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9
Nov

Literatura egipcia

Publicado por Pablo el 9 de Noviembre de 2009

literatura-egipcia.jpgLa literatura egipcia aglutina todos los textos literarios producidos en el territorio que hoy configura el estado egipcio, aunque su mayor esplendor y su etapa de mayor aportación a las letras universales esté muy lejos de nuestros días, y se remonte a la época del llamado Antiguo Egipto.

En efecto, la literatura del Antiguo Egipto ha perdurado y podemos acceder a su estudio gracias a la costumbre egipcia de escribir en papiros y guardar esos papiros en las tumbas, bien protegidos.

La “lengua” que utilizaron los egipcios para escribir es bien conocida: se trata de los célebres jeroglíficos, un sistema de escritura ideado y utilizado por ellos, que representa ideogramas al igual que fonogramas. En realidad, utilizaron tres tipos de sistemas de escritura: la jeroglífica, la hierática y la demótica.

La literatura egipcia se remonta, pues, al Imperio Antiguo, durante le tercer milenio a.C. Los textos que mejor se conocen de esta etapa son los religiosos, fundamentalmente a través de sus himnos a los dioses y de sus textos funerarios. Los “textos de las pirámides”, así llamados porque fueron encontrados en las cámaras funerarias dentro de las pirámides de algunos faraones, representan el mayor hallazgo de esta suerte. Con ellos no sólo se ha podido reconstruir el estilo literario egipcio, sino también su religión, costumbres y mitología.

Pero no sólo era religiosa la literatura. Ya desde esta época se encuentran otro tipo de textos, los llamados “sapienciales”, que toman forma de instrucción filosófica y eran normalmente escritos por cortesanos.

El Papiro Kahum, por otra parte, representa otro tipo de literatura técnica y médica, aunque en este caso concreto relacionada con las matemáticas. También había, lo que resulta formidable dada la época de la que hablamos, una literatura recreativa, ejemplificada en el Papiro Westcar, que contenía una serie de cuentos destinados a entretener y divertir.

Los autores de esta primera etapa eran fundamentalmente miembros de la corte o de la administración. Más adelante, durante el Primer Período Intermedio, surgió el texto más conocido de la literatura egipcia antigua: el Libro de los Muertos, preludio de la verdadera Época de Oro de la literatura egipcia: el Imperio Nuevo. En un relativamente corto período de tiempo se escribieron la Profecía de Nefertiti, las Instrucciones de Amenemhat, la Historia de Sinuhé y la del Marinero Náufrago.

Durante la época de preeminencia grecorromana la literatura egipcia se tradujo primero al griego y más tarde al latín, dándose así a conocer al futuro Occidente. La Piedra Rosetta, de esta época, fue clave para poder descifrar posteriormente los misterios de su escritura.

9
Nov

Literatura ecuatoriana

Publicado por Pablo el 9 de Noviembre de 2009

literatura-ecuatoriana.jpgLa literatura ecuatoriana constituye el conjunto de textos literarios escritos dentro de las fronteras de la República de Ecuador, así como el conjunto de textos literarios escritos por escritores nacidos en dicho país pero encontrándose en el extranjero.

Aunque la República de Ecuador, como la mayoría de los modernos estados latinoamericanos, no se forma hasta comienzos del siglo XIX (concretamente, en 1809), la literatura ecuatoriana aglutina también los textos escritos en el territorio que en esa fecha pasó a ser independiente durante la época colonial. De esta manera, habremos de considerar como parte de su literatura, por ejemplo, las crónicas coloniales escritas por descubridores e invasores, así como cualquier otra literatura producida durante la era colonial.

Pasando ya a la literatura ecuatoriana propiamente dicha, o su literatura “nacional”, hemos de decir que al contrario que otros países vecinos Ecuador no cuenta con autores de fama mundial, del tipo de los García Márquez, Borges o Neruda. De hecho, es justo decir que la literatura de Ecuador no es muy conocida más allá de sus fronteras.

Una característica común a toda la literatura ecuatoriana es su naturaleza básicamente costumbrista y, por lo general, unida casi exclusivamente a los sucesos y las costumbres más propiamente locales. Los autores ecuatorianos han querido hacer ver cómo es la vida del ciudadano común, tanto el habitante del campo como el habitante de la ciudad. Jorge Icaza, por ejemplo, es un ejemplo perfecto de cómo los autores ecuatorianos tratan de trasladar a sus lectores con todo el realismo posible a sus mundos creados, que tratan con crudeza (en este caso, en concreto, lo que se reconstruye es el mundo indígena).

