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Sustantivos hipocorísticos

Publicado por Pablo

Los sustantivos conforman una lista de palabras casi interminable, dado que son los elementos lingüísticos que tienen una relación más directa con el mundo real: nos permiten referirnos directamente a personas, animales, objetos o ideas. Es por ello que en La guía de lengua hemos estado dedicándonos exclusivamente a ellos desde hace un tiempo, y dado que nuestra intención era llegar a comprenderlos en su totalidad, hemos de dar cuenta de todas sus características.

hipocoristicos

Naturalmente, por causa de esa enorme cantidad existente de sustantivos a la que hacíamos referencia, se hace del todo necesaria conocer y aplicar una buena regla de categorización y diferenciación de los mismos. Los sustantivos tienen dos, a grandes rasgos.

La primera es del todo diferente a lo que suele ser habitual. Según ella, se dice que un sustantivo dado puede ser propio o común (pero no propio y común), abstracto o concreto (pero nunca abstracto y concreto), y una serie de dualidades más.

La segunda es más convencional, pero a la misma vez más restrictiva. Es la clasificación que divide a los sustantivos según cuál sea su origen, de forma que éstos pueden ser primitivos (cuando se componen de un único lexema, como “mar” o “pan”), derivados, cuando se componen de más de un lexema (como “marino” o “panadero”), gentilicios (cuando surgen del nombre de un lugar, como “argentino” o “peruano”), y algunos otros. Dentro de esta categoría vamos a detenernos en este artículo. Concretamente, para dar cuenta de los llamados sustantivos hipocorísticos.

Hipocorístico es una palabra de raíz griega, que proviene de “hypokoristikós” -que viene a significar “acariciador” o “suavizador”. El sustantivo hipocorístico, pues, se utiliza para “suavizar” algo. En concreto, lo que se “suaviza” es un nombre propio de persona, que generalmente se acorta, a veces simplemente se modifica para dar lugar a otro completamente distinto, y en otras ocasiones se busca añadir un elemento más cariñoso o cercano.

Todos conocemos ejemplos, ya que son de uso común. Cuando en vez de llamar a un amigo “Francisco” le decimos “Paco” (o “Curro”) estamos haciendo uso de un sustantivo hipocorístico. Lo mismo ocurre con los siguientes ejemplos:

“Pepe” (por José)
“Beto” (por Alberto)
“Lola” (por Dolores)
“Cris” (por Cristina)
“Fito” (por Adolfo)
“Chema” (por José María)
“Quique” (por Enrique)
“Pipe” (por Felipe)
“Nacho” (por Ignacio)
“Charo” (por Rosario)
“Marifer” (por María Fernanda)
“Maribel” (por María Isabel)
“Marijose” (por María José)
“Chechi” (por Cecilia)
“Patri” (por Patricia)

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