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Rainer Maria Rilke
Pablo el 9 de Agosto de 2007 a las 03:16 am
La literatura alemana previa a la Primera Guerra Mundial dio algunos autores geniales que pasaron a la posteridad. Rianer Maria Rilke fue, sin duda, el máximo exponente de la poesía alemana de este período. Nació en Praga, en una familia cuya madre tenía aspiraciones nobiliarias y literarias, por lo que dejó a Rilke con su padre para irse a la corte vienesa a hacer realidad sus sueños. Su padre, frustrado militar, era funcionario e hizo entrar a Rilke en una academia militar a los once años. Luego hubo de abandonarla por una enfermedad que le hizo ir a vivir con unos parientes ricos, ya que su padre no podía ocuparse de él. Aunque querían que fuera bogado, Rilke se entregó a la poesía y al amor.
A principios de siglo, Rilke conoció a una mujer rusa, con quien inició una relación a tres junto a su marido, que era profesor. Vivió con ellos en Berlín y viajó a Rusia a menudo, país que le impresionó, y en el que tuvo la oportunidad de conocer a Tólstoi. En este período publica El libro de las horas, en el que da las primeras muestras del auténtico valor de su poesía. Hace planteamientos realmente sorprendentes en sus poemas, como la posibilidad de que Dios sea hijo del hombre o que la muerte sea la llave reveladora de la verdad. Rilke introduce al lector en diversos mundos imaginarios que sirven de excusa para hablar de lo que realmente es el eje central de todo: la poesía y el poeta.
Después de sus viajes a Rusia, Rilke empezó a frecuentar un grupo de pintores y escultores que entre los que se encontraba la escultra Clara Westhoff, con quien se casó. Su matrimonio sin embargo no duró mucho, y pronto Rilke abandonó a su mujer y a su hija y empezó a viajar por distintas ciudades sin fijar residencia. Sus estancias más largas las pasó en París, donde fue secretario del escultor francés Aguste Rodin.
Rilke buscaba el ideal de “poema-cosa” o “poema-pintura”, y en ello centró su Libro de las imágenes. Estas mismas ideas las reflejó en dos de sus réquiem, uno dedicado a una amiga pintora y otro a un poeta suicida.
Tras estos temas, Rikle inició un nuevo período en el que echó la mirada hacia atrás para buscar refugio en los clásicos alemanes, como Goethe y Hölderlin. Fue una etapa poco productiva, en la que parecía haber perdido toda su inspiración. Toda su producción se condensó en las Elegías de Duino, a las que siguieron sus Sonetos de Orfeo. Más adelante escribiría algunos réquiems más, pero su obra ya no volvió a alcanzar las cotas que logró en sus años de madurez. Finalmente murió en 1926.

Ya conocemos los conceptos de
Los conceptos de estructura profunda (o también latente) y estructura superficial (o también patente), son básicos a la hora de comprender que la gramática chomskiana, además de generativa, también es transformacional. Quizá, para entenderlos bien, lo mejor sea lanzar algunos ejemplos:
La adopción de los postulados de la gramática generativa ha supuesto una revolución trascendental en la lingüística. Como ya sabemos, dicho punto de vista se opone frontalmente a la gramática descriptiva de Bloomfield y de sus discípulos. Esa visión se limitaba a analizar en constituyentes las oraciones ya emitidas. Ante una oración como “este vidrio es opaco”, procedía a su análisis mediante diversos métodos. Pero entre todos ellos destacaba el de los constituyentes inmediatos, por el cual se subdividía cada unidad en dos constituyentes de rango inferior, hasta que se llegaba a unidades inanalizables. Así, la oración anterior poseería dos constituyentes: “este vidrio” y “es opaco”.
A lo largo de los años sesenta y setenta, la gramática sufrió nuevos embates provenientes de las teorías del célebre lingüista Noam Chomsky, que acabarían por derribar viejos conceptos, desempolvar antiguas teorías y remozarlas para adaptarlas a los nuevos tiempos, además de introducir nuevos y poderosos conceptos para transformar algunos de los más asentados paradigmas sobre los que se levantaba la gramática moderna.











