Publicado por Aroa Plaza

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La labor de la Escuela de traductores de Toledo es de vital importancia en la prosa medieval, la cual se desarrolla en tres etapas:

Primera etapa: La primera escuela fue establecida por Alfonso VI y su labor era la de recolectar el corpus de conocimientos imprescindibles necesarios poniendo especial atención en no modificar ningún asunto que pueda variar la naturaleza de la verdad. En esta etapa se reúne en Toledo, centro cultural por excelencia de la península en aquel momento, un conjunto de sabios y hombres de ciencias que dedican su vida al estudio y la traducción de textos provenientes de Oriente.

Segunda etapa: las obras se escribían en latín escolástico bárbaro. Las obras traducidas van a constituir la base de la ciencia de todas las disciplinas de esta época.

Tercera etapa: Alfonso X es quien impulsa esta etapa que será decisiva. Para él, la lengua de las traducciones no será el latín sino el castellano, con lo que convertirá a la lengua romance en lengua de cultura y transmisión del saber. Se respetan las fuentes oscilando entre la amplificación y la abreviación, puesto que no se busca la originalidad.

La autoría de estas obras no pertenece a un único autor, sino a un equipo que trabaja repartiéndose las distintas tareas. Se puede decir que Alfonso X es autor en tanto que interviene de forma directa en algunas ocasiones, corrige y ante todo actúa como promotor que reúne hombres y recopila materiales y como director del proyecto. La Escuela de traductores puso los cimientos para el desarrollo de múltiples disciplinas como la lengua, el derecho, la ciencia, la historia o la literatura.

Las diferencias lingüísticas que aparecen en estas obras son numerosas ya que son muchas las personas que intervienen en el proceso y no siempre existe una corrección que le dé unidad. Aunque es cierto que a partir del año 1270 se introduce una normativa que tiene el fin de unificar lingüísticamente todos los textos.

Alfonso X nació en el año 1221 en Toledo y realizó varias campañas militares, pero su dedicación a la Escuela no le permitió dedicarse por completo al gobierno del Estado, por lo que su reinado fue un fracaso a nivel político. De Alfonso X cabe destacar su amor a la justicia, el proyecto cultural que proporcionó a la península gracias a su pasión por el saber y la cultura y, cómo no, la transformación de la lengua vulgar en lengua de cultura. En su etapa la Escuela de traductores modifica su modo de hacer y ya las traducciones del árabe o del hebreo ya no se traducen al romance para traducirse después al latín, sino que el proceso culmina en la traducción al castellano. En la búsqueda constante de recopilar todo el saber existente, Alfonso X se rodea de cristianos, judíos y moros que desarrollan este trabajo en total armonía.

La obra de Alfonso X se puede dividir según la materia que aborden:

– Literatura jurídica: Fuero real, El Setenario, El Espéculo, Las siete partidas.

– Prosa histórica: La Estoria de España, La General Estoria.

Además, también alentará obras de tipo científico y lúdico como El Lapidario, Libro de las cruces o los Libros de acedrex, dados y tablas. Así como un Cancionero escrito en gallegoportugués dedicado a la Virgen.