En contraposición a Icaza y sus retratos del mundo indígena rural tenemos a Alfredo Pareja Díez Canseco, que destacó como el principal novelista ecuatoriano del mundo urbano y la vida en la ciudad. Demetro Aguilera Malta sigue, por otra parte, la senda de estos dos autores pero centra sus novelas en la lucha obrera y la horrible situación de los trabajadores explotados por sus patrones. Por otra parte, también cuenta Ecuador con una célebre escritora, Alicia Yánez Cossío, que entra muchas obras escribió otro tema clásico de las letras latinoamericanas, las novelas sobre los crueles dictadores de los siglos XIX y XX. En este caso, su novela “Sé que vienen a matarme” se centra en el período de Gabriel García Moreno.

Otros autores reseñables son Pedro Jorge Vera, Alfonso Rumazo González, Carlos Carrión y Agustín Cueva.

4
Nov

Literatura dominicana

Publicado por Pablo el 4 de Noviembre de 2009

literatura-dominicana.jpgCuando hablamos de literatura dominicana nos estamos refiriendo al conjunto de producciones literarias nacidas dentro del territorio de la República Dominicana, pero también a todas las producciones escritas por autores dominicanos fuera del citado país. Naturalmente, esto incluye no sólo la creación literaria posterior a la independencia del país, sino también a la escrita mientras el territorio aún pertenecía a los españoles.

La literatura colonial no es diferente a la que existió en las demás colonias. No siendo, además, el territorio dominicano una de las colonias más importantes, no es de extrañar que la producción colonial no fuera ni demasiado extensa ni demasiado importante. También es importante recordar que esa literatura estaba destinada en su mayoría a los propios españoles, y compuesta mayoritariamente de crónicas y descripciones de los viajes, los descubrimientos y las conquistas que los invasores iban haciendo.

El propio diario de Cristóbal Colón se cita frecuentemente como “la primera crónica”. Entre los cronistas y los primeros escritores coloniales dominicanos se encuentra Cristóbal de Llerena, así como la primera poetisa “americana”, Leonor de Ovando.

La literatura propiamente dominicana se inicia, en cualquiera de los casos, cuando el país adquiere su independencia y el deseo de construir una nación se hace fuerte. José Luís Núñez de Cáceres y Juan Pablo Duarte fueron los primeros exponentes de este crecimiento literario, y luego les sucederían autores como José Joaquín Pérez, Manuel de Jesús Galván, Nicolás Ureña de Mendoza y Salomé Ureña, hija de este último.

La literatura dominicana ha sido testigo del discurrir de los principales movimientos literarios de la época contemporánea. Una vez independiente y “abierto” al mundo, los autores dominicanos empezaron a impregnarse del romanticismo, primero, y después del realismo y de las vanguardias, que marcaron la producción novelística y poética, fundamentalmente, aunque también el teatro y el ensayo se hicieron un hueco.

Las novelas recibieron un impulso en sus inicios gracias a la extensión de la obra del francés Víctor Hugo, aunque poco a poco los autores dominicanos fueron desarrollando un estilo más genuino y propio. Así, fueron pasando las llamadas “novelas de la caña”, luego las “novelas bíblicas” y finalmente las “novelas costumbristas”.

Gracias al aporte de Juan Bosch, escritor y presidente de la República Dominicana, el cuento ha tenido durante mucho tiempo aún mayor implantación que la novela en el país. Bosch dividió su obra entre los “Cuentos escritos antes del exilio” y “Cuentos escritos durante del exilio”, recopilación que más adelante amplió y que marcó profundamente al resto de cuentistas dominicanos.

29
Oct

Literatura de la independencia

Publicado por Pablo el 29 de Octubre de 2009

literatura-de-la-independencia.jpgLa independencia política de la mayoría de los países latinoamericanos, que se produjo en el primer tercio del siglo XIX, fue un proceso complejo que afectó a diversos frentes. Si bien el éxito en el campo militar es fundamental para alejar y privar de su dominación al anterior invasor, la mayoría de los nuevos países carecían de una cultura nacional o, al menos, esa cultura no estaba lo suficientemente extendida entre su población como para calificarla como “común”.

