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9
Mar

Comentario de texto

Publicado por Pablo el 9 de Marzo de 2010

comentario-de-texto.jpgUn comentario de texto es el resultado del estudio o análisis de un texto que puede ser de cualquier naturaleza, si bien es bastante común que se trate de un texto de tipo literario, de tipo ensayístico o de tipo periodístico.

Los comentarios de texto suelen producir resultados similares a las críticas o reseñas de textos, si bien su objetivo es distinto y se circunscribe casi siempre a un contexto pedagógico o educacional. Así, el comentario de texto suele ser una prueba que debe superar un alumno para mostrar tanto su capacidad de comprensión lectora como su conocimiento de la materia sobre la que el texto trata, así como su capacidad para expresarse con coherencia.

El comentario de texto más habitual está dividido en pasos y tareas que el alumno ha de cumplir. Primero, debe proceder a elaborar un breve resumen del texto en cuestión, resumen que no pasará de unas cuantas líneas en las que se expongan los principales hitos argumentales o expositivos del texto que se estudia.

El segundo paso, muy relacionado con el primero, es establecer el tema del texto. Se trata de una vuelta de tuerca a lo anterior, un “resumen del resumen”, con el objetivo de sintetizar en una sóla oración el tema sobre el que pivota el texto completo.

El tercer paso es doble y se centra en la estructura. Primero el alumno debe identificar la estructura externa del texto, algo que suele ser sencillo: en cuántos párrafos se divide, si estos párrafos son largos o cortos, etcétera. El segundo requiere una mayor atención, pues requiere al alumno que explique la estructura interna del texto. Cuándo expone el autor su tesis, cómo la desarrolla, utiliza o no párrafos para sintetizar lo dicho, si emplea un párrafo final a modo de conclusión, si es inductivo o deductivo, explicativo o expositivo, etcétera.

A partir de este punto, algunos comentarios instan al alumno a explicar con mayor profundidad el funcionamiento interno del texto, respondiendo a preguntas como de qué tipo de recursos estilísticos se vale el autor, a quién se dirige, qué tipo de oraciones uso, si abundan los adjetivos o en cambio los sustantivos, etcétera.

Otros comentarios requieren del alumno un comentario crítico o personal en el que haga uso de subjetividad para explicar qué le sugiere el texto, si le parece bueno o malo, acertado o erróneo, y que lo ponga asimismo en el contexto histórico, artístico o social que -se supone- debe conocer.

23
Feb

Géneros literarios

Publicado por Pablo el 23 de Febrero de 2010

generos-literarios.jpgCuando hablamos de géneros literarios estamos haciendo referencia a un sistema de clasificación de las obras literarias. Este sistema puede atender a diferentes atributos de las obras literarias que pretende clasificar, ya sean atributos formales, contextuales, situacionales, discursivos, estilísticos, semánticos, fónicos, etcétera.

A decir verdad, no existe una clasificación axiomática que establezca la existencia de determinados géneros literarios. Por el contrario, a lo largo de la historia se han ido generando una serie de ellos que han conseguido triunfar, por los motivos que fueren, y han quedado fijados por consenso para la posteridad.

Así, podríamos aventurarnos a definir los géneros literarios de dos formas. Por un lado, son los distintos grupos o categorías en los que podemos dividir las obras literarias existentes en función de su contenido o de sus principales rasgos estilísticos. Por otro lado, los géneros literarios son modelos de estructuración tanto formal como temática de los que se sirven los autores a la hora de afrontar la creación de una obra literaria.

Es importante recalcar esa doble acepción. La relación del género con la obra literaria no se aplica únicamente “a posteriori”, sino también “a priori”. Una vez leída, el lector puede clasificarla dentro de un género u otro. A su vez, antes de escribirla, el autor puede concebirla dentro de uno u otro género.

Sea como fuere, la tradición literaria occidental ha establecido tres grandes géneros que son bien conocidos por todos: el género lírico, el género épico y el género dramático. Esta división corresponde en realidad a los teóricos de la Antigüedad clásica, en concreto a los griegos, y si bien ha sufrido alguna permutación a lo largo de los siglos, aún resulta válida como criterio de clasificación literario. No obstante, hoy en día concebimos los géneros con otras etiquetas: el género lírico ha pasado a ser poesía; el género épico se viene a denominar narrativa y ha sido casi totalmente fagocitado por la novela, con algún espacio para la novela corta y el cuento; y el género dramático ha pasado a conocerse como teatro.

