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Ramón María del Valle-Inclán

Publicado por Aroa Plaza


En artículo de hoy vamos a estudiar la obra de uno de los grandes escritores de la literatura española del siglo XX, Ramón María del Valle-Inclán.

En la obra de este destacado autor encontramos una clara evolución que nos permite dividir su producción literaria en diferentes etapas. Reconocemos, pues, una primera etapa en la el escritor cultiva el modernismo, donde predomina un enfoque decadente y cargado de símbolos propios de este movimiento. Y una segunda etapa, en torno al año 1920, en la que Valle-Inclán muestra su lado más crítico y nos da una visión de la realidad social de la época, siempre sin abandonar el esmero en el cuidado de la forma de sus composiciones. Algunos críticos señalan otra etapa, que se situaría entre la primera y la segunda, en la que Valle- Inclán conservaría la temática de la primera etapa pero iría introduciendo cambios tanto en el aspecto formal como en la perspectiva desde la que aborda los temas tratados, acercándose ya a esa visión crítica de la sociedad que aparece de forma plena en la última de las etapas.

Veamos a continuación de forma detenida cada una de las etapas en las que podemos dividir la obra de este novelista, poeta y dramaturgo pontevedrés:

En la primera etapa, la etapa modernista, destacan sus conocidas Sonatas: Sonata de otoño (1902), Sonata de estío (1903), Sonata de primavera (1904) y Sonata de invierno (1905), en las que Valle- Inclán relata las memorias del Marqués de Bradomín. Además, podemos citar otras obras anteriores a las Sonatas como Femeninas (seis historias amorosas) de 1895 o Epitalamio de 1987, donde la bella prosa del autor se halla cargada de un sutil erotismo. Dentro de la nómina de obras pertenecientes incluimos también la novela poética Flor de santidad escrita en 1904.

En la etapa de transición se sitúa la trilogía de La guerra carlista formada por las obras Los cruzados de la causa (1908), El resplandor de la hoguera (1909) y Gerifaltes de antaño (1909), en las que siguen presentes algunas de las características del modernismo, pero donde ya se observa un cierto distanciamiento de este movimiento artístico.

En la última etapa Valle- Inclán se sirve del esperpento para tratar temáticas relacionadas con España, la burguesía, la bohemia, lo militar, etc. En las obras pertenecientes a esta época retrata una sociedad grotesca y deformada, y es en los relatos donde el esperpento se manifiesta de una forma más acentuada. De este modo, en Tirano Banderas de 1926 se nos muestra la sociedad sudamericana bajo el látigo de un cruel dictador, Santos Banderas, y en El Ruedo Ibérico formado por La Corte de los Milagros de 1927, Viva mi dueño de 1928 y Baza de espadas de 1932 y que quedó incompleta, se refleja esa deformación en la sociedad y adquieren especial importancia el problema de España y la injusticia social bajo una óptica claramente antiburguesa.

Por último citaremos la obra dramática Luces de Bohemia, compuesta en 1920 y revisada posteriormente, máxima expresión del esperpento y una de las mejores obras del autor y que, evidentemente, también pertenece a esta etapa.

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