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Las figuras retóricas

Publicado por Pablo

Las figuras retóricas son un conjunto de recursos expresivos, que se manifiestan tanto en el plano fónico, como en el morfológico, en el sintáctico y en el semántico, y que se utilizan en la lengua literaria tanto para adornar como para intensificar el discurso, y llamar así la atención no ya sobre el contenido, sino sobre el mensaje en sí mismo.

Figuras retóricas

Ya que son variados y complejos, vamos a detenernos en caracterizar los procedimientos en los que estas figuras se basan, es decir, a partir de los cuales se construyen:

La supresión o adición de términos, bien sean fonemas, bien palabras, bien sintagmas enteros. Es paradigmático de este procedimiento el ejemplo de la apócope, que consisten en la supresión de un fonema en posición final de palabra (en lugar de escribir ídolo, escribiríamos ídol); así como la elipsis, la cual trata de suprimir términos de la oración que, dado un determinado contexto, se piensa que se sobreentienden (penas [serán] y hiel cualquier bocado); o la paragoge, que no hace sino añadir un fonema en posición final de palabra (aquí, al contrario que antes, en vez de trébol diríamos trébole); y el pleonasmo, que se usa cuando se quiere llenar la oración de palabras superfluas e innecesarias (la vi con mis propios ojos).

La repetición de fonemas, o de palabras, o incluso de sintagmas y oraciones enteras, es otra de las figuras retóricas más empleadas. Dentro de este grupo está la aliteración, que viene a consistir en la repetición de una mismo fonema u de un mismo grupo de fonemas (a Polifemo, horror de aquella sierra / bárbara choza es, albergue umbrío); y también la anáfora, en la que, en cambio, lo que se repiten son palabras (todas visten un vestido, todas calzan un calzar)

La sustitución de unos términos por otros. En este procedimiento se suelen basar figuras bien conocidas, como la perífrasis, que realmente consiste en expresar la idea que se quiere, pero en lugar de hacerlo a las claras, se hace dando un rodeo (como hace Góngora cuando llama al cisne “aquel ave, que dulce muere y en las aguas mora”); o como la alegoría, en la que se cambia una realidad por una consecución de metáforas relacionadas todas ellas, entre sí (nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir, como decía Jorge Manrique).

La ordenación y distribución de los diferentes elementos de un verso o una frase. En ello se basan la gradación (en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada) así como el paralelismo (tus descuidos me maltratan, tus desdenes me fatigan).

La transferencia de significados. Este procedimiento, por ejemplo, se da en la figura más famosa de todas, la metáfora (no se dice cabellos rubios, sino cabellos de oro), y también en la metonimia (no heredó el reino; heredó el trono).

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