De ahí que, en todo proceso de independencia, la fase final incluya un lento pero constante proceso llamado construcción national o “nation-building”. Así, una vez creadas las instituciones políticas y administrativos del nuevo Estado, y una vez fijadas las normas legales por el que éste habrá de regirse (aplicando la misma terminología anglosajona, diríamos que una vez hecho el “state-bulding”), es necesario fijar una mitología nacional que incluya historia, símbolos, héroes y carácter nacional. En este aspecto, la literatura puede prestar un servicio de incalculable valor a los ideólogos de la nación, y es por eso que podemos permitirnos hablar de que en esta época existe una “literatura de la independencia” o una “literatura al servicio de la construcción nacional”.

Tal vez el ejemplo más prístino que podamos encontrar en este campo sea el del venezolano Simón Bolívar. Líder destacado del proceso de independencia, ayudó a lograr la independencia no sólo de Venezuela, sino también de Colombia, Perú, Panamá, Ecuador y Bolivia. Semejante líder dejó para la posteridad unos escritos engrandecidos por su figura, como el “Manifiesto de Cartagena” y el “Discurso de Angostura”, innumerablemente citados en tiempos posteriores.

La llamada “educación de masas” es igualmente un invento de esta época, pues es ahora cuando urge educar a toda la población en la nueva identidad nacional. Así no sólo se fundan colegios, sino también las primeras academias de la lengua y las primeras bibliotecas nacionales, como la que Mariano Moreno fundó en Argentina.

En la misma Argentina disponemos de otro ejemplo de la colaboración entre la política y las letras en la época de la independencia. El autor de “Facundo”, Domingo Faustino Sarmiento, fue un hombre cuya presencia destacó en la construcción del nuevo Estado argentino.

En Cuba, tal vez sea José Martí el ejemplo más claro de este mismo asunto. Político y pensador a favor de la independencia, no sólo fundó el Partido Revolucionario Cubano sino que contribuyó igualmente a la formación de una literatura propiamente cubana con la publicación de sus llamados “Versos sencillos”.

21
Oct

Literatura de la conquista

Publicado por Pablo el 21 de Octubre de 2009

literatura-de-la-conquista.jpgEl día 12 de Octubre de 1492 marcaría el inicio de un cambio profundo y largo para la Historia Universal. Una expedición comandada por Cristóbal Colón había salido de España con la intención de circunnavegar el globo y encontrar una ruta a las Indias orientales completamente opuesta a la habitual. Y si bien Colón creyó haber tenido éxito cuando desembarcó en las Antillas, el tiempo se encargaría de demostrar que adonde había arribado era a un nuevo continente, desconocido hasta entonces para los pueblos europeos.

De este desconocimiento se derivó el nombre habitual con el que los historiadores se refirieron a este hecho y a los posteriores: el descubrimiento de América. Sin embargo, pronto quedó claro que lo que vino después de ese descubrimiento fue una invasión militar y una conquista especialmente virulenta, que acabó con la aniquilación de numerosos pueblos indígenas y la desaparición de las tres grandes culturas precolombinas: la azteca, la maya y la inca.

Como no podía ser de otra, semejante torrente de acontecimientos inspiró un numeroso conjunto de libros y descripciones que en su mayoría han sido categorizadas como “crónicas” (y sus autores como “cronistas”). Algunas de ellas fueron meras descripciones de las tierras a las que los conquistadores iban llegando. Otras daban cuenta de los pueblos que encontraban, sus costumbres y tradiciones. Poco a poco, cuando la cuestión colonial fue ganando en importancia y los propios españoles se dieron cuenta de la magnitud del “descubrimiento”, las crónicas se empezaron a tornar en alegatos políticos a favor o en contra de determinadas actuaciones.

La literatura de la conquista es, pues, este acervo literario producido en su mayor parte por los españoles y europeos que llegaron a América en la primera etapa de la conquista. El primero, sin duda, fue el propio Cristóbal Colón, que escribió un diario desde su salida del puerto de Palos de la Frontera hasta su llegada al posteriormente llamado “Nuevo Mundo”.

Algunos de los famoso cronistas fueron Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que da cuenta de su llegada las cataratas del Iguazú (se considera que fue el primer europeo en llegar allí), Bernal Díaz del Castillo, Garcilaso de la Vega, Felipe Guamán Poma de Ayala y Fray Bartolomé de las Casas, que con su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” inauguró el género al que antes hacíamos referencia como la crónica política, abogando claramente por dar a los nativos un trato más civilizado.

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