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Relato de un náufrago

Publicado por Lourdes

relato de u naufragoHoy en nuestro portal trataremos el argumento de la obra “Relato de un náufrago”, aunque su título original es “Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre”.

Esta novela fue escrita por el escritor colombiano Gabriel García Márquez. En 1955 fue publicada en forma de fascículos para un periódico, y posteriormente, en 1970 se editó en forma de libro.

La novela cuenta la increíble historia del marinero de la armada colombiana Luis Alejandro Velasco. Luis Alejandro se encontraba en el puerto de Alabama, en Estados Unidos, a bordo del buque destructor Caldas, el cual lo estaban reparando.

Un tiempo después partió en el buque, junto al resto de la tripulación, hacia Cartagena. Al recorrer el Golfo de México sufrieron un accidente a causa de una tormenta y el gran oleaje. Al caer al agua, Luis Alejandro consiguió agarrarse a una de las cajas que trasportaba el Caldas.

Luis Alejandro pensaba que el Caldas se había hundido, pero se equivocaba, pudo ver a lo lejos una balsa y consiguió nadar hasta ella. Desde la barca observó al destructor alejarse y a varios de sus compañeros muertos flotando en el mar.

Nuestro protagonista pensaba que pronto darían con él y seria rescatado, asique intento pasar el tiempo ideando un plan para ser descubierto. Pero estaba equivocado, pasó su primera noche mirando impacientemente su reloj, su única pertenencia en ese bote junto a unos remos.

Un tiempo después, impotente, intentó fallidamente que unos aviones que sobrevolaban la zona le divisaran. En ese momento comprendió y asumió que no sería rescatado y tendría que buscar la manera de sobrevivir y hacer frente al hambre, la sed, el calor y demás condiciones adversas.

Esa misma tarde, a las 5, observó cómo unos tiburones comenzaban a rondar la balsa y esa noche se le presentó en sueños su amigo Jaime Manjarrés.

Llegó el tercer día y Luis Alejandro ya se encontraba muy desorientado, a las 5 observó cómo los tiburones eran puntuales a su cita con la balsa, volvió a soñar con su amigo, quien le avisó que había un barco a lo lejos. Luis Alejandro intentó remar desesperadamente pero fue inútil.

Al llegar el séptimo día intentó comerse una gaviota que se posó en la balsa, pero la sangre de ésta, atrajo a los tiburones. Decidió alimentarse con unas tarjetas que le habían dado en un almacén, lo que le hizo recuperar algo de fuerza para seguir adelante.

Poco después consiguió agarrar a un pez, pero un tiburón se lo arrebató de las manos. Furioso, intentó golpear al tiburón con un remo, pero éste lo rompió de un bocado.

Al séptimo día casi muere ahogado al caerse de la balsa por una tormenta. Al día siguiente observó que el mar se había vuelto de un tono verdoso, y al observar a una vieja gaviota, comprendió que no debía encontrarse muy lejos de la costa.

En su décimo día pudo divisar la costa y no dudó en lanzarse al agua para nadar hasta ella. A duras penas consiguió llegar hasta la orilla. Allí fue ayudado por un hombre que le dijo que se encontraban en Colombia.

Este hombre y su familia le cuidaron y le llevaron hasta un médico que le traslado hasta su familia.

Luis Alejandro se convirtió en un héroe nacional, incluso llegó a hacer anuncios publicitarios, aunque algunos sectores de la prensa pensaban que su historia era ficticia.