Asimismo, si bien la mayoría de los géneros contemporáneos se derivan de la original clasificación clásica, la teoría literaria moderna ha decidido establecer una cuarta rama genérica que conocemos como género didáctico, y que aglutina todas aquellas obras cuya intención es enseñar o divulgar.

La división genérica es útil, como decíamos al comienzo, tanto como soporte y consejo para el autor como para clasificación y división para el lector, si bien es necesario recordar que los géneros a veces se solapan entre sí, hasta el punto de que no es fácil catalogar determinadas obras. Novelas con cualidades poéticas, poesías de verso libre similares a la prosa, u obras didácticas con una enorme cualidad narrativa no son extrañas a nadie en la literatura actual.

22
Feb

Recursos semánticos

Publicado por Pablo el 22 de Febrero de 2010

recursos-semanticos.jpgCuando un escritor se enfrenta a la tarea de expresar determinados hechos, sentimientos o ideas por medio de palabras, tiene a su disposición una extensa gama de recursos estilísticos, que pueden ser morfológicos, fonéticos, sintácticos y semánticos. La conjunción que haga de todos ellos determinará su estilo o su manera de escribir.

En este artículo vamos a enumerar y describir someramente los principales recursos de tipo semántico que un escritor tiene a su disposición. Estos son la comparación, la metáfora, la alegoría, la metonimia, la antítesis, la personificación, la apóstrofe, la hipérbole y el juego de palabras. Todos ellos juegan con la relación que existe entre el significado y el significante de las palabras, si bien cada uno tiene su propia manera de hacerlo, como veremos enseguida.

La comparación consiste en establecer una relación entre dos palabras cuyos significados pueden tener algún parecido, si bien no tiene por qué ser obvio. El escritor suele utilizarlo para relacionar una idea bien conocida con otra que lo es menos.

La metáfora es también, en cierta medida, una comparación, si bien más radical. Una palabra se identifica con otra, de forma que se sustituye una idea por otra que resulta más expresiva.

La metonimia se utiliza para sustituir un continente por un contenido, llamando a una cosa por otro nombre.

De la relación entre palabras vive también la antítesis, aunque esta utiliza en esa relación palabras que se oponen directamente entre sí. Se utiliza para llamar poderosamente la atención del lector.

Por medio de la personificación (también llamada prosopopeya) el autor atribuye cualidades humanas a seres inanimados o carentes de vida, como las piedras, los árboles, etc.

La apóstrofe es parecida a la personificación, si bien cambia el modo en que el escritor afronta la relación. Aquí, lo que se hace es dirigir exclamaciones a seres inanimados o irracionales.

Por otra parte, la hipérbole se utiliza para exagerar de forma desmesurada cualquier acción o cualidad.

Y, por último, el juego de palabras consiste en hacer uso de una o más palabras que aunque se escriban o se pronuncien de la misma manera, tienen significados diferentes. Existen dos tipos de juegos de palabras. Por un lado, el calambur consisten en juntar las sílabas de dos palabras distintas y formar con ellas una palabras nueva; o bien de separar las sílabas de una palabra dada y obtener así una nueva. Por otra parte, la dilogía es un juego de palabras que se base en el empleo de una palabra que tenga dos o más significados a la vez.

19
Feb

Tipos de estrofas

Publicado por Pablo el 19 de Febrero de 2010

tipos-estrofas.jpgEl análisis métrico de un poema otorga mucha importancia al tipo de estrofa que utiliza el poeta. Las estrofas son un conjunto de versos con una distribución silábica determinada, así como una relación de rimas que se repite con cierta regularidad. En la métrica castellana, una estrofa puede comprender desde dos versos hasta trece, y según ese número y su forma interna se dividen en los siguientes tipos:

Si la estrofa tiene dos versos se denominará pareado, sin importar el número de sílabas. Si el primer verso es pentasílabo y el segundo decasílabo será una alegría; y si ambos son octosílabos con rima consonante se llamará aleluya

Las estrofas de tres versos son tercetos cuando estos son endecasílabos, y tercetillos cuando son de arte menor. Uno de estos tercetillos puede ser soleá cuando la rima es asonante.

