Lengua
Inicio Literatura Jesús Fernández Santos

Jesús Fernández Santos

Publicado por Aroa Plaza

imagesCPAFI8WO

El escritor Jesús Fernández Santos, nacido en Madrid en 1926, se presentó ante el público en el año 1954 con la novela socialrealista Los bravos, que se desarrolla en un pueblo de la provincia de León, donde el caciquismo y la ignorancia son la tónica general y la envidia, el odio y el resentimiento lo inundan todo. Su obra no es especialmente comprometida, sino que muestra la realidad desde un punto de vista costumbrista y opaco donde el pueblo tiene el papel principal.

Es importante destacar que Fernández Santos fue un escritor que se caracterizó por su capacidad para retratar la realidad de la vida rural española de la época, con un enfoque en los problemas sociales y las luchas de la clase trabajadora. Su estilo literario se caracteriza por su realismo y su atención al detalle, lo que le permite crear personajes y situaciones que son a la vez auténticos y conmovedores.

Algunas de sus novelas, como por ejemplo la ya nombrada Los bravos, Jaque a la dama o Los jinetes del alma, se sitúan en el marco de la Guerra Civil, algo común a todos los novelistas del momento, aunque la guerra en sí no constituye el argumento de las obras sino que más bien sirve de escenario a las historias que en ellas se cuentan. En el año 1957 publica En la hoguera, novela que también transcurre en un ambiente rural y posee un estilo realista.

Fernández Santos también destacó por su habilidad para adaptarse a los cambios en la literatura y en la sociedad. Otras obras posteriores perderán el contenido social y se verán influidas por otras artes como por ejemplo es el cine; una muestra de ello es la titulada Laberintos, que ve la luz en el año 1964 y anuncia una nueva etapa en la trayectoria de este novelista, donde podemos observar un que junto al realismo primero aparecen elementos líricos.

Esa segunda fase comienza en 1969 con la novela El hombre de los santos y continúa con El libro de la memoria de las cosas, publicada en 1971 y que le llevó trece años componer. En ella cuenta la vida de un grupo de personas de religión protestante en la España de aquel entonces. En La que no tiene nombre, de 1977, sigue esa línea experimental complicando la estructura, difuminando el contenido y creando un ambiente que recuerda al mito y la leyenda.

Tras la fase experimental, Fernández Santos inicia una tercera etapa, es el momento de la madurez. Extramuros abre esta etapa en el año 1977, obra objetiva que se sigue la estela de la novela histórica. En ellas dos monjas unidas por una ambigua relación ven en la invención de un milagro una fuente de ingresos para su convento. Aunque no es la mejor composición del escritor, tuvo un notable éxito y fue llevada al cine. En 1981, encontramos otra novela también histórica titulada Cabrera, en la que se cuenta la historia de unos soldados franceses que están cautivos tras rendirse en Bailén. Esta novela muestra de forma extraordinaria el dolor, la muerte y la desolación. De 1982 es Jaque a la dama, novela donde podemos leer la biografía de una mujer desde que es una adolescente hasta la edad madura, pasando, por tanto, por diversos momentos históricos de gran importancia como la Guerra civil, con su antes y su después, y la Guerra Mundial. En el año 1984, Fernández Santos echa la vista atrás y vuelve a sus inicios en Los jinetes del alma. En El griego, de 1985, se narra la vida de El Greco.

Por último, señalamos algunas compilaciones de relatos como Cabeza rapada, Las catedrales o A orillas de una vieja dama. Además de su prolífica carrera como novelista, Fernández Santos también fue un destacado cuentista, y estas colecciones de relatos son una prueba de su habilidad para crear historias breves pero impactantes. Su legado literario sigue siendo una fuente de inspiración y estudio para los amantes de la literatura española.