La estrofas de cuatro versos pueden ser cuartetas asonantadas (o coplas) cuando son octosílabos con rima asonante; seguidilla normal, real o gitana; redondilla, con un régimen especial de rimas asonantes; cuarteto, con once sílabas; serventesio; o cuaderna vía, con versos alejandrinos.

Las estrofas de cinco versos se dividen en quintilla, con versos octosílabos; y lira, que varía entre siete y once sílabas.

Con seis versos tenemos la sextilla, de versos cortos de arte menor; la copla de pie quebrado, que combina versos octosílabos y tetrasílabos; y la sexta rima, con endecasílabos.

Con siete versos sólo existe la pavana, de arte mayor.

Con ocho tenemos la octavilla, de versos cortos; la copla de arte mayor, la octava real, la octava italiana, la octavilla italiana y la octavilla real, que son dos redondillas unidas.

Con nueve versos existe la estancia spenseriana, de arte mayor, y la novena, de arte menor.

Con diez versos encontramos la copla real, una combinación de dos semiestrofas, la décima, de arte menor, el ovillejo y la décima italiana, que es igual a una décima normal pero con versos agudos en determinadas posiciones.

Si bien estas son las estrofas más utilizadas, no son el final de los recursos del poeta. De hecho, la mayoría de los poemas combinan este tipo de estrofas para lograr composiciones más elaboradas y complejas. Así nacieron composiciones poéticas tan conocidas como la folía (que agrupa el cantar, las coplillas y las seguidillas), que agrupa tres o cuatro versos desiguales; el zéjel, que se compone de estrofas de cuatro versos y pareados que forman un estribillo; el romance, que es una composición formada por un número indefinido de versos octosílabos que suele emplearse como recurso narrativo; y el soneto, una agrupación de versos endecasílabos que forman dos cuartetos y dos tercetos.

17
Feb

Tipos de versos

Publicado por Pablo el 17 de Febrero de 2010

tipos-versos.jpgUn poema, cuando no está basado en el verso libre, se rige por la aplicación de una serie de principios, medidas y reglas que conocemos ampliamente como métrica. La métrica regula diferentes aspectos, pero fundamentalmente se ocupa de cómo han de ser los versos y las estrofas de un poema. En este artículo vamos a estudiar los distintos tipos de versos que pueden existir de acuerdo a estos principios métricos.

El primer punto de división para la clasificación de los versos es la acentuación de la palabra final. En caso de ser aguda la última palabra de un verso, este se llamará verso oxítono. Si esta palabra es llana, se llamará paroxítono. Y por último, si esa última palabra es esdrújula, el verso será proparoxítono.

La división más importante es, no hay duda, la que distingue a los versos de acuerdo a su número de sílabas. Así, los versos pueden ser bisílabos (dos sílabas), trisílabos (tres sílabas), tetrasílabos (cuatro sílabas), pentasílabos (cinco sílabas), hexasílabos (seis sílabas), heptasílabos (siete sílabas) y octasílabos (ocho sílabas). Hasta este límite de ocho sílabas, todos los versos se llaman de “arte menor”. Los verbos de arte mayor son los que sobrepasan este número: eneasílabos (nueve sílabas), decasílabos (diez sílabas), endecasílabos (once sílabas), dodecasílabos (doce sílabas), tridecasílabos (trece sílabas), y tetradecasílabos o más comúnmente llamados alejandrinos (catorce sílabas).

Los versos de arte mayor se denominan versos compuestos de arte mayor cuando superan la cifra de once sílabas. Se llaman así porque a partir de este número el verso se subdivide en dos partes por medio de una cesura interna, que no es sino una pausa alrededor de la mitad del verso; una pausa menos acusada que la que se da al final del verso, pero aun así notoria.

Por otra parte, no hay un límite máximo al número de sílabas que puede tener un verso, si bien cuando estos superan las catorce sílabas es más común agruparlos con el nombre de versículos, y en ese momento deja de importar su medida exacta, pues la cantidad de cesuras o pausas internas es mayor.

Por último, los versos de ciertas medidas silábicas pueden a su vez subdividirse según su ritmo acentual. Así, para ser métricamente correctos, estos versos requieren la presencia de un acento en una posición determinada, como el endecasílabo propio (acento en la sexta sílaba) o en endecasílabo sáfico (en la cuarta y en la octava). Opcionalmente, el poeta puede elegir un verso endecasílabo enfático (acento en primera y sexta sílabas), heroico (segunda y sexta) o melódico (tercera y sexta).

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